sábado, 19 de marzo de 2011

La leyenda del Santo Bebedor, de Joseph Roth


Así soy realmente: maligno, borracho, pero lúcido”. Joseph Roth, oficial del imperio austrohúngaro en la I Guerra Mundial, periodista y novelista, abandonó la Alemania nazi en 1933, y marchó a París, donde vivió en buhardillas de hoteles, pobre y agobiado, entregado a la bebida. Al final de sus días abrazó el cristianismo con fervor. En Die Legende vom heiligen Trinker nos cuenta la historia de Andreas, un vagabundo que vive bajo los puentes del Sena. Un día sale a su encuentro un caballero de edad madura y bien trajeado que le ofrece doscientos francos. Muy devoto de Santa Teresita de Lisieux, lo único que le pide a cambio es que —en cuando pueda— los restituya en la capilla de Sainte Marie des Batignolles, donde se venera una estatua de la santa… Como hombre de honor que es, da su palabra y promete restituir la suma. Sin embargo, a pesar de sus buenas intenciones, Andreas no termina nunca de devolver el dinero. A la alegría de percibir que todo en su vida es don, se une la angustia ver cómo se va acercando a su destino y no lo cumple. Quizá no sea el mejor libro del autor, pero por su brevedad y por reflejar perfectamente su estilo, puede ser el ideal para adentrarse en su mundo.

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