sábado, 5 de mayo de 2012

El esbirro, de Sergei Kourdakov

«Yo, Sergei Kourdakov, era oficial cadete, segundo ayudante de la Marina rusa, jefe condecorado de las Juventudes Comunistas; en todas las escuelas por las que había pasado, desde que tenía ocho años, me habían nombrado jefe de las organizaciones de la juventud comunista; en cuanto jefe de esas juventudes, fui encargado de enseñar el comunismo a 1200 cadetes de la marina soviética. Dentro de cinco días tenía que incorporarme a la base naval, donde me promoverían a miembro de número del Partido comunista; me esperaba un estupendo trabajo en la policía rusa. En realidad, tenía motivos más que de sobra para regresar a Rusia. Pero estos motivos no eran suficientes para mí. Lo que yo echaba de menos, fuera lo que fuera, no lo iba a encontrar jamás en el seno del sistema comunista que yo conocía a la perfección».

Sergei, joven huérfano, educado desde su infancia en orfelinatos y escuelas estatales de la Rusia bolchevique, se vio arrastrado a la delincuencia antes de llegar a ser jefe de las Juventudes Comunistas. Reclutado para una división especial de la policía cuya misión era reprimir a los cristianos, poco a poco sufre una profunda transformación interior que le lleva al desengaño total  respecto al sistema comunista y a una única obsesión: ¡desertar!

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