sábado, 10 de marzo de 2012

El verano audaz del tío Pacomio, de Rafael del Campo Vázquez


«El tío Pacomio era mellizo de mi abuelo (…) eran los dos huesudos aunque muy bien parecidos, de contornos brevemente acigüeñados, las narices generosas, torpones y desatinados en el andar,  la sonrisa amplia, y la tez, como el cabello, moreno y brilloso. Desentonaban, uno del otro, en el mirar: (…) el tío Pacomio… parecía estar siempre contemplando atardeceres, con los ojos mansos y entornados, como si le molestara un resol inexistente…». «Viendo su mirar tan neblinoso, es claro que es usted un disminuido» le dirán en una ocasión. «Pero hubo un período en que el pusilánime tío Pacomio fue el jefe de la familia, y sobre él recayeron durante esos tiempos las más grandes responsabilidades, y protagonizó las audacias más extremas, y corrió los riesgos más acuciantes: fue el verano del tío Pacomio…». Prosa hermosa, atrayente, poética, culta, al servicio de una historia familiar a ratos trágica, siempre agradable y en ocasiones divertida, ambientada en la Guerra Civil.

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