sábado, 16 de agosto de 2014

La nieta del señor Linh, de Philippe Claudel

«Un anciano en la popa de un barco. En los brazos sostiene una maleta ligera y a una criatura, todavía más ligera. Es el único que lo sabe, porque el resto de las personas que lo sabían están muertas».

Una fría mañana de noviembre, tras un penoso viaje en barco, un anciano, el señor Linh, desembarca en un país donde no conoce a nadie y cuya lengua ignora. Huye de una guerra que ha acabado con su familia y destrozado su aldea. La guerra le ha robado todo menos a su nieta, un bebé llamado Sang Diu, que en su idioma significa “Mañana dulce”, una niña tranquila que duerme siempre que el abuelo tararee su nana, la melodía que han cantado durante generaciones las mujeres de la familia. La nieta del señor Linh (La petite fille de Monsieur Linh en el original) es una novela muy corta (apenas 128 páginas), narrada en tercera persona, y habla del exilio, la soledad y, sobre todo, la importancia que tiene la amistad, auténtica medicina para no perder la esperanza. No te arrepentirás de leerlo.

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