miércoles, 1 de octubre de 2014

El Aleph, de Jorge Luis Borges

«La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios…».

El laberinto es la obsesión de Jorge Luis Borges. Allí, como dice Ignacio Arellano, encuentra «objetos preciosos, extraños y mágicos, como el aleph («El Aleph») que se oculta en la casa de la calle Garay donde vivió la hermosa Beatriz Viterbo. El aleph es el lugar donde están sin confundirse todos los lugares del orbe vistos desde todos los ángulos». A Borges le atrae el choque entre realidad y fantasía, el paso del tiempo, los sueños, el destino y la muerte. En este volumen, además de El Aleph encontramos otros de los más elogiados relatos del escritor, como “El inmortal”, “Los teólogos”, “Deutsches Requiem” o “La espera”. Borges no es un escritor que guste a cualquiera, y zambullirse en sus páginas requiere ciertos hábitos de lectura.

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