miércoles, 9 de septiembre de 2015

La rubia de ojos negros, de Benjamin Black

«Era martes, una de esas tardes de verano en que la Tierra parece haberse detenido. El teléfono, sobre la mesa de mi despacho, tenía aspecto de sentirse observado. Por la ventana polvorienta de la oficina se veía un lento reguero de coches y a un puñado de buenos ciudadanos de nuestra encantadora ciudad, la mayoría hombres con sombrero, que deambulaban sin rumbo por la acera. Me fijé en una mujer que, en la esquina de Cahuenga y Hollywood, aguardaba a que cambiara la luz del semáforo. Piernas largas, una ajustada chaqueta color crema con hombreras, una falda azul marino…»

John Banville, premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014 es Benjamín Black. En esta novela, The black-eyed blonde, resucita al mítico detective Philip Marlowe, creado por el autor norteamericano Raymond Chandler (1888-1959). Los hijos del novelista confiaron en Black para que éste embarcase al personaje en una nueva y peligrosa aventura por las calles de Bay City. Es el comienzo de la década de los cincuenta. Philip Marlowe se siente tan inquieto y solo como siempre y el negocio vive sus horas bajas cuando irrumpe en su despacho una nueva clienta: joven, rubia, hermosa y elegante, Clare Cavendish, la rica heredera de un emporio de perfumes, pretende que Marlowe encuentre a un antiguo amante, un hombre llamado Nico Peterson.

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