miércoles, 15 de junio de 2016

Cucho, de José Luis Olaizola

«Cucho Maluquer vivía en un piso ático de la calle de la Luna, en Madrid, con su abuela. Iba a la escuela como los demás chicos. No sabía por qué no tenía padres, pero como otros chicos no sabían por qué no tenían abuela, estaban igual».

A sus diez años, Cucho sabe lo que significa ser pobre, pues en ocasiones no tienen dinero ni para comer. Gracias a la ayuda de sus compañeros de colegio, que le ofrecen sus bocadillos, pueden alimentarse. Pero no se puede alimentar sólo de bocadillos, así que Cucho decide venderlos en la calle para comprar leche. Así conoce al "Langosta", un vendedor callejero, que le ayuda en lo que puede. Al llegar las vacaciones de Navidad no le quedan bocadillos que vender y habrá de buscar otros modos de ganarse la vida: como músico callejero, trabajando para el pipero, o vendiendo los trajes que hace su abuela a la banda de rock de Mr. Coke... Un día, sin embargo, su abuela recibe un aviso de desahucio…

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