jueves, 7 de julio de 2016

Los idus de marzo, de Valerio Massimo Manfredi

«Un grito, agudo e intermitente, desgarró el cárdeno silencio del amanecer. Un proveniente de la casa del pontífice máximo. Las vestales lo oyeron desde su morada, casi contigua, y se sintieron dominadas por el pánico. Ya había sucedido otras veces, pero cada vez era peor. (…) En un lecho en desorden, chorreante de sudor, con la mirada perdida en el vacío, baba en la boca, los dientes clavados en un espasmo chirriante, sujetado por los brazos nervudos de Silio Salvidieno, su ayudante de campo, estaba boca arriba el pontífice máximo, dictador perpetuo, Cayo Julio César, presa de las convulsiones».

«¡Guárdate de los idus de marzo!» Esta fue la célebre advertencia que hizo un adivino a Julio César, infausto presagio de lo que iba a suceder. El complot ya estaba urdido y los conspiradores decididos a dar el golpe fatal. Tampoco las palabras de aviso del adivino fueron las únicas que escuchó César en los días previos al asesinato, pero era tan grande su confianza que las rechazó. En muchos aspectos la de César fue una muerte anunciada.
Esta obra de Valerio Massimo Manfredi es la crónica implacable de las cuarenta y ocho horas anteriores al sangriento acontecimiento que había de cambiar la historia.

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