sábado, 12 de julio de 2014

Si una mañana de verano un niño, de Roberto Cotroneo

«Y además, ¿sabes una cosa? Francesco, apréndetelo bien: fíate de quien ama la lectura, fíate de quien siempre lleva consigo un libro de poesía. Mira con recelo a quien te diga que no tiene tiempo, que la literatura es algo hermoso pero que sólo se lee cuando se es joven, y luego… Miente, no le importa nada. Miente sabiendo que miente».

Carta a mi hijo sobre el amor a los libros. Así subtitula Roberto Cotroneo este estupendo libro, porque eso es: Una carta en forma de libro para explicar un placer, el de la lectura. Y es que «volver a leer a veces resulta hasta más estimulante que descubrir nuevos libros…». Por él circularán, entre otros, La isla del tesoro «un libro para niños porque enseña lo sutil y ambigua que es la frontera que separa el bien del mal, y cómo la aventura es un camino doloroso que, sin embargo, ha de ser recorrido»; y El guardián entre el centeno, «mejor The Catcher in the Rye, “el que agarra entre el centeno”, para contarte qué es la transgresión, pero también qué es la ternura, y cómo la transgresión y la ternura pueden viajar juntas». Un libro maravilloso del que guardo muy buen recuerdo.

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