Así comienza Charles Dickens esta novela, escrita en 1859. En ella narra una historia que transcurre desde los años previos a la Revolución francesa, hasta llegar al Terror de 1793. La trama se desarrolla paralelamente entre París y Londres. Una época llena de contrastes y contradicciones, donde el bien y el mal estuvieron mezclados como en pocos períodos de la historia. No es fácil resumir la trama. Me quedo con uno de los protagonistas, Sidney Carton. Lleno de desánimo, se da asco a sí mismo. Sin embargo, al final de su existencia, se da cuenta de que su vida sirvió para algo. Carton nos enseña que nunca es tarde para recomenzar, que siempre podemos rectificar; que por más que hayamos dilapidado nuestra existencia, bajo las cenizas de nuestras miserias y debilidades hay un fuego que puede volver a tomar cuerpo y purificar nuestro pasado.
Si te gusta leer, este es tu blog. Leer para aprender. Leer para descansar. Leer para recomendar. Libros para ti, libros para tus hijos, libros para tus padres. Libros para todas las edades. Libros para jóvenes y libros para adultos. Lo mejor de ahora y de siempre. No son recomendaciones de un experto, sino de un aficionado a la lectura que recomienda libros a sus amigos. Espero que te gusten.
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lunes, 17 de febrero de 2025
Historia de dos ciudades, de Charles Dickens
«No ha habido tiempos
mejores, no ha habido tiempos peores; fueron años de buen sentido, fueron años
de locura; una época de fe, una época de incredulidad; lapso de luz, lapso de
tinieblas; primavera de esperanza, invierno de desesperación; lo teníamos todo
ante nosotros; todos íbamos derecho al cielo, todos marchábamos en sentido
contrario. Aquel período fue, en una palabra, tan semejante al actual, que
algunas de sus personalidades más vocingleras reclamaban para el mismo que le
fuesen aplicadas exclusivamente en lo bueno y en lo malo los calificativos
extremos.».
lunes, 1 de junio de 2020
David Copperfield y El Año de Dickens
El próximo 9 de junio de 2020 se cumplirán 150 años de la muerte de Charles Dickens. Con ocasión de ese aniversario os recomiendo dos lecturas. La primera, un breve estudio de 195
páginas: El universo de Dickens, de Mariano Fazio, breve ensayo para introducirnos en la obra de este
universal autor. La segunda, una novela de Dickens, para empezar a abrir boca. En
concreto, David Copperfield, novela
de formación, o de aprendizaje, de la que el propio Dickens decía: «De todos mis
libros, éste es el que prefiero (…) tengo un hijo favorito en el fondo de
mi corazón. Y su nombre es David
Copperfield» (Prólogo a la
edición de 1867). Una novela que empieza
así:
«Si
soy yo el héroe de mi propia vida o si otro cualquiera me reemplazará, lo dirán
estas páginas. Para dar comienzo a mi historia desde el principio, diré que
nací (según me han dicho y yo lo creo) un viernes a las doce en punto de la
noche. Y, cosa curiosa, el reloj empezó a sonar y yo a gritar simultáneamente».
Para
saber más:
Charles Dickens, el novelista inglés más famoso.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Historias y cuentos de Navidad, por Juan Luis Lorda
Ningún cuento puede competir con
el que escribió Charles Dickens en 1844, Canción de Navidad. A
través de los sueños que sobresaltan al rico avaro Mr. Scrooge, Dickens sabe
evocar todas las nostalgias de la
Navidad. Y muestra que el principal calor de estos días nace
del cariño en los hogares. Buen pregón y mensaje para las fiestas. Pocos lo
habrán leído y casi todos lo habrán visto en alguna de las múltiples versiones
cinematográficas. Porque es una de las historias que más veces ha sido llevada
al cine. La primera fue en 1913. Desde entonces, se ha rodado de todas las
maneras posibles, incluso en dibujos animados (Murakami) y con teleñecos (y
Michel Caine). Pero la versión más famosa es la de Brian Desmond Hust (1951),
con un impresionante Alistair Sin como Mr. Scrooge. Año tras año, vuelve a la
pantalla, lo mismo que la inolvidable película de Frank Capra, Qué bello es vivir. En el fondo, es una relectura de la historia de
Dickens. Con James Stewart a punto de suicidarse, y un simpático ángel que le
hace pensar en lo que habría pasado si no hubiera vivido. Nadie está de sobra
en el mundo. También es un buen mensaje de Navidad.
Algo tiene la Navidad cuando sus
historias y cuentos pueden decirnos sencillamente cosas tan importantes. Como
si estuvieran dirigidas a niños, nos las recuerdan a los mayores. Ya las
sabemos, pero, en otras circunstancias, nos da pudor decirlas. Quizá porque son
enormemente bonitas, sencillas y tiernas. En otras épocas del año, preferimos
lenguajes abstractos, que siempre son menos tiernos que los cuentos.
Probablemente es una manera de resistirse a reconocer que, en el fondo,
seguimos siendo niños. Porque aspiramos a lo mismo que ellos: un poco de
cariño, un poco de protección, un poco de fiesta y tiempo para jugar. El mundo
de los mayores, con sus seriedades y preocupaciones, es sólo para las horas de
trabajo. Pero la felicidad tiene que ver con lo que ingenuamente desean los
niños. No hay otra fórmula: "Si no os hacéis como niños...".
Pero la principal historia de la Navidad no es un cuento ni
una recreación literaria. Es el recuerdo del Nacimiento de Jesús, el Hijo de
Dios que nació de María en aquella noche, santa desde entonces. Por eso, antes
que un cuento, en Navidad hay que recomendar los comienzos del Evangelio de San
Lucas y de San Mateo. En Alemania, existe la entrañable costumbre de leer en
familia, en voz alta, junto al Belén, el capítulo 2 de San Lucas, en la misma
noche de Navidad. Allí aparecen María y José, y se nos cuenta que no
encontraron sitio en la posada, y que tuvieron que buscar un pesebre. Y se
recuerda la alegría inmensa de los ángeles y su anuncio a los pastores. Con ese
mensaje de Dios, que siempre es oportuno para los hombres que debemos ser
niños: "Gloria a Dios en el Cielo y en la Tierra paz a los hombres que
ama el Señor".
sábado, 14 de diciembre de 2013
Cuento de Navidad, de Charles Dickens
“Son unas fechas deliciosas, un tiempo de perdón, de
afecto, de caridad; el único momento que conozco en el largo calendario del
año, en que hombres y mujeres parecen haberse puesto de acuerdo para abrir
libremente sus cerrados corazones y para considerar a la gente de abajo como
compañeros de viaje hacia la tumba y no como seres de otra especie embarcados
con otro destino”.
Así se expresa, aludiendo a los ya cercanos días de Navidad, el sobrino del viejo y avaro Ebenezar Scrooge, protagonista de esta
novela corta, Cuento de Navidad
(A Christmas Carol). Charles
Dickens, a través de Scrooge,
nos muestra una Navidad en la que
deben prevalecer los valores familiares
y la generosidad. El señor Scrooge, que vive para sí mismo y preocupado únicamente por su negocio,
menosprecia al ser humano y cualquier sentimiento de amor o compasión. La noche
antes de Navidad, su socio Marley, muerto siete años antes, se le
aparece advirtiéndole de la visita de tres
fantasmas: El fantasma del Pasado,
del Presente y del Futuro. Esta visita logra operar en Scrooge un cambio definitivo. En los
tiempos que corren, esta imprescindible
novela nos hace llegar un mensaje de
esperanza y la posibilidad de cambio en un mundo golpeado por la crisis
económica, el hambre, las guerras y, sobre todo, nuestro propio egoísmo. Excelente, respetuosa y ágil adaptación de Pablo Antón Pascual, con ilustraciones del joven Christian Birmingham.
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