«Ésta es la historia de un hombre, una revolución y un tesoro. La revolución fue la de México, en tiempos de Emiliano Zapata y Francisco Villa. El tesoro fueron quince mil monedas de oro de a veinte pesos de las denominadas maximilianos, robadas en un banco de Ciudad Juárez el 8 de mayo de 1911. El hombre se llamaba Martín Garret Ortiz, y todo empezó para él la mañana de ese mismo día, cuando oyó un disparo lejano».
Si te gusta leer, este es tu blog. Leer para aprender. Leer para descansar. Leer para recomendar. Libros para ti, libros para tus hijos, libros para tus padres. Libros para todas las edades. Libros para jóvenes y libros para adultos. Lo mejor de ahora y de siempre. No son recomendaciones de un experto, sino de un aficionado a la lectura que recomienda libros a sus amigos. Espero que te gusten.
lunes, 18 de septiembre de 2023
Revolución, de Arturo Pérez-Reverte
lunes, 21 de marzo de 2022
El italiano, de Arturo Pérez-Reverte
«El perro lo descubrió
primero. (…) Era un hombre. (…) Un hombre vestido de caucho negro mojado y
reluciente. (…) En la cintura llevaba sujeto con correas un cuchillo, en la
muñeca izquierda, dos extraños y grandes relojes, y en la derecha un tercero.
Las agujas de uno de ellos marcaban las 7 y 43».
En los años 1942 y 1943, durante
la Segunda Guerra Mundial, buzos de combate italianos hundieron o
dañaron catorce barcos aliados en Gibraltar y la bahía de Algeciras.
En esta novela, inspirada en hechos reales, sólo algunos personajes y
situaciones son imaginarios. Elena Arbués, una librera de veintisiete
años, encuentra una madrugada mientras pasea por la playa a uno de esos buzos,
desvanecido entre la arena y el agua. Al socorrerlo, la joven ignora que esa
determinación cambiará su vida y que el amor será sólo parte de una peligrosa
aventura. En palabras de José Luis Garci: «El italiano es para mí
la mejor novela de Arturo Pérez Reverte hasta el momento. Todos sus capítulos
huelen a limpio, al despertar de las mañanas de verano, a croissant, al Floyd
de las peluquerías de antes, a los bares a eso de las nueve, recién barridos y
fregados, cuando ya se les ha ido el olor de la lejía. A aquellas montañas
mágicas de las primeras excursiones colegiales (…).
