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lunes, 22 de enero de 2024

El túnel, de Ernesto Sábato

«Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne; supongo que el proceso está en el recuerdo de todos y que no se necesitan mayores explicaciones sobre mi persona».

«El túnel» (1948), del argentino Ernesto Sábato, es una de las grandes novelas sudamericanas del siglo XX, cuyos ecos recogieron pronto en Europa Graham Greene y Camus. El relato, montado con los recursos de la novela policial, desarrolla un personaje, Juan Pablo Castel, que revela su interior e impone al lector un análisis de la desesperanza: el mundo es horrible, despreciable; el presente es tan horrible como el pasado. Un libro desasosegante y pesimista que angustia durante su lectura, con una visión negativa del hombre y de la humanidad. Novela psicológica, enmarcada en el existencialismo, sin duda merece la pena, pero no la leas si estás en horas bajas.

lunes, 18 de octubre de 2021

Nada, de Carmen Laforet

«Corrí en su persecución como si en ello me fuera la vida. Asustada. Viendo acercarse los faroles y las gentes a mis ojos como estampas confusas. La noche era tibia, pero cargada de humedad. Una luz blanca iluminaba mágicamente las ramas cargadas de verde tierno del último árbol de la calle de Aribau».

Andrea llega a Barcelona para estudiar Letras. Sus ilusiones chocan, inmediatamente, con el ambiente de tensión y emociones violentas que reina en casa de su abuela, que contrasta con la frágil cordialidad de sus relaciones universitarias. Ambos mundos convergerán, finalmente, en un diálogo dramático. Comparada por la crítica con Cumbres borrascosas, refleja el estancamiento y la pobreza en la que se encontraba la España de la posguerra y muestra la lenta desaparición de la pequeña burguesía tras la Guerra Civil. Para muchos, Nada es una de las 100 mejores novelas en español del siglo XX. ¡Cuánto he disfrutado releyéndola!

sábado, 10 de diciembre de 2011

Barioná, el hijo del trueno, de Jean-Paul Sartre


A pesar de ser un ateo convencido, Jean-Paul Sartre, escribió su primera obra de teatro con motivo de la Navidad. Era el año 1940, y estaba prisionero en el Stalag 12, un campo de concentración alemán. Es una obrita breve, pero intensa, que se representaría por primera vez ese mismo año ante más de 12.000 prisioneros. Con las intervenciones de Barioná, protagonista de la obra, y de Baltasar, su contrapunto, —papel interpretado por el propio Sastre— el autor nos explica con asombrosa sencillez, cómo en la noche del 24 de diciembre, hace más de 20 siglos, nació en Belén la esperanza para el mundo. Sartre utiliza la figura del protagonista para explicar el proceso de transformación que siente quien conoce la buena nueva que trae ese niño pequeño e indefenso al que todos adoran. Cuando Sartre consiga escapar del campo, renegará de la obra y no autorizará su publicación hasta 1962, con la condición de que en una nota se indique que él nunca coqueteó con el cristianismo al escribirla. Sin embargo, si no tuvo ningún tipo de inspiración cristiana para realizar la obra, ¿qué pudo motivar al padre del existencialismo francés y figura clave en el mayo del 68, a escribir una pieza de tales características?
Leer Acto I