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lunes, 18 de abril de 2022

Cuando fuimos huérfanos, de Kazuo Ishiguro

«Era el verano de 1923, el verano en que dejé Cambridge, cuando pese a los deseos de mi tía de que volviese a Shropshire decidí que mi futuro estaba en la capital y alquilé un pequeño apartamento en el número 14b de Bedford Gardens, en Kensington. Recuerdo ahora aquel verano como el más maravilloso de todos los veranos».

Inglaterra, años treinta. Christopher Banks se ha convertido en el más célebre detective de Londres. Pero hay un enigma que es incapaz de resolver y del que él mismo es protagonista: cuando era niño y vivía en Shangai con su familia, sus padres desaparecieron misteriosamente, acaso secuestrados por la mafia china por un asunto relacionado con el tráfico de opio. Él, que creció como un huérfano, tiene recuerdos vagos y contradictorios de lo que realmente sucedió. Pero la ausencia de sus padres, de los que ni siquiera sabe con seguridad si están vivos o muertos, le atormenta. Y por eso decide que ha llegado el momento de enfrentarse al caso de su vida. Cuando fuimos huérfanos, When we were orphans en el original, quinta novela de Ishiguro, nos hace gozar de nuevo de la buena literatura.

lunes, 30 de julio de 2018

Llora Nagasaki, de Toshimi Nakai


El doctor Takashi Nagai (1908-1951) amó y rezó ardientemente por la paz. Antes de caer la bomba atómica sufría una aguda leucemia y le habían pronosticado tres años de vida. A eso se añadió la radiación de la bomba y el extenuante trabajo que realizó curando heridos, en un ambiente con un índice de radiación altísimo. A los pocos días se desplomó y le fue imposible estar de pie. “El brazo y los dedos se mueven -decía-. Mientras aguante, he de seguir escribiendo. Escribir es lo único que puedo hacer”. Y no paró de escribir libros y cartas hasta su muerte, el 1 de mayo de 1945, con 43 años. Y lo hizo para animar a sus compatriotas a rehacer su país y amar la paz. Los libros del doctor Nagai conmovieron a millares de japoneses e inspiraron varias canciones y películas. “Su mensaje y su ejemplo -afirma en el Prólogo Toshimi Nakai, autor de esta semblanza­- pueden ser muy útiles a los que vivimos en la sociedad actual, para aprender la importancia de esforzarnos por la paz y por difundir el amor al prójimo.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Réquiem por Nagasaki, de Paul Glynn

El pasado domingo se celebró en el Parque de la Paz de Nagasaki un acto conmemorativo del 70 aniversario del lanzamiento de la bomba atómica por parte de Estados Unidos. En su alocución de ese día, el Papa Francisco se refirió a ello: «Esta triste memoria nos llama, sobre todo, a orar y a comprometernos con la paz para difundir en el mundo una ética de fraternidad y un clima de serena convivencia entre los pueblos. Que de toda la Tierra se eleve una única voz: ¡No a la guerra, no a la violencia, sí al diálogo, sí a la paz! ¡Con la guerra siempre se pierde! ¡El único modo de vencer una guerra es no hacerla!». Este fue el planteamiento y el espíritu de Takashi Nagai (1908-1951). Nacido en una familia de médicos de fe sintoísta muy arraigada. Cuando de licenció con matrícula de honor en la Universidad Médica de Nagasaki, el racionalismo científico había acabado con sus creencias sintoístas. En los años 30, pasó más de cuatro años como médico de campaña en la guerra de Manchuria (China). Regresó a Japón condecorado, pero la experiencia de la guerra había cambiado su vida. Reanudó sus clases e investigaciones en la universidad y llegó a ser Decano de Radiología. Sin embargo, seguía inquieto, y preocupado por su futuro espiritual. Fue entonces cuando casi sin pensarlo entró en la catedral de Nagasaki… Superviviente de la catástrofe que acabó con la vida de más de 72.000 personas, Nagai construyó una cabaña en el escenario de la catástrofe y se dedicó a escribir. No condenó a nadie, ayudó a muchas personas y fue considerado un héroe nacional en su país. Si la mayoría de los libros sobre la bomba atómica dejan un mal sabor de boca, este no: al acabar de leerlo, sientes renacer en ti la esperanza en el hombre. Este aniversario es, sin duda, un buen momento para volver a leer este impresionante testimonio a favor de la paz.

miércoles, 10 de junio de 2015

La intrusa, de Éric Faye

De profesión meteorólogo, Shimura lleva una vida solitaria y metódica que transcurre con precisión milimétrica entre el trabajo y su casa, a las afueras de Nagasaki. Prácticamente nada altera una rutina tan previsible hasta el día en que Shimura cree percibir pequeños cambios en la impoluta organización de su hogar. No parece obra de un ladrón, pues todos los objetos de valor siguen en su sitio. Shimura instala una cámara en la cocina y, perplejo, descubre la presencia de una mujer desconocida, una intrusa que lleva un año viviendo en un armario de la casa. Partiendo de un hecho real, esta novela de Éric Faye explora el carácter de las personas solitarias y el influjo que la memoria de los lugares que habitamos ejerce sobre nuestra conciencia. Aunque no es un libro extraordinario, me parece una novela interesante, breve, y de fácil lectura.

miércoles, 20 de mayo de 2015

El arpa birmana, de Michio Takeyama

1945. Segunda Guerra Mundial. Los soldados japoneses presos por los británicos en Birmania están a punto de ser repatriados. Pero uno de ellos, el cabo Mizushima, está convencido de que le queda por realizar una tarea. No quiere abandonar a sus compatriotas muertos en tierras birmanas, y prefiere entregarse a una misión expiatoria en la que los sonidos de su arpa tienen un papel central: quemar los cuerpos, recoger las cenizas, rezar por sus almas. El arpa birmana es una preciosa historia sobre el poder de la amistad y de la música en los momentos más adversos. En cierto sentido podría calificarse de «novela ideológica», al subrayar el poder del arte (de la música) como camino para el bien y la felicidad. En fin, una espléndida novela, breve (apenas 200 páginas) considerada en Japón como clásico, y recomendada entre las obras de literatura universal a los estudiantes de escuela superior.

sábado, 24 de agosto de 2013

La buscadora de perlas, de Jeff Talarigo

La buscadora de perlas, The pearl diver en el original, está ambientada en el Japón inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial. La historia es la siguiente: Fuji, una joven de diecinueve años se adentra en las aguas cada día a buscar perlas. Un día cualquiera encuentra una gran oreja de mar adherida a una roca. En la pelea por arrancarla, pierde pie y se golpea en el brazo con una roca, haciéndose una herida justo en el centro de una mancha roja que le había salido meses atrás. Empieza a sangrar, pero no nota ningún dolor. Es entonces cuando descubre que ha contraído la lepra, en esos tiempos una enfermedad todavía sin tratamiento claro y que condena a sus víctimas a vivir aisladas y en condiciones infrahumanas. Una historia dura y sensible al mismo tiempo, profundamente humana, en la que la enfermedad lo ocupa todo. Un canto a la solidaridad y a la amistad. Me animó a leerla hace tiempo mi amigo Carlos, hace pocos días me topé con ella de casualidad y me la he leído a ratos, sumergido en el calor cordobés. La verdad es que, ni fu ni fa. Nada del otro mundo. Ya me dirás. 

sábado, 18 de febrero de 2012

Un seminarista en las SS, de Gereon Goldmann

Gereon Karl Goldmann nace en Ziegenhain (Alemania) en 1916. Siendo seminarista franciscano fue reclutado por el ejército alemán, e incorporado a las SS. Ante la propuesta de ascender a oficial a cambio de de abandonar la Iglesia su negativa es contundente. Expulsado de las SS, permanece en el ejército, bajo estrecha vigilancia. La Gestapo redacta un informe acusatorio y lo lleva a juicio, pero es absuelto. Después colabora en la conspiración contra Hitler. Continúa como soldado hasta el fin de la guerra en la Cruz Roja, señalándose por su oposición al Régimen. Tras la guerra es capturado. En 1944 logra ordenarse sacerdote y al poco tiempo es enviado a un campo de prisioneros alemanes. Allí es condenado a muerte a causa de una conspiración. A punto de ser ejecutado, se salva gracias a la reapertura de su caso y es liberado. En 1954 se traslada a Japón, donde desarrolla una intensa actividad pastoral y asistencial. En sus últimos años, volvió a Alemania, donde murió en 2003. Una vida apasionante y ejemplar, que se lee como una novela.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Réquiem por Nagasaki, de Paul Glynn

Por fin se publica en España A song for Nagasaki, impresionante testimonio de un superviviente de la bomba atómica. Takashi Nagai (1908-1951) nació en una familia de médicos de fe sintoísta muy arraigada. Cuando se licenció con matrícula de honor en la Universidad Médica de Nagasaki, el racionalismo científico había acabado con sus creencias sintoístas. En los años 30, pasó más de cuatro años como médico de campaña en la guerra de Manchuria (China). Regresó a Japón condecorado, pero la experiencia de la guerra había cambiado su vida. Reanudó sus clases e investigaciones en la universidad y llegó a ser Decano de Radiología. Sin embargo, seguía inquieto, y preocupado por su futuro espiritual. Fue entonces cuando casi sin pensarlo entró en la catedral de NagasakiSuperviviente de la catástrofe que acabó con la vida de más de 72.000 personas, Nagai construyó una cabaña en el escenario de la catástrofe y se dedicó a escribir. No condenó a nadie, ayudó a muchas personas y fue considerado un héroe nacional en su país. Si la mayoría de los libros sobre la bomba atómica dejan un mal sabor de boca, este no: al acabar de leerlo, sientes renacer en ti la esperanza en el hombre. Un libro IMPACTANTE que no puedes dejar de comprar, leer y regalar.
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jueves, 28 de julio de 2011

El mar y el veneno, de Shusaku Endo

He de reconocer que últimamente estoy un poco sensibilizado con todo lo japonés. Leer Réquiem por Nagasaki, ver la heroica reacción de los japoneses ante la tragedia, y tener el privilegio de convivir por un tiempo con alguno de ellos no me ha dejado indiferente. De formación católica, Shusaku Endo, según Graham Greene «uno de los mejores novelistas contemporáneos» presenta a la mayoría de sus personajes debatiéndose presa de complejos dilemas morales. En esta ocasión el doctor Suguro, interno en un hospital japonés durante la Segunda Guerra Mundial es captado por un ambicioso cirujano para participar en una serie de experimentos médicos que culminan en la vivisección de un prisionero estadounidense capturado. Los experimentos tienen como fin mejorar el tratamiento de la tuberculosis, pero los motivos de fondo son muy distintos: la brutalidad de los militares, la rivalidad entre los jefes de departamento del hospital, la búsqueda de ascensos y la atmósfera de nihilismo que reina en Japón ante la casi segura derrota frente a los Aliados. El progreso importa más que las personas. La acción de la novela empieza muchos años más tarde, cuando el narrador visita la destartalada consulta que el doctor Suguro tiene en las afueras de Tokio. A pesar del tiempo transcurrido, Suguro no ha superado aquel trauma: la duda, el remordimiento y la culpa continúan presentes en su vida. Una novela dura, PARA LEER y PARA PENSAR.