Inspirada en los textos evangélicos y en los
Hechos de los Apóstoles, la obra reconstruye los rasgos básicos de la figura
del apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan, de su vida como pescador y
discípulo de Jesús, y de su martirio en Jerusalén el año 44 d.C. Tras su muerte
en Jerusalén, sus discípulos iniciaron una travesía en barco hasta la Gallaecia
para enterrarle en la tierra que había sembrado con la doctrina de Cristo.
Sirviéndose de una leve trama ficticia, apoyada en leyendas y tradiciones de
fidelidad incierta pero que parecen contener un fondo de autenticidad histórica,
el autor nos presenta la vida del apóstol destacando su fe en Jesús como
salvador.
Si te gusta leer, este es tu blog. Leer para aprender. Leer para descansar. Leer para recomendar. Libros para ti, libros para tus hijos, libros para tus padres. Libros para todas las edades. Libros para jóvenes y libros para adultos. Lo mejor de ahora y de siempre. No son recomendaciones de un experto, sino de un aficionado a la lectura que recomienda libros a sus amigos. Espero que te gusten.
lunes, 20 de julio de 2026
Yo soy Santiago. El apóstol de Hispania, de Miguel Luis Sancho
lunes, 30 de marzo de 2026
Meditaciones sobre la Pasión, de Susanna Tamaro
En Meditaciones sobre la Pasión, Susanna
Tamaro nos invita a seguir el recorrido del Vía Crucis, ofreciendo una
reflexión profunda sobre el sufrimiento de Cristo y su significado en la vida
del creyente. A través de las catorce estaciones, la autora no solo describe
los momentos clave de la Pasión, sino que también invita al lector a vivir
estos momentos de dolor y sacrificio como una experiencia personal de fe. En un
mundo moderno que parece desconectado de la espiritualidad, Tamaro propone
volver a encontrar sentido en el sufrimiento a través del abandono confiado en
las manos de Jesús sufriente. Su estilo reflexivo y conmovedor busca revivir la
Pasión no solo como un acontecimiento histórico, sino como una vivencia
espiritual capaz de transformar la vida y acercar al lector a la fe.
lunes, 14 de abril de 2025
El hombre que murió dos veces, de Enrique Monasterio
Cuando
pasen los siglos, nadie hablará de mí como discípulo de Jesús de Nazaret. Dirán
solamente que fui su amigo. Me llamo Lázaro, tengo veintisiete años y acabo de
volver. Cristo me ordenó que regresara del Sheol y en un segundo quedé libre de
las ataduras de la muerte.
No
voy a hablar ahora de ese milagro, que yo mismo no sabría explicar. Prefiero
escribir solo unas líneas sobre mi amistad con Jesús. Pertenezco a una familia
rica e influyente. Mis padres nos dejaron como herencia una gran hacienda en
Betania, a las afueras de Jerusalén, y aquí vivimos, aún sin familia propia,
mis dos hermanas y yo, que soy el más joven.
Al
evocar ahora mi vida me recuerdo siempre enfermo, con fiebres intermitentes que
me dejaban postrado durante días e incluso meses. Marta y María me han cuidado
como a un hijo pequeño. Nunca he sido el hombre fuerte de la casa. La mayoría
de los médicos decían que moriría pronto, y, ya veis, no se equivocaron del
todo.
Cuando
Jesús vino por primera vez a Betania, Marta lo recibió con todos los honores.
Aún no lo conocíamos más que por el testimonio de algunos campesinos. Tal vez
por eso Marta parecía tan nerviosa preparando lo necesario para él y sus
acompañantes. Al parecer mi hermana mayor se enfadó un poco con María cuando
vio que la pequeña se había quedado embobada a los pies del Señor, pero Jesús
arregló el problema pidiendo que se sentaran las dos juntas para escucharle.
Aquello era más importante.
Yo
estaba en una habitación contigua, tumbado sobre un lecho especialmente
construido para mí. Jesús vino a verme, me impuso las manos y me hizo una
extraña pregunta:
–¿Quieres
curarte?
–Llevo
así muchos años –le respondí–. Sé que voy a morir.
–Esta
enfermedad no es de muerte, sino de vida –me dijo entonces–. Aún la sufrirás
algún tiempo, pero un día sanarás definitivamente.
Al
atardecer, como me encontraba mejor, salimos a pasear entre los olivos y Jesús
me habló de su muerte que tendría lugar en Jerusalén.
–Para
entonces –me dijo– tú habrás recuperado del todo la salud, pero esa curación
acelerará mi partida de este mundo.
Yo,
que no entendía casi nada, le dejé hablar y desahogar su tristeza. Me habló de
su Madre, María:
–Aún
debe padecer mucho antes de recuperarme del todo.
De
José, ya fallecido en Nazaret, que le enseñó el oficio de artesano.
–Fue
siempre mi padre y señor, y lo seguirá siendo cuando nos volvamos a encontrar
en la morada definitiva.
Era
ya noche cerrada cuando me atreví a hacerle una pregunta:
–¿Por
qué me cuentas todo esto?
Se
le habían llenado los ojos de lágrimas mirando las luces de Jerusalén.
–El
Hijo del hombre también necesita un amigo y un confidente en la tierra.
Hoy
sé que Jesús está a punto de padecer en Jerusalén. Mi hermana, María, también
lo sabe y ha preparado un perfume de nardo para derramarlo a sus pies cuando
venga esta tarde a almorzar en mi casa. Tendremos muchos invitados; la mayoría
solo quieren ver si es cierto que Lázaro está vivo, que he recuperado el color
y la fuerza que nunca tuve.
Desde
que soy amigo del Señor, y sobre todo desde que salí del sepulcro, ya no
necesito estar a su lado para conversar con él. Me habla siempre y yo le
escucho. Por eso, mi alma, como la de Jesús, ahora está triste hasta la muerte.
Deseo morir por segunda vez para acompañar a mi amigo hasta la casa del Padre.
lunes, 27 de mayo de 2024
El invitado imprevisto, de Joaquín Romero Salord
Este es un pequeño libro que narra una
aventura grande: cómo se puede ser feliz en el dolor, cómo se puede ayudar a
otros desde la propia necesidad, cómo una silla de ruedas puede ser movida por
la robótica espiritual de una sonrisa. Como afirma Antoni Coll Gilabert, nos
encontramos ante “un bello libro lleno de optimismo que no puede leerse sin ser
movido a la admiración y al afecto. Una lección de entereza dictada desde la
humilde cátedra de una silla de ruedas”. Aquí lo puedes escuchar:
https://www.ivoox.com/invitado-imprevisto-audios-mp3_rf_116195656_1.html
lunes, 1 de abril de 2024
Magdalena, de Jan Dobraczynski
María Magdalena es la
figura más representativa y venerada del grupo de mujeres que seguía a Jesús y
le atendían con sus bienes. Estuvo al pie de la cruz y fue testigo de las
primeras apariciones de Cristo resucitado. Una antigua y firme tradición la
identifica con María de Betania, hermana de Marta y de Lázaro, y con la
pecadora arrepentida que lloró a los pies de Jesús y fue perdonada por él. En esta
novela, Dobraczynski emprende la tarea de reconstruir su vida y se adhiere a la
teoría de que es la hermana de Lázaro y de Marta. Esta novela es históricamente
cierta en lo que se refiere a la relación de Magdalena y su familia de Betania
con Jesucristo. El autor parte de la frase de San Lucas, que afirma que Jesús
había arrojado de ella siete demonios. María amó mucho porque se le había
perdonado mucho, y fue la elegida para anunciar a los Apóstoles la Resurrección
del Señor y llevarles su mensaje. Aunque su lectura es agradable, me parece que
no está a la altura de Cartas de Nicodemo o La sombra del Padre.
lunes, 9 de enero de 2023
Lo más importante de todo, de Lorenzo Silva
ENTREVISTA DE ÁLVARO SÁNCHEZ LEÓN[1]
— Lo más importante de todo
es la fe. Kafka, que pasa por ser un escritor nihilista, dice que “para vivir
hay que tener fe”; fe en todo: en lo que está más cerca y en lo que está más
lejos.
— Me llamó la atención que
pidiera oraciones en Twitter por el alma de su madre sin ser católico practicante.
Me pareció el gesto más honesto en esos momentos de desconsuelo.
— Raymond Chandler, que es
otro de mis grandes referentes, criticaba a los escritores rompedores de su
tiempo, que eran muy inteligentes, muy brillantes, capaces de hablar de
cualquier cosa, pero que, en el fondo, “son hombres pequeños que han olvidado
cómo rezar”. Quien no reza, no asume que el mundo es muy superior a él y que
estamos insertos en algo que nos sobrepasa constantemente. Quien no siente el
impulso de rezar, de pedir, de dar gracias, ha empequeñecido su alma.
No tengo una fe religiosa,
pero sí creo que cuando uno reza por alguien está pensando en esa persona y le
está transmitiendo algo de lo mejor que tiene, exista o no exista Dios, le
llegue o no le llegue esa plegaria. Eso es bueno para quien reza y es bueno
para quien tiene una relación con la persona por la que se reza. Y si existe
una forma de existencia más allá de la existencia, estoy convencido de que será
bueno para la persona por la que se reza.
Yo soy agnóstico. No tengo
la intuición cierta de la trascendencia, pero no la descarto. Soy como
Protágoras, a quien injustamente criticaron como ateo por decir que sobre los
dioses no podía decir si existían o no, porque demasiado oscura era la
cuestión, y demasiado breve era la vida humana para esclarecerla. Yo estoy ahí.
Y desde ahí pienso que rezar y respetar a quien reza es un valor. No soy
religioso, ni clerical, pero tampoco soy anticlerical. Estoy convencido de que
hay que tener fe en que todo esto tiene un para qué, que tiene sentido hacer
las cosas bien, y que no tiene sentido hacer las cosas mal.
Dice Wittgenstein –no
sabría decir ahora si era muy creyente o no– que una vida deshonesta es una
vida irracional. Spinoza, que tampoco creía en el Dios de los cristianos,
destaca en su ética que no se trata de obrar bien para ir al cielo, o dejar de
obrar mal para no ir al infierno, sino que tenemos que hacer el bien, porque
cuando uno hace el bien conforme a su naturaleza y a su visión de las cosas
honestas, enriquece su existencia.
Cuando uno obra en contra
de lo que honestamente cree que debe hacer, degrada su existencia y la
envilece, y su vida pierde calidad. El cielo de los actos buenos está en los
actos buenos. El infierno de las malas acciones está en las malas acciones.
Aunque no te pillen. Aunque no te castiguen. Si perdemos estas ideas
esenciales, podemos acabar convirtiéndonos en máquinas de hacer cálculos de
coste-beneficio. En cualquier caso, seríamos máquinas de hacer cálculos de
coste-beneficio a corto plazo, cuando esos cálculos habría que hacerlos al
plazo relevante. Si tengo la certeza absoluta de que me voy a morir mañana, me
vale con ganar dinero hoy. Si vivo treinta años más, lo que hoy es rentable, a
lo mejor dentro de diez años es un desastre. Si tengo hijos y pienso en ellos,
lo que parece rentable para mí, igual no lo es para su futuro…
— Si la vida de un buen
autor son sus buenos textos, como decía antes, tiene su coherencia pensar que
la buena vida de una buena persona sean, al final, sus obras buenas.
— Totalmente. Y la vida buena no es pasarse los días recogiendo medallas de oro en lo alto del podio. Esa, incluso, si nos descuidamos, tiene momentos de vida mala. He visto a gente recoger medallas de oro en lo alto de un podio que les ubicaba muy fuera del tiesto. La vida buena es lo que dice Spinoza, que me parece lo más inteligente en términos éticos: lo bueno es lo que es conforme a tu naturaleza, aquello que sientes que debes hacer y que, realmente, forma parte de lo que eres. Todo lo que hagas en ese camino, es buen texto para la vida. Todo lo que se salga de esas líneas, lo estropea. Todos hacemos bastantes cosas al margen del texto bueno, y el que diga que no es que no se observa, no es consciente, o está atontado, pero hay que intentar que ese subconjunto inevitable de acciones no se convierta en el centro de gravedad de toda nuestra existencia.
[1] Entrevista de Álvaro Sánchez León, 31 de agosto de 2022, en: https://www.aceprensa.com/la-entrevista/lorenzo-silva-la-literatura-sirve-para-dar-cauce-forma-y-expresion-a-la-conversacion-social/
lunes, 22 de agosto de 2022
El «hecho extraordinario», de Manuel García Morente
«El hecho ocurrió en la noche del 29 al 30 de abril de 1937, aproximadamente a las dos de la madrugada (…) Estaban radiando música francesa: final de una sinfonía de César Frank; luego, al piano, la Pavane pour une infante défunte, de Ravel; luego, en orquesta, un trozo de Berlioz, intitulado L’enfance de Jesus».
Así comienza este breve escrito, Carta de don Manuel García Morente dirigida, en septiembre de 1940, al doctor don José María García Lahiguera, y hecha pública después de su muerte. En ella, el filósofo, con conmovedora sencillez y de modo elocuente da testimonio de los acontecimientos decisivos que le llevaron —de la mano de la Providencia— a recobrar la fe. Estos sucesos provocarán, al mismo tiempo, un intenso diálogo filosófico, porque los vive como intransferiblemente suyos, con la actitud filosófica de un hombre que era un auténtico filósofo, y no un simple erudito de la filosofía. Vida y pensamiento filosófico unidos en un impresionante y conmovedor documento que culmina con el descubrimiento de la presencia real de Cristo —«Allí estaba Él. Yo no lo veía, yo no lo oía, yo no lo tocaba. Pero Él estaba allí»— y que, sin duda, te impactará.
lunes, 11 de julio de 2022
El viaje de Egeria, de Ana Muncharaz
«No veo más que el reflejo del sol sobre el lago, no oigo más que el murmullo del viento. Miro y escucho. Mi mente, sin embargo, bulle de pensamientos. Incluso aquí, en el silencio y después de tantos años, llegan las intrigas, frivolidades, rencores; despojos que he dejado a lo largo del camino. Pero el lago me ampara y esta tierra es un bastión firme al que me agarro. Siento en este lugar su presencia …».
Siglo IV. Egeria vive en Gallaecia
consagrada a Dios en compañía de otras mujeres, pero una inquietud turba su
vida tranquila y campesina: el deseo de peregrinar a Jerusalén. Un viaje
aparentemente imposible para una mujer sola en un mundo convulso. Pero los
caminos de Dios son inescrutables. El general hispano Teodosio, casado
con su prima Aelia, es llamado por el emperador Graciano a
Oriente para detener las invasiones de los bárbaros. Y su prima la pide que la
acompañe, primero a Roma y luego a Constantinopla cuando Teodosio
es nombrado emperador de Oriente. Desde allí, el ansiado peregrinaje es ya
posible y Egeria recorrerá, en un viaje único y azaroso, todos los
lugares sagrados del cristianismo.
lunes, 8 de marzo de 2021
Antes de que sea demasiado tarde, de Raquel Martín
El Papa Francisco concluye su esperada visita a Irak dejando un mensaje lleno de paz y de esperanza. En Antes de que sea demasiado tarde, Raquel Martín da voz a los cristianos perseguidos en Irak por el ISIS.
martes, 10 de diciembre de 2019
El Belén que puso Dios, de Enrique Monasterio
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lunes, 11 de septiembre de 2017
El Sunset Limited, de Cormac Mc Carthy
Si muchos lectores ya sabían del enorme talento del autor para las descripciones y para los diálogos lacónicos, aquí podrán comprobar su maestría para construir un largo combate dialéctico entre dos personajes que tienen voces completamente distintas: una cálida y de argot, otra desgarrada y culta. Y, como corresponde a un autor cuidadoso, verán que deja que cada uno de sus personajes hable con toda la fuerza que tienen sus argumentos, vitales los de uno e intelectuales los de otro, y que no intenta forzar más de la cuenta el pulso que ambos sostienen.
En mi opinión, una clave del diálogo, donde se reflejan actitudes de fondo, está en el comentario de Blanco: «creo en la preponderancia del intelecto»; y en la réplica de Negro: «antes de empezar a leer la biblia yo también estaba en el rollo de la preponderancia» (…). No tanto como usted, pero bueno. (…) Me quité de encima todo aquello y lo dije: Por favor, ayúdame, dije. Y él me ayudó». En otro momento Negro sí le dice a Blanco cuál es su problema: «La luz está en todas partes, lo que pasa es que usted no ve más que sombra alrededor. Y la sombra es usted. Usted hace la sombra».
Otra clave, donde se ve quien lleva la iniciativa, se puede apreciar en otros comentarios de Negro. Uno: «no tengo ni puñetera idea de por qué Dios es como es. No sé por qué me habló a mí. Yo no lo hubiera hecho»; otro: «si Dios es Dios le puede hablar a su corazón en cualquier momento. Le diré más: si me habló a mí (y ya le digo yo que lo hizo), es que puede hablarle a cualquiera»; y un tercero, quizá el mejor: «La cosa no va de ser virtuoso. Lo único que hace falta es estar callado. No puedo hablar por boca del Señor, pero la experiencia que he tenido me hace creer que él habla al que está dispuesto a escuchar. No es necesario que sea virtuoso».
Al leer el libro, para mí el más impactante desde hace mucho tiempo, he pensado que McCarthy podría haberse inspirado en aforismos de Nicolás Gómez Dávila. Así, y entre otros, Blanco encaja de lleno con el que dice que «Si no se suicida, el ateo no tiene derecho a creerse lúcido»; y los razonamientos de Negro respiran la convicción de que «La sabiduría se reduce a no enseñarle a Dios cómo se deben hacer las cosas».
Cormac McCarthy. El Sunset Limited (The Sunset Limited, 2006), Barcelona: Mondadori, 2012; 112 pp.; trad. de Luis Murillo Fort; ISBN: 978-84-397-2502-2.
lunes, 4 de septiembre de 2017
Ser quien eres, de Wenceslao Vial (Ed.)
lunes, 28 de agosto de 2017
El refugio secreto, de Corrie Ten Boom
lunes, 21 de agosto de 2017
J. R. R. Tolkien. Señor de la Tierra Media, de Joseph Pierce
sábado, 3 de mayo de 2014
El Sunset Limited, de Cormac Mc Carthy
ha dejado atrás una vida marcada por las drogas y la violencia y que lleva una vida feliz y esperanzada gracias a su fe:

















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