Mostrando entradas con la etiqueta Todos los públicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Todos los públicos. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de abril de 2022

Relatos a la sombra de la Cruz, de Enrique Monasterio

"Cuando pasen los siglos, nadie hablará de mí como discípulo de Jesús de Nazaret. Dirán solamente que fui su amigo. Me llamo Lázaro, tengo veintisiete años y acabo de volver. Cristo me ordenó que regresara del Sheol y en un segundo quedé libre de las ataduras de la muerte."
Entre los libros de Enrique Monasterio que para mí son de lectura anual obligada se encuentra desde hace años El Belén que puso Dios. Cuando se acerca la Navidad, no puedo resistir la tentación de leerlo. Pero desde el año 2013, para estos días de Semana Santa ya tan próximos, he añadido estos Relatos a la sombra de la Cruz. Nacidos de la oración de su autor ante la cruz, siguiendo la misma lógica que le llevó a escribir El Belén que puso Dios. Nos encontraremos de nuevo con un borrico; con María Santísima, siempre joven y hermosa, pero bañada en lágrimas; con amigos de Jesús, como María Magdalena, los apóstoles, Simón de Cirene o José de Arimatea, y con enemigos que buscan su desaparición de este mundo: Caifás, Judas, Pilato, Barrabás... Como colofón, se incluyen al final unos comentarios al Adoro te Devote, conocido himno eucarístico atribuido a santo Tomás de Aquino. Jesús, en la Eucaristía, rompe las barreras del espacio y del tiempo y vuelve a trasladarnos al Gólgota. Espero que te guste.

sábado, 5 de abril de 2014

Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez

«Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: ¿Platero? y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal...».

Inolvidable, el comienzo de este relato, uno de los relatos más leídos de la historia, una «elegía en prosa» como lo calificaba el propio autor, poeta y premio Nobel, «unas escenas entre el asnucho y yo». El libro más traducido después de la Biblia y El Quijote, de obligada lectura en las escuelas de primaria de Latinoamérica, celebra su centenario. Es una buena ocasión, por tanto, para leerlo, o más bien, para releerlo, pues extraño sería que alguien, a estas alturas, aún no lo hubiera descubierto. Un libro para personas de cualquier edad, que no serás capaz de leer una sola vez.

sábado, 16 de noviembre de 2013

El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry

«He aquí mi secreto —dijo el zorro—. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. El tiempo que dedicaste a tu rosa hace que tu rosa sea tan importante. Los hombres han olvidado esta verdad, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa».

Un pequeño príncipe poseía una rosa y tres volcanes en un minúsculo planeta. Un día que estaba muy aburrido salió a dar una vuelta por el Universo. Visitó unos cuantos asteroides parecidos al suyo y conoció a un rey, a un vanidoso, a un bebedor, a un hombre de negocios, a un farolero y a un geógrafo. Por último llegó a la Tierra. Como era un planeta grande permaneció allí durante un año, y tuvo oportunidad de conversar con una serpiente, un cazador, un guardagujas, un mercader y, especialmente, con un zorro y un piloto que reparaba el motor de su avión en el desierto. En cada nuevo encuentro, el principito hacía preguntas breves, y escuchaba las respuestas con atención. Buscaba, como todo hombre, lo esencial, lo mismo que tú y que yo: ¿dónde estoy?, ¿en qué planeta he caído?, ¿qué haces ahí?, ¿dónde están los hombres?, ¿cómo puedo tener amigos?
Antoine de Saint Exupéry (1900-1944), alternó la pasión por la aventura con la meditación sobre el significado último de la existencia. En El principito (Le petit prince en el original), encontramos la importancia del valor de la amistad, del heroísmo como meta, la felicidad que proporciona el cumplimiento del deber, la responsabilidad como motor de la conducta moral… Imprescindible.


sábado, 5 de octubre de 2013

La caza del submarino ruso, de Tom Clancy

Corría el año 1984 y Ronald Reagan era el presidente de los Estados Unidos de América. Eran los últimos años de Guerra Fría. Es entonces cuando un agente de seguros de Baltimore escribe un thriller militar. El presidente Reagan confiesa que no lo puede soltar. Tom Clancy, famoso desde entonces por sus best sellers de espionaje y autor entre otras de novelas como La caza del octubre rojo (The Hunt for Red October en el original) y Juego de patriotas, falleció el pasado 1 de octubre de 2013 a la edad de 66 años. En La caza del octubre rojo, Marko Ramius, un lituano que ha alcanzado los mayores niveles de confianza en la Armada Soviética, trata de desertar a los Estados Unidos con sus oficiales y el submarino nuclear experimental Octubre Rojo, un submarino clase Typhoon equipado con un revolucionario sistema de propulsión sigiloso que hace extremadamente difícil su detección por sónar. Jack Ryan, un historiador naval convertido en analista de la CIA, deduce el plan de Ramius. Fue adaptada al cine como La caza del octubre rojo, protagonizada por Sean Connery.





sábado, 29 de septiembre de 2012

La travesía del Viajero del Alba, de C.S. Lewis

Excelente adaptación de la novela de C. S. Lewis. Disfruté como un niño al verla y me leí de un tirón las dos últimas novelas de la serie de las Crónicas de Narnia que aún tenía pendientes de leer: La silla de plata y La última batalla. Impresionante dinamismo, numerosas escenas de acción y brillantes efectos visuales, con una trama sólida, personajes bien construidos y conflictos interesantes. Edmund y Lucy asumen los papeles de sus hermanos Peter y Susan, ya demasiado mayores para viajar a Narnia. Han crecido y son más maduros, aunque eso no evita e que tanto ellos como Caspian sufran tentaciones en sus puntos más flacos, los complejos que les atenazan y que ponen en peligro el éxito de su misión. Eustace, el primo de Edmund y Lucy ocupa un poco el papel que Edmund desempeñaba en la primera película, al mismo tiempo que constituye un excelente contrapunto cómico, propiciando los momentos más graciosos. El guión es muy fiel al espíritu cristiano que quiso darle C. S. Lewis, algo que se constata en el majestuoso león Aslan, que guía a los chicos por el camino del bien, y asegura que en el mundo real pueden encontrarle con otro nombre.