Mostrando entradas con la etiqueta Rusia soviética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rusia soviética. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de mayo de 2020

Un caballero en Moscú, de Amor Towles


«El 21 de junio de 1922 a las seis y media, cuando el conde Aleksandr Ilich Rostov salió escoltado por la puerta del Kremlin a la Plaza Roja, hacía un día fresco y espléndido. El conde echó los hombros hacia atrás, sin detener el paso, e inspiró hondo, como quien sale del agua después de nadar».
Condenado a muerte por los bolcheviques en 1922, el conde Aleksandr Ilich Rostov elude su trágico final por un inusitado giro del destino. Gracias a un poema subversivo escrito diez años antes, el comité revolucionario conmuta la pena máxima por un arresto domiciliario inaudito: el aristócrata deberá pasar el resto de sus días en el hotel Metropol, microcosmos de la sociedad rusa y conspicuo exponente del lujo y la decadencia que el nuevo régimen se ha propuesto erradicar. En esta curiosa historia se basa la segunda novela de Amor Towles, que se consolida como uno de los escritores norteamericanos más interesantes del momento. Escrita con elegancia, sentido del humor y un aprecio por los grandes clásicos de la literatura rusa, es, sin duda, una lectura muy recomendable. Una novela sobre un confinamiento, para leer en tiempos de confinamiento.



miércoles, 1 de julio de 2015

El niño 44, de Tom Rob Smith

Estos días estoy viendo en cartelera la versión cinematográfica de esta estupenda novela, primera de Tom Rob Smith, que triunfó cuando se publicó en 2008. Está dirigida por Daniel Espinosa y producida por Ridley Scott. Sin duda, es una buena oportunidad para leerla de nuevo. 
Cuando el miedo silencia una nación, un hombre debe decir la verdad. Unión Soviética, 1953: un país en el que ningún ciudadano es libre de sospecha. Incluso Leo Demidov, héroe de guerra y uno de los oficiales más destacados del MGB —la agencia estatal de seguridad— corre el riesgo de convertirse en víctima del sistema. Aunque en el paraíso del proletariado las autoridades han decretado que el crimen no existe, Leo descubre el asesinato de un niño. Puede ignorarlo, y salvar su vida, o investigarlo, y enfrentarse entonces a un terrible enemigo. Y mientras tanto, las relaciones con su esposa no acaban de ir del todo bien. 

miércoles, 17 de junio de 2015

Las nieves azules, de Piotr Bednarski

«La temperatura rebasó los cuarenta grados bajo cero. La nieve era azul, la frontera entre la tierra y el cielo se desvaneció. El sol, despojado de su esplendor, privado de su brillo, languidecía en la miseria proletaria. El intenso frío absorbió todo calor vivificante y sólo quedaron el fuego, el amor y trescientos gramos diarios de pan rancio para alejarnos de la muerte.»
En las entrañas del sistema represivo soviético, en la gélida Siberia de los gulags, un niño trata de serlo conservando el entusiasmo por la vida que la vida le niega. Porque la muerte triunfa en torno a él. A pesar de ello, a despecho de cárceles y desapariciones, el joven Petia, condenado a la madurez antes de cumplir diez años, logrará espantar el miedo o desarmar el espanto apoyado en una fe inquebrantable y, sobre todo, en la fuerza cálida de la poesía. Una auténtica joya: pequeñas historias conmovedoras plenas de amor y poesía. Sin duda, otro libro que merece la pena leer.

sábado, 5 de mayo de 2012

El esbirro, de Sergei Kourdakov

«Yo, Sergei Kourdakov, era oficial cadete, segundo ayudante de la Marina rusa, jefe condecorado de las Juventudes Comunistas; en todas las escuelas por las que había pasado, desde que tenía ocho años, me habían nombrado jefe de las organizaciones de la juventud comunista; en cuanto jefe de esas juventudes, fui encargado de enseñar el comunismo a 1200 cadetes de la marina soviética. Dentro de cinco días tenía que incorporarme a la base naval, donde me promoverían a miembro de número del Partido comunista; me esperaba un estupendo trabajo en la policía rusa. En realidad, tenía motivos más que de sobra para regresar a Rusia. Pero estos motivos no eran suficientes para mí. Lo que yo echaba de menos, fuera lo que fuera, no lo iba a encontrar jamás en el seno del sistema comunista que yo conocía a la perfección».

Sergei, joven huérfano, educado desde su infancia en orfelinatos y escuelas estatales de la Rusia bolchevique, se vio arrastrado a la delincuencia antes de llegar a ser jefe de las Juventudes Comunistas. Reclutado para una división especial de la policía cuya misión era reprimir a los cristianos, poco a poco sufre una profunda transformación interior que le lleva al desengaño total  respecto al sistema comunista y a una única obsesión: ¡desertar!