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miércoles, 20 de marzo de 2019

Una historia sencilla, de Leonardo Sciascia


“La llamada telefónica se produjo a las 9.37 de la noche del 18 de marzo, sábado, víspera de la rutilante y retumbante fiesta que la ciudad dedicaba a San José Carpintero: y al carpintero precisamente se ofrecían las hogueras de muebles viejos que esa noche se encendían en los barrios populares…”
Una historia sencilla que, en realidad, no lo es tanto. Como te despistes, te pierdes, a pesar de su brevedad (78 págs.) y llegas al final desconcertado, sin saber qué ha ocurrido. Una novela policíaca siciliana con fondo de mafia y droga, aunque jamás se nombra ni la una ni la otra. Todo empieza con una llamada telefónica a la policía comunicándole el aparente suicidio de una persona. A partir de ese momento, de repente, la historia va creciendo, se dilata, se embrolla sin dejarnos ni un instante de reflexión. Eso, que nos ocurre a nosotros, los lectores, le ocurre también al inspector, el único personaje que busca la verdad. Lo mismo que ocurrió al autor, Sciascia, quien, hasta un mes antes de su muerte en 1989, cuando entregó este libro a su editor italiano, se obstinó en «sondear escrupulosamente las posibilidades que tal vez queden aún a la justicia» (Justicia, Dürrenmatt).

sábado, 14 de abril de 2012

El día de la lechuza, de Leonardo Sciascia

«El autobús estaba a punto de arrancar, retumbaba sordamente entre repentinos carraspeos y sollozos. La plaza estaba silenciosa en el gris del alba, hilachas de niebla entre los campanarios de la Matrice: sólo el retumbar del autobús y la voz, implorante e irónica, del vendedor de tortas, “tortas calientes, tortas”. El cobrador cerró la puerta, el autobús arrancó con un fragor de chatarra. El último vistazo que el cobrador echó a la plaza captó al hombre vestido de oscuro que llegaba corriendo; el cobrador le dijo al conductor “un momento” y abrió la puerta con el autobús todavía en marcha. Se oyeron dos disparos desgarrados: el hombre vestido de oscuro, justo cuando iba a saltar al estribo, quedó suspendido por un instante, como si una mano invisible retirase del pelo; se le cayó la cartera de la mano y, lentamente, sobre la cartera se desplomó».
Los pasajeros se apresuran a huir, y nadie ha visto nada, o eso dicen. Pero las circunstancias de esta muerte parecen cada vez más complejas. Además, puede que la misteriosa desaparición del campesino Mendolìa guarde relación con el caso. Bellodi, joven capitán de carabineros y ex partisano será el encargado de llevar a cabo la investigación y de rasgar con su empeño el silencio plomizo de toda una sociedad. Sciascia, con Il giorno della civetta, nos ofrece un retrato de la mafia siciliana en estado puro, y con calidad literaria, haciendo de ella una novela IMPRESCINDIBLE. Existe una versión cinematográfica de 1968, protagonizada por Claudia Cardinale y Franco Nero.