«Yo no sé de literatura, pero sí sé lo que me gusta y,
normalmente, lo que me gusta es bueno. Un día estuvo Don José Hierro en casa. Era muy amigo de mi señorito porque los
dos rojeaban. Yo le pregunté: —Don José, ¿Cómo se distingue una poesía buena de
una mala? Él me miró, me sonrió y dijo: la buena es la que te emociona; la mala
la que se te escurre de los labios al recitarla y ya no la recuerdas jamás. A mí su escritura de usted, Don Rafael,
tanto los cuentos como la novela, me han gustado y me han emocionado. O me
han emocionado y por eso me han gustado. Tienen sustancia y sentido».
A mí, su escritura de usted, Don Rafael del Campo, también me ha gustado. Hace unos meses leí El verano audaz del tío Pacomio: me gustó
mucho y me he dedicado a recomendarlo. Acabo de terminar Los cuadernos de Amadora Sánchez: lenguaje poético de resonancias
rurales y campestres, castellano de verdad que recuerda a Delibes o a Azorín, y
un humanismo cristiano que vertebra, de principio a fin, el hilo de la historia. Alguien me dijo que era «más flojillo » que los anteriores. ¡De eso nada! Siga escribiendo, Don Rafael, siga escribiendo, que muchos le seguiremos leyendo, y difundiendo.

