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lunes, 20 de julio de 2026

Yo soy Santiago. El apóstol de Hispania, de Miguel Luis Sancho

«¿Papá, quieres que te entregue la carta del apóstol Santiago? -preguntó Sara mientras el barco avanzaba por el mar completamente ennegrecido. -No, hija, prefiero que la guardes tú -respondió el padre-. Si nos ocurre algo durante el viaje, nadie sospechará que una niña lleva escondido un documento de tanto valor para nosotros...».

Inspirada en los textos evangélicos y en los Hechos de los Apóstoles, la obra reconstruye los rasgos básicos de la figura del apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan, de su vida como pescador y discípulo de Jesús, y de su martirio en Jerusalén el año 44 d.C. Tras su muerte en Jerusalén, sus discípulos iniciaron una travesía en barco hasta la Gallaecia para enterrarle en la tierra que había sembrado con la doctrina de Cristo. Sirviéndose de una leve trama ficticia, apoyada en leyendas y tradiciones de fidelidad incierta pero que parecen contener un fondo de autenticidad histórica, el autor nos presenta la vida del apóstol destacando su fe en Jesús como salvador.


lunes, 30 de marzo de 2026

Meditaciones sobre la Pasión, de Susanna Tamaro

«¡Tenemos sed! Es el grito unánime que se alza desde la tierra. Tienen sed los ricos y los pobres. Están sedientas las plantas y también los animales. También las rocas y los cristales tienen sed, incluso ese corazón de fuego que constituye el núcleo de nuestro planeta...».

En Meditaciones sobre la Pasión, Susanna Tamaro nos invita a seguir el recorrido del Vía Crucis, ofreciendo una reflexión profunda sobre el sufrimiento de Cristo y su significado en la vida del creyente. A través de las catorce estaciones, la autora no solo describe los momentos clave de la Pasión, sino que también invita al lector a vivir estos momentos de dolor y sacrificio como una experiencia personal de fe. En un mundo moderno que parece desconectado de la espiritualidad, Tamaro propone volver a encontrar sentido en el sufrimiento a través del abandono confiado en las manos de Jesús sufriente. Su estilo reflexivo y conmovedor busca revivir la Pasión no solo como un acontecimiento histórico, sino como una vivencia espiritual capaz de transformar la vida y acercar al lector a la fe.

lunes, 2 de febrero de 2026

Papa Francisco. El sucesor, de Javier Martínez-Brocal

«¿Por qué Benedicto XVI es el primer sucesor de Pedro que presenta su renuncia? ¿Por qué es una novedad absoluta? ¿Por qué no lo hicieron en el pasado otros papas?».

Un relato en primera persona de un escenario vaticano insólito: la convivencia, durante casi una década, de dos papas, Benedicto XVI y Francisco. En El sucesor se cuenta con naturalidad, y por primera vez, cómo fueron esos tiempos, sin esquivar las polémicas y dificultades que los marcaron.

«Benedicto y yo -afirmó el Papa Franciscomantuvimos una relación muy profunda y quiero que se sepa, quiero que se conozca sin intermediarios. Él fue un hombre que tuvo el coraje de renunciar y, a partir de entonces, siguió acompañando a la Iglesia y a su sucesor». Javier Martínez-Brocal (Granada, España, 1978) es periodista y cubre el Vaticano desde los últimos años del pontificado de Juan Pablo II. Ha acompañado a Benedicto XVI y a Francisco en muchos de sus viajes por todo el mundo. Ha narrado el día a día de los papas en la agencia Rome Reports y en medios de Estados Unidos, América Latina y Europa. Actualmente es el vaticanista del diario ABC y La Sexta. Es autor de El Papa de la Misericordia (2015) y El Vaticano como nunca te lo habían contado (2018).

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Entrevista al autor

Audiolibro



lunes, 19 de enero de 2026

El exorcista, de William Peter Blatty

«El hombre vestido de color caqui merodeó por las ruinas. El Templo de Nabu. El Templo de Istar. Sintió vibraciones. En el palacio de Asurbanipal se quedó mirando de reojo una pesada estatua de piedra caliza, in situ: alas irregulares, pies con garras, bulboso pene saliente y rígida boca que se estiraba en una sonrisa maligna. El demonio Pazuzu. De repente una certeza lo abrumó. Supo. Eso se acercaba. (…) Partió presuroso hacia Mosul a tomar el tren; su corazón atrapado por la escalofriante convicción de que pronto enfrentaría a un viejo enemigo

Una de las novelas más sobrecogedoras y terroríficas jamás escritas. Basada en un hecho real, ocurrido en la década de los cuarenta del siglo XX, la protagonista es Regan, una pequeña de apenas once años que sufre una extraña enfermedad que consume su cuerpo y transforma su conducta. Ni médicos ni psiquiatras logran encontrar la explicación. La enfermedad se agrava y, agotados los caminos de la ciencia, los mismos expertos se decantan por la hipótesis de que Regan pudiera estar «poseída» por fuerzas demoníacas… Blatty aprovecha nuestros prejuicios, volviéndolos en nuestra contra para manipularnos, confundirnos, engañarnos… tal y como haría el propio diablo. De esta forma, consigue mantener la intriga hasta el final. La novela de Blatty inspiró la película del mismo título dirigida por William Friedkin, considerada como una de las más terroríficas de todos los tiempos.



lunes, 27 de octubre de 2025

Entre el cielo y la tierra, de María Vallejo-Nágera

«Albert Wensbourgh (…) se caracterizaba por poseer una personalidad violenta y extraordinariamente complicada que le había empujado a cometer grandes delitos. Por ellos fue castigado por la ley con una larga condena de catorce años en una temeraria prisión. (…) una noche de hielo y nieve mientras dormía profundamente, experimentó un fenómeno místico que cambió su vida para siempre. Según sus propias palabras, se despertó bruscamente en mitad de la oscuridad al notar que alguien le acompañaba en su celda. Cuando por fin abrió los ojos, se encontró cara a cara con lo que él me describió un sin fin de veces como un ángel».

¿Existen los fantasmas? ¿Qué ocurre después de la muerte? ¿Defiende la Iglesia la existencia del purgatorio? En este libro, cuyo subtítulo es Historias curiosas sobre el purgatorio, María Vallejo-Nágera se mete de lleno en el fascinante mundo de los espectros para intentar resolver el enigma del purgatorio. Con sencillez, frescura y elegancia relata todo aquello que la Iglesia católica opina sobre el asunto, y lo que muchos santos, como el padre Pío, santa Faustina Kowalska o santa Brígida, entre otros, han dejado escrito sobre las apariciones de difuntos que ellos mismos experimentaron. Asimismo, aporta una docena de testimonios de personajes conocidos de la sociedad española, como el conde de Romanones o Paloma Gómez-Borrero, que revelan por primera vez las experiencias sobrenaturales e inesperadas que han vivido.

lunes, 25 de noviembre de 2024

Baita, de Raúl Eguía Recuero

«Baita vive en una habitación gris, un rincón denso del que no se vuelve. 19 años en el corredor de la muerte. UNIDAD H. CELDA 9. Tiene tantas necesidades, tanta historia, tantos malos recuerdos como nosotros...».

BAITA ya no te llamarán abandonada, te llamarán MI FAVORITA. Una mujer condenada a muerte. Un sacerdote. Una historia real, dramática. Un canto al poder y grandeza de la Cruz Redentora manifestada en la Eucaristía. Como dice el propio autor, “Jesús vivo y sacramentado es el centro, el comienzo, el culmen, el motor, TODO. No tira la toalla por nadie, llega siempre hasta el final, sigue tocando a nuestra puerta un día y otro”. Baita está en el corredor de la muerte, como lo estamos cada uno de nosotros cuando pecamos mortalmente. Entonces vivimos muertos por dentro, aunque parezca que estamos vivos: estamos condenados, en el corredor de la muerte… Un libro para “todos aquellos que como BAITA no conocen al Señor y están heridos, rotos y no tienen Voz ni fuerzas para pedir ayuda…”.



   

lunes, 5 de febrero de 2024

De Victoria para Alejandro, de María Isabel Molina

«El mar estaba en calma y la nave, con todas las velas hinchadas, se deslizaba como un pájaro sobre la superficie del mar. Los remeros habían recogido los remos y descansaban en sus bancos. En la popa, sentada sobre unos almohadones, Victoria escribía en un papiro».

Transcurre el año 65 de nuestra era, Victoria, una joven romana convertida al cristianismo, viaja hasta Palestina. Atrás, en Roma, ha quedado Alejandro, el joven esclavo del que está enamorada y al que puede perder para siempre si los planes de su familia llegan a cumplirse. Distintas religiones, culturas y costumbres se mezclan en la vida de la joven, en una época en la que ser cristiano es un signo de valentía y fraternidad. Una novela histórica que conjuga el conocimiento de una época y una trama emocionante, y que aporta las claves para comprender las relaciones culturales y religiosas que marcan nuestra sociedad. Me ha encantado. Todo un descubrimiento. Habrá que leer más a esta autora.


lunes, 11 de diciembre de 2023

Me enamoré de un leproso, de Ramón Alfredo Mirada Muñoz (Padre Pachús)

«Durante ese último curso en el internado no solo me metí en drogas, sino que participé en actos violentos. Y lo que es peor, agredí a un sacerdote (…). Ocurrió un día que estaba bajando con unos compañeros por unas escaleras muy estrechas. Nos cruzamos con un sacerdote y le empujé. Y no solo eso; entre varios le pegamos patadas y nos reímos de él. (…) Estando con otro sacerdote, cogimos un crucifijo, lo lanzamos al suelo, se partió en dos y nos pusimos a orinar encima. (…) Recuerdo que él lloró, besó el crucifijo y lo abrazó.».

¿Quién es capaz de amar las llagas de un leproso? ¿Verdaderamente puede Jesús cargar con nuestros pecados, con nuestra «lepra»? ¿Se puede salir de las drogas y de la violencia por medio de la fe? El Padre Ramón Alfredo Mirada Muñoz, más conocido como Pachús, cuenta como, estando metido en las drogas, se hundió hasta tocar fondo. Ahí fue donde descubrió que no estaba solo: Jesús no había dejado nunca de quererle y había salido en su busca, cuando él ya no encontraba ningún sentido a su vida.


lunes, 9 de enero de 2023

Lo más importante de todo, de Lorenzo Silva

ENTREVISTA DE ÁLVARO SÁNCHEZ LEÓN[1]

     Le leí hace poco que uno de los libros que le ha dejado más huella ha sido El Reino, de Emmanuel Carrère, “que es un libro que poca gente ha leído y ponderado, pero versa sobre lo más importante de todo: la fe”.

Lo más importante de todo es la fe. Kafka, que pasa por ser un escritor nihilista, dice que “para vivir hay que tener fe”; fe en todo: en lo que está más cerca y en lo que está más lejos.

— Me llamó la atención que pidiera oraciones en Twitter por el alma de su madre sin ser católico practicante. Me pareció el gesto más honesto en esos momentos de desconsuelo.

Raymond Chandler, que es otro de mis grandes referentes, criticaba a los escritores rompedores de su tiempo, que eran muy inteligentes, muy brillantes, capaces de hablar de cualquier cosa, pero que, en el fondo, “son hombres pequeños que han olvidado cómo rezar”. Quien no reza, no asume que el mundo es muy superior a él y que estamos insertos en algo que nos sobrepasa constantemente. Quien no siente el impulso de rezar, de pedir, de dar gracias, ha empequeñecido su alma.

No tengo una fe religiosa, pero sí creo que cuando uno reza por alguien está pensando en esa persona y le está transmitiendo algo de lo mejor que tiene, exista o no exista Dios, le llegue o no le llegue esa plegaria. Eso es bueno para quien reza y es bueno para quien tiene una relación con la persona por la que se reza. Y si existe una forma de existencia más allá de la existencia, estoy convencido de que será bueno para la persona por la que se reza.

Yo soy agnóstico. No tengo la intuición cierta de la trascendencia, pero no la descarto. Soy como Protágoras, a quien injustamente criticaron como ateo por decir que sobre los dioses no podía decir si existían o no, porque demasiado oscura era la cuestión, y demasiado breve era la vida humana para esclarecerla. Yo estoy ahí. Y desde ahí pienso que rezar y respetar a quien reza es un valor. No soy religioso, ni clerical, pero tampoco soy anticlerical. Estoy convencido de que hay que tener fe en que todo esto tiene un para qué, que tiene sentido hacer las cosas bien, y que no tiene sentido hacer las cosas mal.

Dice Wittgenstein –no sabría decir ahora si era muy creyente o no– que una vida deshonesta es una vida irracional. Spinoza, que tampoco creía en el Dios de los cristianos, destaca en su ética que no se trata de obrar bien para ir al cielo, o dejar de obrar mal para no ir al infierno, sino que tenemos que hacer el bien, porque cuando uno hace el bien conforme a su naturaleza y a su visión de las cosas honestas, enriquece su existencia.

Cuando uno obra en contra de lo que honestamente cree que debe hacer, degrada su existencia y la envilece, y su vida pierde calidad. El cielo de los actos buenos está en los actos buenos. El infierno de las malas acciones está en las malas acciones. Aunque no te pillen. Aunque no te castiguen. Si perdemos estas ideas esenciales, podemos acabar convirtiéndonos en máquinas de hacer cálculos de coste-beneficio. En cualquier caso, seríamos máquinas de hacer cálculos de coste-beneficio a corto plazo, cuando esos cálculos habría que hacerlos al plazo relevante. Si tengo la certeza absoluta de que me voy a morir mañana, me vale con ganar dinero hoy. Si vivo treinta años más, lo que hoy es rentable, a lo mejor dentro de diez años es un desastre. Si tengo hijos y pienso en ellos, lo que parece rentable para mí, igual no lo es para su futuro…

— Si la vida de un buen autor son sus buenos textos, como decía antes, tiene su coherencia pensar que la buena vida de una buena persona sean, al final, sus obras buenas.

— Totalmente. Y la vida buena no es pasarse los días recogiendo medallas de oro en lo alto del podio. Esa, incluso, si nos descuidamos, tiene momentos de vida mala. He visto a gente recoger medallas de oro en lo alto de un podio que les ubicaba muy fuera del tiesto. La vida buena es lo que dice Spinoza, que me parece lo más inteligente en términos éticos: lo bueno es lo que es conforme a tu naturaleza, aquello que sientes que debes hacer y que, realmente, forma parte de lo que eres. Todo lo que hagas en ese camino, es buen texto para la vida. Todo lo que se salga de esas líneas, lo estropea. Todos hacemos bastantes cosas al margen del texto bueno, y el que diga que no es que no se observa, no es consciente, o está atontado, pero hay que intentar que ese subconjunto inevitable de acciones no se convierta en el centro de gravedad de toda nuestra existencia.

Leer Entrevista completa

[1] Entrevista de Álvaro Sánchez León, 31 de agosto de 2022, en: https://www.aceprensa.com/la-entrevista/lorenzo-silva-la-literatura-sirve-para-dar-cauce-forma-y-expresion-a-la-conversacion-social/

lunes, 11 de abril de 2022

Relatos a la sombra de la Cruz, de Enrique Monasterio

"Cuando pasen los siglos, nadie hablará de mí como discípulo de Jesús de Nazaret. Dirán solamente que fui su amigo. Me llamo Lázaro, tengo veintisiete años y acabo de volver. Cristo me ordenó que regresara del Sheol y en un segundo quedé libre de las ataduras de la muerte."
Entre los libros de Enrique Monasterio que para mí son de lectura anual obligada se encuentra desde hace años El Belén que puso Dios. Cuando se acerca la Navidad, no puedo resistir la tentación de leerlo. Pero desde el año 2013, para estos días de Semana Santa ya tan próximos, he añadido estos Relatos a la sombra de la Cruz. Nacidos de la oración de su autor ante la cruz, siguiendo la misma lógica que le llevó a escribir El Belén que puso Dios. Nos encontraremos de nuevo con un borrico; con María Santísima, siempre joven y hermosa, pero bañada en lágrimas; con amigos de Jesús, como María Magdalena, los apóstoles, Simón de Cirene o José de Arimatea, y con enemigos que buscan su desaparición de este mundo: Caifás, Judas, Pilato, Barrabás... Como colofón, se incluyen al final unos comentarios al Adoro te Devote, conocido himno eucarístico atribuido a santo Tomás de Aquino. Jesús, en la Eucaristía, rompe las barreras del espacio y del tiempo y vuelve a trasladarnos al Gólgota. Espero que te guste.

lunes, 21 de febrero de 2022

Un poema: Fuerza de lágrimas, de Lope de Vega

Con ánimo de hablarle en confianza

de su piedad entré en el templo un día,

donde Cristo en la cruz resplandecía

con el perdón de quien le mira alcanza.


 Y aunque la fe, el amor y la esperanza

a la lengua pusieron osadía,

acordéme que fue por culpa mía

y quisiera de mí tomar venganza.


Ya me volvía sin decirle nada

y como vi la llaga del costado,

paróse el alma en lágrimas bañada.


Hablé, lloré y entré por aquel lado,

porque no tiene Dios puerta cerrada

al corazón contrito y humillado.

lunes, 23 de agosto de 2021

La cabaña, de W. Paul Young

Hace ya casi diez años que tuve la oportunidad de leer La cabaña, The Shack en el original, novela de W. Paul Young. El libro cuenta la dramática experiencia que viven Mack y su familia. En una excursión a los bosques de Oregón desaparece Missy, la hija más pequeña, de seis años. Todo parece indicar que se trata de un secuestro y del posterior asesinato. Aunque Mack es una persona religiosa, lo sucedido le provoca una profunda crisis que enturbia su relación con Dios. Novela sencilla, fácil de leer, con ciertos toques de melodrama. Aunque literariamente no es gran cosa, está llena de ideas positivas y buenos sentimientos. A mí me gustó. El tema principal es la relación del hombre con Dios. Se nota que el autor es cristiano, y protestante. Por eso, a quien tenga conocimientos doctrinales suficientes le pueden «chirriar» algunos temas, como el modo de representar a la Santísima Trinidad, el valor que se da a la Biblia o algunos comentarios de Jesús sobre la Iglesia y las instituciones. Sin embargo, en conjunto, me parece positivo, como también lo es la película, del año 2017, muy fiel al libro original, que tuve la oportunidad de ver hace unos días y te recomiendo vivamente. El productor es el mismo de La vida de Pi y The blind side, Un sueño posible.
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lunes, 14 de diciembre de 2020

Un cuento de Navidad para Le Barroux, de Natalia Sanmartín Fenollera

Pablo Cervera (www.religiónenlibertad.com) entrevista a Natalia Sanmartín Fenollera, autora de El despertar de la señorita Prim con motivo de la publicación de su nuevo libro.

 La Editorial Planeta acaba de publicar el nuevo libro de Natalia Sanmartín Fenollera, autora de El despertar de la señorita Prim, best-seller mundial publicado en el año 2013. Fue traducido a once lenguas y llegó a más de 75 países.  

La nueva entrega de nuestra autora lleva por título Un cuento de Navidad para Le Barroux. El cuento está bellamente ilustrado por Michaela Harrison, cuyos trabajos de ilustración conoció la autora en la abadía de Nuestra Señora de Clear Creek (Oklahoma).

Pincha aquí para adquirir ahora "Un cuento de Navidad para Le Barroux".

Conocí a Natalia Sanmartín en una cena de amigos. Me llamo la atención su delicadeza, su atención a las detalles, su finura femenina. Me pareció ver recogidos algunos de los aspectos que había plasmado en su entonces reciente obra laureada en todo el mundo. Además su bagaje literario se hizo patente, con sencillez, en la conversación.

Personalmente le agradezco el privilegio de esta entrevista.

-Mucho se ha dejado esperar esta nueva obra tras aquel 2013. Cualquier otro (autor, editor….) habría aprovechado la "mina de oro". ¿Por qué este "retraso"?

-Supongo que quizá porque mi idea no es tener una carrera literaria "profesional", por decirlo así, sino escribir cuando crea que hay algo que puedo decir o exista un motivo para hacerlo. Así surgió este cuento, porque las benedictinas de Barroux me pidieron una historia para leer en la fiesta de la Natividad. La escribí para las dos abadías, sin pensar inicialmente en nada más.

Monasterio de Le Barroux.

En Le Barroux, a unos cien kilómetros al norte de Marsella, hay dos comunidades benedictinas que siguen la liturgia tradicional: la abadía de Santa María Magdalena (monjes) y la abadía de Nuestra Señora de la Anunciación (monjas). En la imagen, el monasterio femenino.

-Hablemos del libro, "que a eso hemos venido…" Un pequeño de 8 años y sus hermanos pierden a su madre a causa de una enfermedad. Antes el padre los había abandonado. El chavalillo, en una petición y búsqueda sostenida en toda la obra, pide una señal a Dios: quiere verificar si "lo que mamá decía sobre Dios, la cueva y el cielo era verdad". Dios parece que calla. Al llegar la tercera Navidad, el niño aprende a leer el lenguaje de Dios. ¿Cómo "se te ocurrió" este cuento?

-No podría decir exactamente cómo o cuándo. Quería hablar del misterio de la Navidad y de la visión sacramental del mundo, de la idea de que Dios habla también a través de las cosas, de la realidad material. Y también escribir sobre la perseverancia en la fe y sus dificultades, sobre lo que ocurre cuando de pronto, como describe tan bien Lewis en Una pena en observación, encuentras una puerta que parece cerrarse de golpe, con ruido de cerrojos y doble vuelta de llave.

»El protagonista del cuento atraviesa un desierto que dura tres años, en total soledad, sin hablar con nadie, confiándose únicamente a la Virgen María y pidiendo todos los días una señal a Dios. Kierkegaard decía que la pureza de corazón es querer una sola cosa. Eso explica muy bien el sentido del cuento.

-La crisis de fe en nuestros días parece el pan nuestro de cada día. Curiosamente, el protagonista supera la crisis a partir de lo material. Vislumbro aquí una reivindicación de lo carnal, lo material, lo específico del cristianismo, que es la Encarnación. Dostoievski dijo que "la belleza salvaría al mundo"… Pareces provocarnos con la belleza en la Navidad. La cotidianidad cristiana de antaño es el marco de tus dos obras. ¿Es tu objetivo inculcar una "opción benedictina" como algo aislado en nuestra sociedad cristianofóbica? O, más bien, ¿que ese tipo de comunidad será lo que genere una nueva sociedad cristiana?

-No tengo muy clara la idea de una nueva sociedad cristiana, puede parecer pesimismo, pero a mí me parece más bien realismo. Vivimos en un mundo que hace tiempo que ha dejado de ser cristiano, inmerso en una crisis que no ha empezado ayer, pero que cada día parece acelerarse. Y tenemos grandes boquetes en nuestras murallas, con diferencias cada vez más profundas que ya no se pueden ignorar, porque son explícitas.

»Hay una parte de la Iglesia que cree que la fe cristiana cambia con el tiempo, que tanto el culto como la doctrina deben adaptarse poco a poco a los cambios, y que ha dejado de creer en lo que siempre, en todas partes y por todos ha sido creído, como enseñaba San Vicente de Lerins.

»Eso genera una lluvia ácida constante dentro y fuera de la Iglesia que desnaturaliza, debilita y adultera la fe. Y frente a eso no hay recetas generales, solo hay decisiones prudenciales que corresponden a cada uno para tratar de proteger la propia fe, para purificarla y contrastarla con lo que la Iglesia siempre ha enseñado.

Ilustración de

Una de las ilustraciones de Michaela Harrison para "Un cuento de Navidad para Le Barroux".

»Ha habido mucho debate sobre la opción benedictina y en ocasiones se ha hablado de ella como si se tratase de una respuesta universal. Y no lo es, ni creo que nadie haya defendido seriamente que lo sea. Hay gente que tiene que estar en el mundo y gente que tiene que irse al desierto, alejarse un poco del ruido, en soledad o con otros, para conservar y proteger su fe. No es una idea nueva, es una vieja idea cristiana.  

-Impacta en el cuento el vínculo hondo que une al niño con su madre, con sus dichos. Recuerda una y otra vez su belleza, sus enseñanzas. Hay un canto a la madre. También sucede con la abuela. Sin esa tradición no hay persona.

-Sí, es cierto. A mí me parece que el papel de la familia en la transmisión de la fe, especialmente el las madres, es insustituible. Ni la escuela ni la parroquia ni los campamentos de verano pueden hacer esa labor, que además tiene una belleza profunda. En la lista de bienes de una familia cristiana, antes de la universidad, el postgrado, el colegio, las actividades preescolares, la alimentación sana, las relaciones sociales, antes de todo eso, tiene que estar la salvación del alma. Es una cuestión de orden, de ordenar la escala de los bienes, y de purificar la propia fe. Se trata de guiar a un niño hacia Dios, y para para hacer eso hay que conocer el camino.

-La fe cristiana a nivel personal y social es combatida. Nada nuevo bajo el sol… ¿Es esta una ocasión para fortalecer la fe a través de la cruz, a precio del martirio cotidiano, en aras de una humanidad nueva que resucite con esa semilla? "Si le das a Dios tu corazón, morir es despertar".

-Sí, todas las épocas tienen sus dificultades y todas las generaciones están a igual distancia de Dios. Pero es cierto que este tiempo tiene una característica muy inquietante, la inversión de los conceptos del bien y del mal, el llamar bien al mal y verdad a la mentira, y que no siempre es fácil distinguir la moneda falsa de la verdadera.

»Hay una obra clásica de Dom Columba MarmionJesucristo, vida del alma, un monje irlandés beatificado recientemente, que tiene un primer capítulo que es como un mapa del tesoro. A mí me parece un buen ejercicio leerlo despacio, leerlo varias veces, y preguntarse si lo que está descrito allí, que es lo que siempre, en todas partes y por todos ha sido creído, es lo que recibe, cree y transmite cada uno.

»Esa es una tarea individual que nadie puede hacer por otro, y que exige tener claro que no hay ningún fin, ya sea la unidad, la paz o el diálogo con el mundo, que justifique adulterar o desnaturalizar el culto y la fe.

-¿Cuál cree que es el motivo del fracaso en la transmisión de la fe, por parte de padres, por parte de la Iglesia? ¿Moralismo, reducción horizontal de la fe, ausencia de la Belleza, identificación y desaparición detrás de los "valores", falta de centralidad de lo esencial: Jesucristo muerto y resucitado…? La tarea de la madre en su libro debió ser muy potente y acertada… y, sin embargo, sin grandes alharacas…

-Creo que ha habido una dilución progresiva de la fe, hacia lo que Lewis llamaba cristianismo con agua, y que se ese proceso se ha acelerado bruscamente, de forma paralela a como se ha acelerado la secularización y descristianización de Occidente.

»No me parece difícil imaginar que si Santo Tomás de AquinoSanta Teresa de Jesús o el cardenal Newman, por decir tres nombres diferentes, entrasen en una iglesia hoy muy probablemente no reconocerían buena parte del culto, como tampoco el abandono de las formas de piedad, del silencio o el arrodillarse, y la desacralización en muchas ocasiones del modo de acceso y administración de los sacramentos. Newman advirtió sobre el efecto destructor del sentimentalismo y el modernismo en la Iglesia. Belloc lo llamaba la síntesis de todas las herejías, porque las contiene todas.

»Me parece que la respuesta está en aferrarse a la fe y al culto milenario de la Iglesia. Y que hace falta que profundicemos en la fe cristiana con el mismo entusiasmo con el que profundizamos en otras cosas.  Preguntarse por ejemplo con qué disposición y con qué frecuencia se acercaba Santa Teresa de Jesús a la comunión, qué enseña Santo Tomás sobre cómo debe recibirse y administrarse el Cuerpo de Cristo, o qué advertía Newman sobre el efecto corrosivo del sentimentalismo y la mundanización en la fe.

-Se ha hablado hasta la saturación (y se sigue hablando) de "diálogo" con la cultura. Acepto la expresión si eso significa claridad de la posición de la que se parte y no se llega a la renuncia de la verdad, a la tolerancia entendida como relativismo… ¿En qué medida "dialogas" en tu novela con este mundo? A lo mejor es solo (y ya sería todo) una llamamiento a un mundo que se suicida.

-Yo no le veo demasiado sentido a dialogar con el mundo sobre las grandes cuestiones, porque cuando no existen unos mimbres comunes el diálogo es estéril, y eso en el mejor de los casos. He escrito un cuento cristiano, para cristianos o para todo aquel que quiera acercarse a la Navidad cristiana. No es un llamamiento, es solo una mirada hacia el corazón de la fe. La regla de San Benito le dice al monje: "Inclina el oído de tu corazón", que es como decir: escucha con el corazón.

»La Navidad es una fiesta alegre y familiar, pero es también un momento de recogimiento. Y hay muchas cosas que se pueden hacer para purificar la fe, no es necesario irse al desierto para hacerlo. Se puede reducir el ruido, se puede buscar una liturgia digna de Dios, se puede aprender a rezar el breviario íntegro, que incluía esos salmos hermosos y terribles que lamentablemente no aparecen ya en la última reforma, pero que nadie prohíbe rezar, y que son un canto terrible y maravilloso a Dios. Se pueden contar a los niños las maravillas que Dios ha hecho desde la creación del mundo, se les puede enseñar a ver la realidad con los ojos con los que mira la Iglesia, con mirada sobrenatural.

»Para mí esa es la tarea urgente, purificar, recuperar, reconstruir, vivir como medievales, con el Credo, los sacramentos, la misa y la oración, sanamente alejados de los cambios y los vaivenes de dentro y de fuera de las murallas. Pensar en la propia salvación con temor y temblor, como enseña San Pablo, y dejarse deslumbrar por la fuerza y la belleza de Dios.

-Por cierto, me parece de una belleza maravillosa la forma de presentar a la Virgen mediando en el paso a la luz....

-Ella es el verdadero corazón del cuento, eso sí te lo puedo decir.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Una vida para la Iglesia. Benedicto XVI, de Peter Seewald

  • “Benedicto XVI es una de esas figuras señeras de nuestro tiempo. Su palabra nos transmite un mensaje y unos valores, ya desde su primera infancia hasta ahora (…) su existencia es un ejemplo de una vida siempre atenta a conocer y llevar a cabo la voluntad de Dios”.

Así se expresa en el Prólogo Monseñor Manuel Monteiro de Castro de Castro, nuncio Apostólico en España en el momento de la publicación de Una Vida para la Iglesia, de Peter Seewald. El sábado día 1 de agosto de 2020 el autor visitaba a Benedicto XVI para presentarle la biografía que ha elaborado sobre él. Mientras termino de leer Benedicto XVI. Una vida, recién publicado en España el pasado mes de octubre, os recomiendo Una vida para la Iglesia, lectura placentera y enriquecedora que abarca desde su infancia hasta su ochenta cumpleaños y va acompañada de un buen número de fotografías que completan esta breve semblanza de 159 páginas.

lunes, 15 de junio de 2020

Quién sujeta el cielo, de Rafael Álvarez Avello


«Dios siente ternura hacia mí como yo hacia vosotros, Dios tiene una dependencia total de mí, Dios sufre conmigo, Dios se alegra conmigo, Dios camina conmigo y peregrina en mi vida. Dios siente la necesidad de cuidarme. Cualquier cosa que me ocurra le transforma, porque soy su hijo y su criatura».

“Quién sujeta el cielo”, que también se podría haber titulado “Cómo me convertí a la ternura de Dios a través de mis hijos”. En este pequeño libro, que he aprovechado para leer estos días de confinamiento, el autor escribe a sus hijos y les cuenta cómo fueron ellos quienes le revelaron la ternura de Dios al convertirle en padre. Por sus páginas desfilan historias familiares y sucesos cotidianos en los que los temas de fondo son el amor, la felicidad y el sentido de la vida. Para el autor, “El gran reto para los Cristianos” y, añado yo, para todos los hombres, es “descubrir la mirada con que Dios nos mira”. La felicidad, a pesar del dolor, del sufrimiento, de todos los males que hay en el mundo, está en descubrir esa mirada, la mirada de Dios, y mirarse cada uno a sí mismo así, con la mirada de Dios.

viernes, 10 de abril de 2020

Via Crucis de Gerardo Diego











Dame tu mano, María,
la de las tocas moradas.
Clávame tus siete espadas
en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía
tarde negra y amarilla.
Aquí en mi torpe mejilla
quiero ver si se retrata
esa lividez de plata,

esa lágrima que brilla.
Déjame que te restañe
ese llanto cristalino,
y a la vera del camino
permite que te acompañe.
Deja que en lágrimas bañe
la orla negra de tu manto
a los pies del árbol santo
donde tu fruto se mustia.
Capitana de la angustia:
no quiero que sufras tanto.
Qué lejos, Madre, la cuna
y tus gozos de Belén:
- No, mi Niño. No, no hay quien
de mis brazos te desuna.
Y rayos tibios de luna
entre las pajas de miel
le acariciaban la piel
sin despertarle. Qué larga
es la distancia y qué amarga
de Jesús muerto a Emmanuel.
¿Dónde está ya el mediodía
luminoso en que Gabriel
desde el marco del dintel
te saludó: -Ave, María?
Virgen ya de la agonía,
tu Hijo es el que cruza ahí.
Déjame hacer junto a ti
ese augusto itinerario.
Para ir al monte Calvario,
cítame en Getsemaní.
A ti, doncella graciosa,
hoy maestra de dolores,
playa de los pecadores,
nido en que el alma reposa.
A ti, ofrezco, pulcra rosa,
las jornadas de esta vía.
A ti, Madre, a quien quería
cumplir mi humilde promesa.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada María.

Primera Estación: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE
"El Consejo en pleno se levantó y llevaron a Jesús ante Pilato. Allí empezaron con sus acusaciones: «Hemos comprobado que este hombre es un agitador. Se opone a que se paguen los impuestos al César y pretende ser el rey enviado por Dios.»" (Lc 23, 1-2)

Jesús sentenciado a muerte.
No bastan sudor, desvelo,
cáliz, corona, flagelo,
todo un pueblo a escarnecerte.
Condenan tu cuerpo inerte,
manso Jesús de mi olvido,
a que, abierto y exprimido,
derrame toda su esencia.
Y a tan cobarde sentencia
prestas en silencio oído.
Y soy yo mismo quien dicto
esa sentencia villana.
De mis propios labios mana
ese negro veredicto.
Yo me declaro convicto.
Yo te negué con Simón.
Te vendí y te hice traición
con Pilatos y con Judas.
Y aún mis culpas desanudas
y me brindas el perdón.

Segunda Estación: JESÚS CARGA CON LA CRUZ
"Así fue como se llevaron a Jesús. Cargando con su propia cruz, salió de la ciudad hacia el lugar llamado Calvario (o de la Calavera), que en hebreo se dice Gólgota." (Jn 19, 17)

Jerusalén arde en fiestas.
Qué tremenda diversión
ver al justo de Sión
cargar con la cruz a cuestas.
Sus espaldas curva, prestas
a tan sobrehumano exceso,
y, olvidándose del peso
que sobre su hombro gravita,
con caridad infinita
imprime en la cruz un beso.
Tú el suplicio y yo el regalo.
Yo la gloria y Tú la afrenta
abrazado a la violenta
carga de una cruz de palo.
Y así, sin un intervalo,
sin una pausa siquiera,
tal vivo mi vida entera
que por mí te has alistado
voluntario abanderado
de esa maciza bandera.

Tercera Estación: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
"Luego Jesús llamó a sus discípulos y a toda la gente y les dijo: «El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, y el que sacrifique su vida (por mí y) por el Evangelio, la salvará." (Mt 16, 24-25)

A tan bárbara congoja
y pesadumbre declinas,
y tus rodillas divinas
se hincan en la tierra roja.
Y no hay nadie que te acoja.
En vano un auxilio imploras.
Vibra en ráfagas sonoras
el látigo del blasfemo.
Y en un esfuerzo supremo
lentamente te incorporas.
Como el Cordero que viera
Juan, el dulce evangelista,
así estás ante mi vista
tendido con tu bandera.
Tu mansedumbre a una fiera
venciera y humillaría.
Ya el Cordero se ofrecía
por el mundo y sus pecados.
Con mis pies atropellados
como a un estorbo le hería.

Cuarta Estación: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE:
"También estaban allí, observándolo todo, algunas mujeres que desde Galilea habían seguido a Jesús para servirlo." (Mt 27, 55)

Se ha abierto paso en las filas
una doliente Mujer.
Tu Madre te quiere ver
retratado en sus pupilas.
Lento, tu mirar destilas
y le hablas y la consuelas.
Cómo se rasgan las telas
de ese doble corazón.
Quién medirá la pasión
de esas dos almas gemelas.
¿Cuándo en el mundo se ha visto
tal escena de agonía?
Cristo llora por María.
María llora por Cristo.
¿Y yo, firme, lo resisto?
¿Mi alma ha de quedar ajena?
Nazareno, Nazarena,
dadme siquiera una poca
de esa doble pena loca,
que quiero penar mi pena.

Quinta Estación: JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRENEO
"Cuando lo llevaban, encontraron a un tal Simón de Cirene que volvía del campo, y le cargaron con la cruz para que la llevara detrás de Jesús." (Lc 23,26)

Ya no es posible que siga
Jesús el arduo sendero.
Le rinde el plúmbeo madero.
Le acongoja la fatiga.
Mas la muchedumbre obliga
a que prosiga el cortejo.
Dure hasta el fin el festejo.
Y la muerte se detiene
ante Simón de Cirene,
que acude tardo y perplejo.
Pudiendo, Jesús, morir,
¿por qué apoyo solicitas?
Sin duda es que necesitas
vivir aún para sufrir.
Yo también quise vivir,
vivir siempre, vivir fuerte.
Y grité: -Aléjate, muerte.
Ven Tú, Jesús cireneo.
Ayúdame, que en ti creo
y aún es tiempo de ofenderte.

Sexta Estación: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS
"Muchos quedaron espantados al verlo, pues estaba tan desfigurado, que ya no parecía un ser humano. Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban." (Is 52, 14; 53, 3-42)

Fluye sangre de tus sienes
hasta cegarte los ojos.
Cubierto de hilillos rojos
el morado rostro tienes.
Y al contemplar cómo vienes
una mujer se atraviesa,
te enjuga el rostro y te besa.
La llamaban la Verónica.
Y exacta tu faz agónica
en el lienzo queda impresa.
Si a imagen y semejanza
tuya, Señor, nos hiciste,
de tu imagen me reviste
firme a olvido y a mudanza.
Será mayor mi confianza
si en mi alma dejas la huella
de tu boca que nos sella
blancas promesas de paz,
de tu dolorida faz,
de tu mirada de estrella.

Séptima Estación: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
"... eran nuestras faltas por las que era destruido; nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados". (Is 53, 5)

Largo es el camino y lento
y el Cireneo se rinde.
Él se ha trazado una linde
en su oscuro pensamiento.
Mientras disputa violento,
deja que la cruz se hunda
total, maciza, profunda,
sobre aquel único hombro.
Y como un humano escombro
cae Jesús por vez segunda.
¿Otra vez, Señor, en tierra,
abrazado a tu estandarte?
Ese insistente postrarte
¿qué oculto sentido encierra?
Mas ya te entiendo. En la guerra
por ti luchando, transido
caeré en tierra y malherido,
¿y no he de alzarme ya más?
Yo sé que Tú me darás
la mano si te la pido.

Octava Estación: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN
"Lo seguía muchísima gente, especialmente mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí. Llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos." (Lc 23, 27-28)

Qué vivo dolor aflige
a estas mujeres piadosas,
madres, hermanas, esposas,
sin culpa del «crucifige».
Jesús a ellas se dirige.
Sus palabras, oídlas bien.
-Hijas de Jerusalén.
Llorad vuestro llanto, sí,
por vosotras, no por mí.
Por vuestros hijos también.
Por nosotros mismos, cierto.
Pero ¿quién por ti no llora?
Haz que llore hora tras hora
por mí tibio y por ti yerto.
Riégame este estéril huerto.
Quiébrame esta torva frente.
Ábreme una vena ardiente
de dulce y amargo llanto,
y espanta de mí este espanto
de hallar cegada mi fuente.

Novena Estación: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
"Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos." (Mt 5, 10)

Ya caíste una, dos veces.
La rota túnica pisas
y aún entre mofas y risas
tendido a mis pies te ofreces.
Yo no sé a quién me pareces,
a quién me aludes así.
No sé qué haces junto a mí,
derribado con tu leño.
Yo no sé si ha sido un sueño
o si es verdad que te vi.
Y yo caigo una, dos, tres,
y otra vez más, y otra, y tantas.
Siempre tus espaldas santas
me sirvieron de pavés.
Ahora siento bien cuál es
la razón de tus caídas.
Sí. Porque nuestras vencidas
almas no te tengan miedo
caes, oh humilde remedo,
y a abrazarte las convidas.

Décima Estación: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
"Después de clavar a Jesús en la cruz, los soldados tomaron sus vestidos y los dividieron en cuatro partes, una para cada uno de ellos. En cuanto a la túnica, tejida de una sola pieza de arriba abajo sin costura alguna, se dijeron:«No la rompamos, echémosla más bien a suertes, a ver a quién le toca.» Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mi ropa y echaron a suertes mi túnica. Esto es lo que hicieron los soldados." (Jn 19, 23-24)

Ya desnudan al que viste
a las rosas y a los lirios.
Martirio entre los martirios
y entre las tristezas triste.
Qué sonrojo te reviste,
cómo tu rostro demudas
ante aquellas manos crudas
que te arrancan los vestidos
de sangre y sudor teñidos
sobre tus carnes desnudas.
Bella lección de pudores
la que en este trance dictas,
tus candideces invictas
coloridas de rubores.
Tú, que has teñido las flores
de tintas tan sonrosadas,
que en las castas alboradas
las nubes vistes de oro,
ay, devuélveme el tesoro
de mis flores marchitadas.

Undécima Estación: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
"Al llegar al lugar llamado de la Calavera, lo crucificaron allí, y con él a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda." (Lc 23, 33)

Por fin en la cruz te acuestas.
Te abren una y otra mano,
un pie y otro soberano,
y a todo, manso, te prestas.
Luego entre Dimas y Gestas,
desencajado por crueles
distensiones de cordeles,
te clavan crucificado
y te punzan el costado
y te refrescan de hieles.
Y que esto llegue es preciso
y así todo se consuma,
y, a la carga que te abruma,
el cuello inclinas sumiso.
-Conmigo en el paraíso
serás hoy- al buen ladrón
prometes. Tierna lección
la de tus palabras ciertas.
Toma mis manos abiertas.
Toma mis pies: tuyos son.

Duodécima Estación: JESÚS MUERE EN LA CRUZ
"Desde el mediodía hasta las tres de la tarde todo el país se cubrió de tinieblas. A eso de las tres, Jesús gritó con fuerza: Elí, Elí, lamá sabactani, que quiere decir: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» Pero nuevamente Jesús dio un fuerte grito y entregó su espíritu." (Mt 27, 45-46.50)

Al pie de la cruz María
llora con la Magdalena,
y aquel a quien en la Cena
sobre todos prefería.
Ya palmo a palmo se enfría
el dócil torso entreabierto.
Ya pende el cadáver yerto
como de la rama el fruto.
Cúbrete, cielo, de luto
porque ya la Vida ha muerto.
Profundo misterio. El Hijo
del Hombre, el que era la Luz
y la Vida muere en cruz,
en una cruz crucifijo.
Ya desde ahora te elijo
mi modelo en el estrecho
tránsito. Baja a mi lecho
el día que yo me muera,
y que mis manos de cera
te estrechen sobre mi pecho.

Decimotercera Estación: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ Y PUESTO EN LOS BRAZOS DE SU MADRE
"Cerca de la cruz de Jesús estaba su madre, con María, la hermana de su madre, esposa de Cleofás, y María de Magdala." (Jn 19,25)

He aquí helados, cristalinos,
sobre el virginal regazo,
muertos ya para el abrazo,
aquellos miembros divinos.
Huyeron los asesinos.
Qué soledad sin colores.
Oh, Madre mía, no llores.
Cómo lloraba María.
La llaman desde aquel día la Virgen de los Dolores.
¿Quién fue el escultor que pudo
dar morbidez al marfil?
¿Quién apuró su buril
en el prodigio desnudo?
Yo, Madre mía, fui el rudo
artífice, fui el profano
que modelé con mi mano
ese triunfo de la muerte
sobre el cual tu piedad vierte
cálidas perlas en vano.

Decimocuarta Estación: JESÚS ES SEPULTADO
"Estaban tan asustadas que no se atrevían a levantar los ojos del suelo. Pero ellos les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?.No está aquí. Resucitó. Acordaos de lo que les dijo cuando todavía estaba en Galilea." (Lc 24, 5-6)

Fue un José el primer varón
que a Jesús tomó en sus brazos,
y otro José en tiernos lazos
le estrecha de compasión.
Con grave, infinita unción
el sagrado cuerpo baja
y en un lienzo le amortaja.
Luego le da sepultura
y una piedra en la abertura
de la roca viva encaja.
Como póstuma jornada
de tu vía de amargura,
admiro en la sepultura
tu heroica carne sellada.
Señor, ya no queda nada
por hacer. Señor, permite
que humildemente te imite,
que contigo viva y muera,
y en luz no perecedera,
que como Tú resucite.

Decimoquinta Estación: JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS

¿Es de ingrávido sueño,
aire o magia refleja
este resplandor súbito,
esta erguida presencia?
Todo en torno se afirma,
se deslumbra, se ciega.
La piedra es más que nunca
piedra, gozosa piedra;
la humana piel confusa
de oscuros centinelas,
tañida del prodigio,
centellea evidencias,
y el alba, el alba tímida
tan mojada y tan tierna,
confirma de rubores
su inocencia perfecta.
Otra vez sobre el mundo la Verdad se hace cierta,
cierta con certidumbre
transverberada, céntrica.
No el aire, no, ni el sueño
ni la magia espejean
este cuerpo armonioso
que fulgura y destella.
Las brisas le acarician,
la tierra le sustenta
y la luz que de él mana
le ciñe y le modela.
Pudiendo ser más leve
que plumas o humaredas,
humana, humildemente
pisa la hierba, y pesa,
y al goce del suavísimo
tacto, contacto, prenda,
invita -ábranse flores-
a las yemas incrédulas.
Resurrección. Oh gloria
taladrada y tan nuestra,
tan de hueso y de carne
firme, caliente, fresca.
Por Ti, Jesús, tan nuevo
hoy con tus cinco estrellas
que en cifra dibujada
tu caridad constelan,
por Ti, Señor, devuelto
a la luz que te estrecha,
al amor que te ciñe,
al aura que te besa,
por ti, todo nos canta,
oh divina certeza
para después del tiempo,
quieta ya primavera.