lunes, 6 de julio de 2026

Jane Eyre, de Charlotte Brontë

«Aquel día no hubo manera de dar un paseo. El caso es que por la mañana anduvimos deambulando una hora entre los pelados arbustos; pero después de comer -y la señora Reed, cuando no había invitados, comía pronto-, el helado viento invernal había acarreado unas nubes tan sombrías y una lluvia tan penetrante que volver a poner el pie fuera de casa era algo que a nadie se le pasaba por la cabeza.».

 Así comienza Jane Eyre (1847), la obra maestra de la literatura victoriana. Una novela clásica de amor, precursora del feminismo y la psicología moderna. Es la historia de una huérfana con una infancia rebelde y llena de maltratos, enfermedad, renuncia y aprendizaje en un tétrico internado, sin que falten inesperados golpes de fortuna, y, cómo no, remansos de paz y felicidad. Es el libro de una vida caracterizada por la lucha entre la conciencia y el sentimiento, entre los principios y los deseos. Jane Eyre es, al mismo tiempo, una punzante crítica social. Una de las novelas más populares y exitosas de todos los tiempos. Como afirmó Virginia Woolf: «Toda la fuerza de Charlotte Brontë –una fuerza mucho más tremenda por estar constreñida- cabe en esta afirmación: «Amo, odio, sufro.».

En 2010 Cary Fukunaga llevó al cine la novela superando con matrícula de honor el desafío de trasladar a la pantalla una obra literaria clásica y muy querida, que ya contaba con buenas versiones, como la que une a Joan Fontaine y Orson Welles -Jane Eyre (Alma rebelde)-, o las dirigidas por Delbert Mann y Franco Zeffirelli.










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