¿Qué pueden hacer unos niños naufragados en una
isla? ¿Dejarse llevar por el salvajismo y matarse unos a otros, como en la
novela El Señor de las Moscas, de William Golding? ¿Son los
niños, los adolescentes, unos bárbaros llevados por impulsos, sólo contenidos
por una capa fina de civilizacion?William Golding publicó su novela en 1951 y vendió
muchos millones de ejemplares. Él era alcohólico, con tendencia a la
depresión y violento con sus hijos. "Siempre entendí a los nazis, porque
soy, por naturaleza, de ese tipo", confesó en cierta ocasión. "En
parte, por ese autoconocimiento", admite, escribió El Señor de las Moscas. En esa
historia, unos niños de
colegio británico naufragados en una isla se dedican a hacer cada uno
lo que prefiere, buscan lo
fácil y la gratificación inmediata y terminan recurriendo a la violencia contra
los más pequeños, matando a tres de ellos. ¿Es así el hombre? ¿Ha habido algún
caso real similar de niños perdidos en una isla desierta? Pues sí. Ocurrió en 1966.
Protagonistas: un grupo de adolescentes de una escuela católica de Tonga, de 13
a 16 años. en Religión en Libertad puedes leer la historia completa…
Si te gusta leer, este es tu blog. Leer para aprender. Leer para descansar. Leer para recomendar. Libros para ti, libros para tus hijos, libros para tus padres. Libros para todas las edades. Libros para jóvenes y libros para adultos. Lo mejor de ahora y de siempre. No son recomendaciones de un experto, sino de un aficionado a la lectura que recomienda libros a sus amigos. Espero que te gusten.
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lunes, 27 de julio de 2020
sábado, 19 de octubre de 2013
Selección de Diez Clásicos, por José Ramón Ayllón
Diez Clásicos para amueblar la cabeza[1]
2. PLATÓN. Apología de Sócrates. Critón. Carta VII. Tres de las obras más fáciles y
amenas de Platón. En la
Apología y el Critón recibimos la herencia heroica de un
Sócrates condenado injustamente a muerte. La Carta VII es un
documento excepcional donde Platón resume su biografía y su sentido de la vida.
AUSTRAL.
3. MARCO AURELIO. Meditaciones. Conjunto de pensamientos sobre la condición humana y el
sentido de la vida, desde la posición estoica del Emperador filósofo. Breve,
sencillo y ameno. ALIANZA. GREDOS.
4. SAN AGUSTÍN. Confesiones. Media vida de Agustín será una lucha dramática entre el
deseo de placer y el ansia de una verdad definitiva. El relato de esta zozobra
interior lo escribirá el propio protagonista en la autobiografía más leída de la Historia , uniendo a la
finura psicológica una sugestiva calidad literaria. PALABRA.
5. SHAKESPEARE. Macbeth. La conciencia nos susurra el camino, pero hay otras voces
en la vida… En Macbeth, la llamada estridente de la ambición quiso imponerse. Y
reinó la violencia. Hasta que el remordimiento se alzó y se convirtió en potro
de tortura insoportable. Macbeth empezó a desear no haber nacido, y que la
máquina del Universo estallara para siempre en mil pedazos. Una vez más, Shakespeare
ha conseguido esculpir con matices insuperables la interioridad humana y su
dimensión necesariamente moral. CÁTEDRA.
6. DOSTOIEWSKI. Crimen y castigo. Rodian Raskolnikov es un joven estudiante de
Derecho, obsesionado por demostrarse a sí mismo que pertenece a una clase de
hombres superiores: los que están por encima del bien y del mal. Raskolnikov
quiere estar más allá del bien y del mal, y escoge una prueba que le parece
definitiva: cometer fríamente un asesinato y conceder a esa acción la misma relevancia
que se otorga a un estornudo o a un paseo. No quiere destruir un ser humano
sino un principio: la conciencia moral. CÁTEDRA.
7. ORWELL. Rebelión en la granja. Para implantar la justicia, los cerdos de la Granja Animal
diseñan un Estado-policía en el que “todo lo que no es obligatorio está
prohibido”. En la nueva sociedad los animales son iguales, “pero algunos son
más iguales que otros”. La fábula de Orwell simboliza la historia del
Comunismo, desde sus orígenes quizá idealistas hasta la implantación de “la
mayor empresa carcelaria de la humanidad”. DESTINO.
8. GOLDING. El Señor de las Moscas. Un avión cae sobre una isla desierta, que resulta
poblada desde ese momento por los supervivientes: un puñado de niños de seis a
doce años. Parece la repetición de un viejo argumento, pero cuando William
Golding lo adopta en El Señor de las Moscas, escribe una obra maestra. Hay una
reflexión implícita y constante sobre las deficiencias y posibilidades de la
condición humana: el nacimiento de la sociedad en equilibrio inestable entre la
solidaridad y el egoísmo, el sentido de la vida, la felicidad, la violencia, el
más allá, la irracionalidad… ALIANZA.
9. VIKTOR FRANKL. El hombre en busca de sentido. Magnífico relato de un
superviviente. Entre sus recuerdos del campo de exterminio nazi, algunos
“hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el
último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos, pero ofrecían
pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo la última
libertad: la elección de su propio camino”. HERDER.
10. CERVANTES. Don Quijote de la Mancha. En pocas palabras: la mejor novela del mundo.
sábado, 31 de agosto de 2013
Selección de Novelas para entender el mundo
El sueño de los héroes, de Adolfo Bioy Casares
sábado, 14 de enero de 2012
El señor de las moscas, de William Golding
«El muchacho rubio descendió un último trecho de roca y
comenzó a abrirse paso hacia la laguna. Se había quitado el suéter escolar y lo
arrastraba en una mano, pero a pesar de ello sentía la camisa gris pegada a su
piel y los cabellos aplastados contra la frente. En torno suyo, la penetrante
cicatriz que mostraba la selva estaba bañada en vapor. Avanzaba el muchacho con
dificultad entre las trepadoras y los troncos partidos, cuando un pájaro,
visión roja y amarilla, saltó en vuelo como un relámpago, con un antipático
chillido…».
Un grupo de niños solos, sin ningún adulto, arrojados en una isla perdida a causa de un accidente aéreo.
Inicialmente, todo es armonía, cooperación entusiasta y gozosa camaradería.
Pero poco a poco la realidad les conduce a un
dilema: o vivir con la esperanza de
ser rescatados, o hacer de la
situación salvaje la norma del propio vivir. Y la balanza se inclina sin
remedio hacia el segundo término.
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