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lunes, 6 de marzo de 2023

Emérito. Rebobinando a Ratzinger, de Álvaro Sánchez León

 «Una vida entera en la retina. Baviera, nazis, guerras mundiales y obuses de odio, seminarios, teologías, catedrales, Múnich, Roma, concilios revolucionarios, la santa doctrina de la fe, la mitra de papa y el cayado de emérito. Pupilas leídas. Ojeras. Ojos pequeños. Y claros.».

¿Quién ha sido -¡es!- de verdad Joseph Ratzinger? Un hombre con ojos claros y mirada profunda. Un inteligente bávaro. Un reputado profesor y catedrático. Un sacerdote que arde. El teólogo del siglo XX. El custodio de la Fe con san Juan Pablo II. Una fumata gris a los 78 años. Un papa "humilde trabajador de la viña del Señor". Un blanco perfecto con leyenda negra: "pastor alemán", "gran inquisidor", "rottweiler de Dios"... Un modelo de mala prensa. La renuncia más moderna en un pontificado hacia adelante. La puerta abierta a Francisco. El emérito. Una luz suave e intensa para el mundo que a partir del 31 de diciembre de 2022 se ha hecho más eterna. Emérito. Rebobinando a Ratzinger es un retrato humano de Benedicto XVI en el que -con la técnica del collage periodístico- Álvaro Sánchez León dibuja, a pinceladas impresionistas, el rostro del papa de la verdad en los arranques de la posverdad.

 

sábado, 16 de febrero de 2013

Mi vida. Joseph Ratzinger

El pasado lunes, 11 de febrero de 2013, Benedicto XVI conmocionaba al mundo con el anuncio de su renuncia. Lo hacía con estas palabras: «Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. (…) para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí (…) Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma (…) os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos». Lección de humildad. Lección de valentía. También nosotros le damos las gracias de todo corazón: Gracias, Santo Padre. Gracias por haber dicho que sí aquel 19 de abril. Gracias por su sabiduría, por su sonrisa y por su entrega. ¡Nunca le olvidaremos! Y para facilitar el grabar en la memoria su figura, qué menos releer esta breve autobiografía, en la que el propio Joseph Ratzinger, al hilo de su historia personal, repasa los grandes problemas de la Iglesia en el pasado siglo, con sentido del humor, inteligencia y pasión. Una obra en la que Su Santidad Benedicto XVI abre de par en par su corazón al lector.