miércoles, 26 de agosto de 2015

La princesa de hielo, de Camilla Läckberg

Un anciano encuentra el cadáver de Alexandra Wijkner en la bañera de su casa, en la población de Fjällbacka, en la costa sueca. Una de sus amigas de la infancia, la escritora Erica Falck, es informada de la muerte y acude a la escena, quedando perturbada. Todo parece indicar que se trata de un suicidio, sin embargo, los padres de Alex (al igual que otras personas allegadas a ella) aseguran que en realidad fue un homicidio. El departamento de policía al mando del malhumorado y poco competente comisario Bertil Mellberg es notificado de dichas sospechas e inicia una investigación. El principal policía involucrado es el comisario Patrik Hedström, también amigo de la infancia de Erica. Los padres de Alexandra piden a Erica que escriba una reseña biográfica sobre su hija. Es así como poco a poco va descubriendo pistas y secretos que conducirán a descubrir que el asesino es quien menos se esperaban… La relación entre los protagonistas, que no están casados, da lugar a algunos pasajes inmorales. En general, la obra transmite permisivismo moral, aunque pueden verse ciertas intenciones críticas en parte del desolador cuadro social que se ofrece.

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