miércoles, 16 de septiembre de 2015

No es invisible, de Marcus Sedgwick

«Ojos o más bien presencias, que me vigilaban desde todos los rincones. Ya no podía negar el miedo que se había adueñado de mí. Luchaba contra él, intentaba no darle tregua. Sabía que mi comportamiento era irresponsable, incluso peligroso, y me preguntaba en cuántos problemas me metería. No obstante, cada vez que me venían esas ideas a la cabeza también pensaba en papá. Estaba segura de que algo pasaba. No me había respondido a los mensajes de texto, y eso no era propio de él».

Cuando Laureth Peak, hija del famoso escritor de best-sellers Jack Peak, decide viajar a Nueva York y llevarse con ella a su hermano pequeño, no es consciente de lo que allí le espera. Su padre ha desaparecido, y la única pista de que disponen sus hijos para encontrarlo es el enigmático cuaderno de notas del escritor. Laureth es ciega y está acostumbrada a superar a diario infinidad de obstáculos, pero en esta ocasión deberá aguzar al máximo el ingenio y confiar un poco más en sí misma. Como sucede con Holden Caulfield (El guardián entre el centeno) o con Christopher Boone (El curioso incidente del perro a medianoche), no puedes evitar tomar cariño a Laureth, alma del libro.

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