sábado, 17 de septiembre de 2011

Jonathan Strange y el señor Norrell, de Susanna Clarke

En la Edad Media, cuando la magia aún se practicaba en Inglaterra, vivió el Rey Cuervo, el más grande de todos los magos. Tiempo después, a principios del siglo XIX, la magia ha sido completamente olvidada y la leyenda del rey mago apenas la conocen unos pocos caballeros dedicados al coleccionismo y el estudio de los antiguos libros de hechizos. Hasta el día en que el señor Norrell, de Hurtfew Abbey, hace que las piedras de la catedral de Cork hablen. La noticia del retorno de la magia se extiende como la pólvora y el señor Norrell, convencido de que debe poner la práctica de la magia al servicio del gobierno en la guerra contra Napoleón, se traslada a Londres. Allí conoce al joven Jonathan Strange, un brillante y voluntarioso mago, al que acoge como discípulo. Su éxito al servicio de Inglaterra es rotundo. Muy pronto se les consulta sobre todo tipo de problemas. Pero el camino de la gloria los acercará irremediablemente al abismo y sufrirán las consecuencias de la rivalidad y la ambición, por las que pagarán un altísimo precio. Un novelón de casi 800 páginas, una novela fantástica de las buenas, en la que lo mejor está en las últimas 150. Gustará, sobre todo, a los amantes del género. A los demás, quizá se les haga un poco larga.
Entrevista con la autora

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