lunes, 19 de enero de 2026

El exorcista, de William Peter Blatty

«El hombre vestido de color caqui merodeó por las ruinas. El Templo de Nabu. El Templo de Istar. Sintió vibraciones. En el palacio de Asurbanipal se quedó mirando de reojo una pesada estatua de piedra caliza, in situ: alas irregulares, pies con garras, bulboso pene saliente y rígida boca que se estiraba en una sonrisa maligna. El demonio Pazuzu. De repente una certeza lo abrumó. Supo. Eso se acercaba. (…) Partió presuroso hacia Mosul a tomar el tren; su corazón atrapado por la escalofriante convicción de que pronto enfrentaría a un viejo enemigo

Una de las novelas más sobrecogedoras y terroríficas jamás escritas. Basada en un hecho real, ocurrido en la década de los cuarenta del siglo XX, la protagonista es Regan, una pequeña de apenas once años que sufre una extraña enfermedad que consume su cuerpo y transforma su conducta. Ni médicos ni psiquiatras logran encontrar la explicación. La enfermedad se agrava y, agotados los caminos de la ciencia, los mismos expertos se decantan por la hipótesis de que Regan pudiera estar «poseída» por fuerzas demoníacas… Blatty aprovecha nuestros prejuicios, volviéndolos en nuestra contra para manipularnos, confundirnos, engañarnos… tal y como haría el propio diablo. De esta forma, consigue mantener la intriga hasta el final. La novela de Blatty inspiró la película del mismo título dirigida por William Friedkin, considerada como una de las más terroríficas de todos los tiempos.



lunes, 5 de enero de 2026

Eskoria, de Alfredo Gómez Cerdá

«Diego pensó que Fede buscaba lo mismo que él cuando le proponía a Gloria alejarse del barrio, marcharse a otra zona lejana de la gran ciudad, a un sitio donde fuera prácticamente imposible que los reconocieran. Buscaba sentirse invisible. —¿Te gustaría poder volverte invisible? —le preguntó de sopetón. Fede se volvió y se quedó mirándolo durante unos segundos. —¿A ti no? —A mí me encantaría —reconoció Diego

Diego sufre acoso escolar por ser diferente: No juega al fútbol, le gusta el Jazz, no viste ropa de marca y, además, en clase escucha y toma apuntes… pero ¿es eso motivo suficiente para llamarle «Eskoria»? El no encontrar respuesta le lleva a plantearse lo que ve como única salida… Mientras, a su alrededor no encuentra ayuda alguna: algunos le culpan por no pararlo a tiempo, sus padres están en la inopia, los profesores piensan que son chiquilladas, y el resto de compañeros de clase mira a otro lado. Intensa y breve novela, quizá se haya quedado algo anticuada, aunque encuentra una actualización magistral en la reciente Invisible, de Eloy Moreno.