sábado, 23 de junio de 2012

Tinta, de Fernando Trías de Bes


Un librero cuya mujer ha caído bajo un enigmático hechizo. Un autor que hace años decidió dejar de escribir. Un impresor que recibe un encargo imposible. Un corrector que ha perdido la fe en los libros. Un editor que sólo hojea los libros que edita. Todos, como dice uno de los personajes, buscando «otro motivo. El motivo de mi sinrazón». Y un libro cuyas letras desaparecen al leerse en el que pretenden encontrar las respuestas a sus preguntas, a pesar de las dudas, porque «Un libro, por mágico que pueda ser, jamás altera el curso de los acontecimientos ni modifica la vida de los hombres». Original y entretenida, curioso homenaje a los libros y a todos aquellos que forman parte de ese mundo. Se lee de un tirón (151 páginas). Sin embargo, no me parece que aporte demasiado. Resumiendo: para pasar el rato.

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