sábado, 5 de abril de 2014

Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez

«Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: ¿Platero? y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal...».

Inolvidable, el comienzo de este relato, uno de los relatos más leídos de la historia, una «elegía en prosa» como lo calificaba el propio autor, poeta y premio Nobel, «unas escenas entre el asnucho y yo». El libro más traducido después de la Biblia y El Quijote, de obligada lectura en las escuelas de primaria de Latinoamérica, celebra su centenario. Es una buena ocasión, por tanto, para leerlo, o más bien, para releerlo, pues extraño sería que alguien, a estas alturas, aún no lo hubiera descubierto. Un libro para personas de cualquier edad, que no serás capaz de leer una sola vez.

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