lunes, 5 de enero de 2026

Eskoria, de Alfredo Gómez Cerdá

«Diego pensó que Fede buscaba lo mismo que él cuando le proponía a Gloria alejarse del barrio, marcharse a otra zona lejana de la gran ciudad, a un sitio donde fuera prácticamente imposible que los reconocieran. Buscaba sentirse invisible. —¿Te gustaría poder volverte invisible? —le preguntó de sopetón. Fede se volvió y se quedó mirándolo durante unos segundos. —¿A ti no? —A mí me encantaría —reconoció Diego

Diego sufre acoso escolar por ser diferente: No juega al fútbol, le gusta el Jazz, no viste ropa de marca y, además, en clase escucha y toma apuntes… pero ¿es eso motivo suficiente para llamarle «Eskoria»? El no encontrar respuesta le lleva a plantearse lo que ve como única salida… Mientras, a su alrededor no encuentra ayuda alguna: algunos le culpan por no pararlo a tiempo, sus padres están en la inopia, los profesores piensan que son chiquilladas, y el resto de compañeros de clase mira a otro lado. Intensa y breve novela, quizá se haya quedado algo anticuada, aunque encuentra una actualización magistral en la reciente Invisible, de Eloy Moreno.