miércoles, 13 de febrero de 2019

Dios en la poesía actual


Dios en la poesía actual[1]
 Cuando llegue la hora que sólo Tú conoces / llévame por un campo donde crecen higueras. / Haz que sea verano, cuando su áspero aroma / viene para abrazarnos. Yo estaré junto a ellas. José Julio Cabanillas.
Aléjame, Señor, de la barbarie / y del eco ofensivo de esa gente / que arrasa tus sagrarios con el único / afán de erradicarte de la tierra. Carmelo Guillén Acosta.
También hay hoy poetas que hablan de Dios. Dos de ellos, José Julio Cabanillas y Carmelo Guillén Acosta, han rescatado en Dios en la poesía actual (Rialp) poemas de 48 autores actuales en español donde Dios es el alma de la composición. Lo de actuales implica, según el criterio seguido para la selección, haber nacido en el entorno de 1950 y después. Y quizá la primera sorpresa -las siguientes provienen del golpe de belleza de los versos- sea que, en una sociedad tan secularizada como la nuestra, Dios está mucho más presente en la poesía de lo que cabría suponer.
 -Entonces, ¿no les ha “costado” encontrar autores para la antología?
-Darle vida a la antología no nos ha costado demasiado esfuerzo: unos poetas han ido llamando a otros hasta conseguir la suma de 48 autores. Sin duda, como ocurre siempre en cualquier compilación, podrían haber surgido algunos más si lo hubiéramos anunciado previamente en nuestros círculos de poetas cercanos; de hecho, tras la publicación de la antología, nos han venido más de uno y más de dos poetas mostrándonos sus libros con alguna que otra composición referida a Dios y con el deseo de que los agregáramos a una posible segunda edición, que se hará, según nos han avisado ya desde Rialp. Sin embargo, el trabajo lo hemos realizado sin presiones de nadie, con plena libertad, y revisando muchísima poesía impresa actual de poetas nacidos a partir de los años 50 que considerábamos merecedores de ser incluidos en la antología.
 -¿Fue bien recibida la idea por los poetas con quienes contactaron?
-Cuando encontrábamos poemas de calidad que hablaban explícitamente de Dios, nos poníamos en contacto con el autor y le pedíamos su autorización para hacerlo partícipe del proyecto. Así de fácil. Estos poetas, a veces, nos han enviado textos inéditos sobre la misma temática, que también hemos añadido a nuestra selección, hasta un máximo de cinco poemas.  
-Todo ello, en un tiempo que se aleja de Dios…
-Al ser un tema universal, de todos los tiempos, incluido este postsecular, Dios no deja de ser un referente para los poetas. Baste hurgar en sus obras literarias para descubrirlo entre los entresijos de sus versos. Piense que el poeta es una persona que tiende a estar en contacto con la belleza, con lo inefable, con lo imperceptible para muchos, y en ese ejercicio de acercamiento al misterio se topa de alguna manera con Dios. Aunque el hombre se aleje de Él, la auténtica poesía siempre lo tiene en cuenta y lo acerca.
El mundo es escenario y espejismo, / la vida entera un agotado sueño. / Cuando vengas, Señor, a desmentirlo, / concédeme un reposo verdadero. Javier Almuzara
-¿Creen necesariamente en Dios las personas que lo presentan en sus poemas?
-Por lo que se puede apreciar en esta antología, Dios se concibe desde muy distintas perspectivas: como un misterio, como un anhelo, como un personaje histórico que se puede conocer leyendo los Evangelios, como un Padre amoroso y providente, como un ser al que se le debe gratitud o adoración…, las perspectivas son diversísimas. Como decimos en el prólogo: «No hay en ellos [ni en los poetas, ni en sus poemas] un credo en particular o la intención de hacer poesía sacra o religiosa, ni de enseñarnos nada en particular; acaso encontraremos solo sinceras preguntas aunque no haya a veces demasiadas respuestas».
Quiero vivir, Señor: hoy sólo puedo / adorarte en el mundo que has creado, / sentir que de este barro formo parte. / No me rompas, Señor: hoy que me enredo / en las fibras del mundo que me has dado / solo quiero vivir y acompañarte. Carlos Javier Morales.
-¿Cuáles son las principales fuentes literarias de un poeta que crea poesía religiosa?
-Pensamos —y hablamos por nosotros mismos— que, en conjunto, la fuente más importante es su propia vida interior, su formación, su fe, alimentada a partir de lo que le inculcaron sus padres de pequeño. Literariamente, hay poemas que están inspirados en pasajes de la Biblia, sobre todo de los Evangelios; así lo hace Rocío Arana en Lc, 5, 31-47 o Manuel Ballesteros en Lc, 15, 11-32. Por otra parte, se encuentran poemas basados en acontecimientos explícitos como el nacimiento del Niño Dios (Rocío AranaBelén, Fernando de VillenaAl Nacimiento de Nuestro Señor) o la redención de la humanidad obrada por Cristo en la cruz (Jesús BeadesLa pasión según Bach), o, sencillamente, fundamentados  en ambientaciones evangélicas como la que se da junto al mar de Tiberíades (Luis E. CauquiTiberíades, Eloy Sánchez RosilloViejas historias). Otros, de inspiración evangélica, hablan del amor misericordioso de Dios, de la entrega sin fisuras. Otros, de manera visible, tienen su inspiración primera en San Juan de la Cruz (José Antonio SáezMi Amado, los bosques de Laurisilva), o en el famoso soneto anónimo A Cristo Crucificado (José María DelgadoEl cielo que me tienes prometido). No es en general la literatura lo que, en realidad, inspira a estos poetas sino su propia vida, alimentada desde la adoración, desde la acción de gracias, desde la súplica, desde las vacilaciones de la fe, o desde el rechazo a Dios.
 -¿Significa Dios lo mismo para los poetas de hoy que para los poetas de ayer?
-Evidentemente, el poeta es un hombre de su tiempo. Este que nos ha tocado vivir es apasionante, pero, sin que digamos nada que no sea evidente, no está enraizado en Dios.  Es, como muy bien se sabe, un tiempo laicista, de postsecularización, donde o a Dios se le pone en el banquillo, o no se cuenta con Él, o, simplemente, se le repudia como perteneciente al pasado, o, en el peor de los casos, se le ignora. En ese contexto, la creencia en Dios no tiene la misma incidencia en las vidas de muchas personas que hace varias décadas, cuando vivíamos en una España oficialmente católica. Pese a todo, hay un matiz maravilloso, muy presente en los poetas actuales, que queremos destacar, y es que hoy, más que nunca, el poeta ha descubierto que Dios habla, no solo desde la creación, sino, fundamentalmente, desde su silencio, su auténtico rostro.
Por Ti, Jardín, por Ti, por tu hermosura / los jacintos, honor del mes primero, / las tímidas violetas de febrero / y en marzo del almendro la blancura. Fernando de Villena.
-¿Es Dios causa u objeto de la inspiración del poeta? ¿O solo un contexto?
-Palabras como causa, objeto, contexto nos distraen de lo esencial. Esas palabras tienen que ver con un pensamiento técnico, racional. La poesía utiliza otras palabras (nunca unívocas, más complejas y ricas) porque se desarrolla en otra parte.
-¿No juega la razón un papel en la creación poética?
-El pensamiento racional encara sólo problemas. Algo que nuestra razón y nuestros instrumentos pueden analizar y resolver de un modo objetivo y universal. Pero la poesía se mueve en el terreno del misterio. De él no cabe una comprensión exacta ni una resolución definitiva. El misterio nos envuelve por fuera y por dentro, nos acoge o nos zarandea. Decirlo sólo es posible con palabras que están impregnadas de él. Son palabras corrientes y molientes, pero tienen que estar alentadas por él. Las palabras de un poeta tienen unas raíces muy hondas, se hunden en aquel umbral de lumbre divina que hay en cada quien. Arraiga en esa grieta de soledad inexplicable que convierte a cada quien en una persona irrepetible: el único habitante de su propia excentricidad singularísima. La poesía hace que no seamos fragmentos de una masa, un grumo anónimo.
Dios mío, tú creaste el mundo a base / de números y letras. Tú conoces / la fórmula capaz de combinarlos / para que surjan cosas de la mezcla. Luis Alberto de Cuenca.
-¿Existe la inspiración?
-Naturalmente que existe la inspiración: todo poeta (hasta el más técnico en su oficio) sabe que está jugando con fuego, que las palabras le llegan de otra parte. Él es el recipiente donde corre el agua y se desborda. Ese es el primer verso que nos da el cielo. Después hay que trabajar y cada poeta trabaja a su modo. Pero esa elaboración consiste en esclarecer lo que ha oído, quitarle ropaje retórico y el veneno del estilo. La hermosura siempre va desnuda, y es tan frágil. Comprendo que a más de uno esto le parezca una bobada.
 -¿Sobreabunda en la poesía religiosa actual el Dios-concepto, en detrimento del Dios Encarnado?
-En poesía no usamos conceptos, que son los propios del pensamiento técnico, racional. Más que pensar, el poeta ve cosas reales, concretas y bien materiales. No habla de entelequias borrosas ni de categorías universales. Creo que el poeta tiene un pensamiento simbólico: ve cosas del todo reales y en ellas -dentro de ellas- adivina un aliento inexplicable, que él mismo no puede alcanzar sino sólo señalar con el dedo: ahí está un pino (por ejemplo) empeñado en existir del modo más hermoso, descarado y feroz. Mal negocio es ser poeta: intentar decir lo que no se puede explicar del todo. Sabe que su trabajo es ver y mostrar lo que permanece invisible, detrás, pero da plena existencia, hermosura, a cada cosa.
Te doy las gracias / por la noticia Tuya del amor a diario. / Nada como el Amor / para darnos noticia de lo eterno. Beatriz Villacañas.
-Y que también es real…
-Por eso un poeta corre el riesgo de quedarse en el camino. Un poeta no puede mentir ni hablar de cosas que no ha visto, olido y palpado. La poesía es la encarnación del verbo. No es la sublimación de la materia como pensaron los alquimistas o los científicos de hoy que ven los fenómenos reales con la intención de establecer una teoría universal, abstracta, desustanciada. Dios libre al poeta de pensar mal y demasiado: cerrar los ojos para no ver.
-¿Escriben de forma distinta sobre Dios los poetas que creen y los que no creen o dudan?
-No somos capaces de establecer una diferencia entre un poeta escéptico y otro creyente. A los poetas debemos pedirle autenticidad: ojos en la cara y alma desnuda, libre de juicios previos. Por ese camino llegará —o tal vez le llevarán— a la Poesía mayúscula y entonces… Ni el más sabio podrá prestarle palabras pues ella nos excede de modo infinito. Un poeta da palos de ciego contra un muro, por ver si abre una grieta —aunque sea diminuta— por donde entre la luz del otro lado. No creemos que podamos pedirle más.
Para quererte a Ti, mi Dios, / me remueven tu Cielo y el infierno. / La sal y la pimienta de mi amor / son algo de interés y un poquitín de miedo. Enrique García-Maiquez.
-¿Cuándo un poema puede ser oración?
-Al final de su Poética musical, afirma Stravinsky que el fin último, esencial de la música es la comunión, la unión de cada hombre con su prójimo y el Ser. La poesía y la música son casi hermanas. Creemos que, en ocasiones, se consigue esa unión (en esta antología hay poemas que lo demuestran) aunque el poeta (o el músico) no sepa del todo cómo se hace.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Yo, robot, de Isaac Asimov


LAS TRES LEYES DE LA ROBÓTICA

1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes están en oposición con la Primera Ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no esté en conflicto con la Primera o Segunda Leyes.
Manual de Robótica 56ª Edición, año 2058.

Los robots que nos presenta Isaac Asimov en Yo, robot (I, Robot en el original) son máquinas capaces de llevar a cabo muy diversas tareas, y que a menudo se plantean a sí mismos problemas de 'conducta humana'. Estas cuestiones se resuelven en el ámbito de las tres leyes fundamentales de la robótica, concebidas por Asimov, pero no dejan de proponer extraordinarias paradojas que a veces se explican por errores de funcionamiento y otras por la creciente complejidad de los 'programas'. Pero ¿existe el riesgo de que un día estos robots sean tan inteligentes y tan autónomos que se rebelen contra el hombre que los diseñó? Asimov, nos deja con la duda… Sirvió de inspiración para una película de 2004 que lleva el mismo nombre, Yo robot, dirigida por Alex Proyas y protagonizada por el actor Will Smith.

miércoles, 30 de enero de 2019

Soy la hija de Rembrandt, de Lynn Cullen

«Sé que esto sonará extraño. También a mí me lo parece: creo que Dios habla a través de mis manos».

Con su madre muerta por la plaga de peste y su hermano Titus recién casado, Cornelia van Rijn se encuentra aislada, sin un solo amigo o confidente, salvo su difícil padre, el pintor Rembrandt van Rijn, una vez admirado por la élite holandesa y que se encuentra ahora al borde de la locura. Cornelia, sola y desamparada, debe cuidar de él, abrumada, al mismo tiempo, por los secretos y escándalos sobre ella misma. Se ha enamorado de Carel, un chico de una familia de mercaderes, pero su padre le termina prohibiendo que lo vea; y el serio Neel, último e incondicional alumno de su padre, le cansa. Basada en personajes reales, I am the Rembrandt’s daugther es una novela que narra el drama familiar al que tuvo que enfrentarse esta joven, que luchó por sobrevivir a la sombra de uno de los más brillantes y complicados artistas de la historia. Me ha gustado bastante. Los 350 años de la muerte de Rembrandt puede ser una buena oportunidad para releer esta entretenida novela.

lunes, 30 de julio de 2018

Llora Nagasaki, de Toshimi Nakai


El doctor Takashi Nagai (1908-1951) amó y rezó ardientemente por la paz. Antes de caer la bomba atómica sufría una aguda leucemia y le habían pronosticado tres años de vida. A eso se añadió la radiación de la bomba y el extenuante trabajo que realizó curando heridos, en un ambiente con un índice de radiación altísimo. A los pocos días se desplomó y le fue imposible estar de pie. “El brazo y los dedos se mueven -decía-. Mientras aguante, he de seguir escribiendo. Escribir es lo único que puedo hacer”. Y no paró de escribir libros y cartas hasta su muerte, el 1 de mayo de 1945, con 43 años. Y lo hizo para animar a sus compatriotas a rehacer su país y amar la paz. Los libros del doctor Nagai conmovieron a millares de japoneses e inspiraron varias canciones y películas. “Su mensaje y su ejemplo -afirma en el Prólogo Toshimi Nakai, autor de esta semblanza­- pueden ser muy útiles a los que vivimos en la sociedad actual, para aprender la importancia de esforzarnos por la paz y por difundir el amor al prójimo.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Relatos a la sombra de la Cruz, de Enrique Monasterio

Entre los libros de Enrique Monasterio que para mí son de lectura anual obligada se encuentra desde hace años El Belén que puso Dios. Cuando se acerca la Navidad, no puedo resistir la tentación de leerlo. Pero desde el año 2013, para estos días de Semana Santa ya tan próximos, he añadido estos Relatos a la sombra de la Cruz. Nacidos de la oración de su autor ante la cruz, siguiendo la misma lógica que le llevó a escribir El Belén que puso Dios. Nos encontraremos de nuevo con un borrico; con María Santísima, siempre joven y hermosa, pero bañada en lágrimas; con amigos de Jesús, como María Magdalena, los apóstoles, Simón de Cirene o José de Arimatea, y con enemigos que buscan su desaparición de este mundo: Caifás, Judas, Pilato, Barrabás... Como colofón, se incluyen al final unos comentarios al Adoro te Devote, conocido himno eucarístico atribuido a santo Tomás de Aquino. Jesús, en la Eucaristía, rompe las barreras del espacio y del tiempo y vuelve a trasladarnos al Gólgota. Espero que te guste.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Baúl de sombras, de Javier de Navascués

Ahora que estoy triste
Correré las cortinas, bajaré las persianas
Y me esconderé en este poema.

Así se expresaba Javier de Navascués en Recuento (1999). Ahora, en Baúl de sombras, nos conduce a encontrar en la poesía un medio de conocimiento de la realidad. Se zambulle en la memoria, se repliega sobre sí mismo para rescatar las vivencias de la infancia. Los hechos, pero, sobre todo, su sentido desde el presente en que se los evoca. Experiencia restaurada, lucha contra el olvido, recuperación de lo vivido para compartirlo con quienes gozan de esa misma experiencia.

lunes, 11 de septiembre de 2017

El Sunset Limited, de Cormac Mc Carthy

jueves, 5 de abril de 2012
Lo que hace falta es callar
Luis Daniel González, bienvenidosalafiesta
El Sunset Limited, de Cormac Mc Carthyes una obra de teatro en su origen, o una novela en forma dramática, que presenta un diálogo que tiene lugar en un cuarto de un gueto negro de Nueva York, entre dos hombres, Blanco y Negro. La breve presentación dice del primero que tiene mediana edad y del segundo que es corpulento. Se irá deduciendo del diálogo que Negro salvó a Blanco de arrojarse al paso del tren, el Sunset Limited; que Negro tuvo un pasado turbulento pero una experiencia en la cárcel le hizo convertirse, y que Blanco es un profesor culto y desesperado. Toda la conversación es un intento, por parte de Negro, de convencer a Blanco de que no intente suicidarse de nuevo.

Si muchos lectores ya sabían del enorme talento del autor para las descripciones y para los diálogos lacónicos, aquí podrán comprobar su maestría para construir un largo combate dialéctico entre dos personajes que tienen voces completamente distintas: una cálida y de argot, otra desgarrada y culta. Y, como corresponde a un autor cuidadoso, verán que deja que cada uno de sus personajes hable con toda la fuerza que tienen sus argumentos, vitales los de uno e intelectuales los de otro, y que no intenta forzar más de la cuenta el pulso que ambos sostienen.


En mi opinión, una clave del diálogo, donde se reflejan actitudes de fondo, está en el comentario de Blanco: «creo en la preponderancia del intelecto»; y en la réplica de Negro: «antes de empezar a leer la biblia yo también estaba en el rollo de la preponderancia» (…). No tanto como usted, pero bueno. (…) Me quité de encima todo aquello y lo dije: Por favor, ayúdame, dije. Y él me ayudó». En otro momento Negro sí le dice a Blanco cuál es su problema: «La luz está en todas partes, lo que pasa es que usted no ve más que sombra alrededor. Y la sombra es usted. Usted hace la sombra».

Otra clave, donde se ve quien lleva la iniciativa, se puede apreciar en otros comentarios de Negro. Uno: «no tengo ni puñetera idea de por qué Dios es como es. No sé por qué me habló a mí. Yo no lo hubiera hecho»; otro: «si Dios es Dios le puede hablar a su corazón en cualquier momento. Le diré más: si me habló a mí (y ya le digo yo que lo hizo), es que puede hablarle a cualquiera»; y un tercero, quizá el mejor: «La cosa no va de ser virtuoso. Lo único que hace falta es estar callado. No puedo hablar por boca del Señor, pero la experiencia que he tenido me hace creer que él habla al que está dispuesto a escuchar. No es necesario que sea virtuoso».

Al leer el libro, para mí el más impactante desde hace mucho tiempo, he pensado que McCarthy podría haberse inspirado en aforismos de Nicolás Gómez Dávila. Así, y entre otros, Blanco encaja de lleno con el que dice que «Si no se suicida, el ateo no tiene derecho a creerse lúcido»; y los razonamientos de Negro respiran la convicción de que «La sabiduría se reduce a no enseñarle a Dios cómo se deben hacer las cosas».

Cormac McCarthy. El Sunset Limited (The Sunset Limited, 2006), Barcelona: Mondadori, 2012; 112 pp.; trad. de Luis Murillo Fort; ISBN: 978-84-397-2502-2.