miércoles, 20 de julio de 2016

El niño con el pijama de rayas, de John Boyne

«Una tarde, Bruno llegó de la escuela y se llevó una sorpresa al ver que Maria, la criada de la familia —que siempre andaba cabizbaja y no solía levantar la vista de la alfombra—, estaba en su dormitorio sacando todas sus cosas del armario y metiéndolas en cuatro grandes cajas de madera; incluso las pertenencias que él había escondido en el fondo del mueble, que eran suyas y de nadie más. —¿Qué haces? (…) —Madre —dijo Bruno—, ¿qué pasa? ¿Por qué Maria está revolviendo mis cosas? —Está haciendo las maletas».

Bruno tiene nueve años y vive en Berlín. Un día, de repente, se muda con su familia a una casa junto a una verja. Allí traba amistad con un niño judío llamado Shmuel que vive al otro lado de la verja y que, como otras personas en ese lugar, viste un "pijama de rayas". Esa amistad dará un giro inesperado a su corta existencia. El niño con el pijama de rayas (en inglés The Boy in the Striped Pyjamas) es una novela del autor irlandés John Boyne. Un libro no sólo para adultos; también es muy recomendable para jóvenes a partir de doce años. Su éxito hizo que se rodase una adaptación cinematográfica que se estrenó en 2008.



miércoles, 13 de julio de 2016

La última bruja de Trasmoz, de César Fernández García

La última bruja de Trasmoz es una novela juvenil de terror del escritor español César Fernández García. La novela gira en torno a la obsesión que sufrió Gustavo Adolfo Bécquer por la última bruja de Trasmoz y que, dos siglos después, hereda un descendiente suyo. La acción comienza en el invierno de 1870. El escritor romántico ha abandonado temporalmente su trabajo para recluirse en el Monasterio de Veruela. Su mujer Casta le echa en cara que vuelva a las andadas. Bécquer pretende retomar una leyenda de la comarca del Moncayo que últimamente le tiene obsesionado causándole frecuentes pesadillas. Se trata de la joven Gorgona, última de las famosas e históricas brujas de Trasmoz, que en sus sueños se le aparece con una calavera de cristal, del tamaño de un puño, pendiendo de una cadena negra que utiliza como colgante. La necesidad de escribir sobre la última bruja de Trasmoz será heredada, en el siglo XXI, por un joven descendiente de Bécquer llamado Emilio que al igual que su antepasado abandonará su trabajo para retirarse a un monasterio de la comarca. Allí, desde su llegada, asistirá a sucesos extraños.

jueves, 7 de julio de 2016

Los idus de marzo, de Valerio Massimo Manfredi

«Un grito, agudo e intermitente, desgarró el cárdeno silencio del amanecer. Un proveniente de la casa del pontífice máximo. Las vestales lo oyeron desde su morada, casi contigua, y se sintieron dominadas por el pánico. Ya había sucedido otras veces, pero cada vez era peor. (…) En un lecho en desorden, chorreante de sudor, con la mirada perdida en el vacío, baba en la boca, los dientes clavados en un espasmo chirriante, sujetado por los brazos nervudos de Silio Salvidieno, su ayudante de campo, estaba boca arriba el pontífice máximo, dictador perpetuo, Cayo Julio César, presa de las convulsiones».

«¡Guárdate de los idus de marzo!» Esta fue la célebre advertencia que hizo un adivino a Julio César, infausto presagio de lo que iba a suceder. El complot ya estaba urdido y los conspiradores decididos a dar el golpe fatal. Tampoco las palabras de aviso del adivino fueron las únicas que escuchó César en los días previos al asesinato, pero era tan grande su confianza que las rechazó. En muchos aspectos la de César fue una muerte anunciada.
Esta obra de Valerio Massimo Manfredi es la crónica implacable de las cuarenta y ocho horas anteriores al sangriento acontecimiento que había de cambiar la historia.

miércoles, 29 de junio de 2016

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson

«Mr. Utterson, el abogado, era hombre de semblante adusto jamás iluminado por una sonrisa, frío, parco y reservado en la conversación, torpe en la expresión del sentimiento, enjuto, largo, seco y melancólico, y, sin embargo, despertaba afecto».

Londres, siglo XIX. En una vivienda señorial que tiene salida por detrás al barrio de Soho, vive el respetado doctor Jekyll. Sus amigos, el abogado Utterson y el doctor Lanyon, averiguan que tiene alojado en su casa a un tipo mal encarado llamado Mr. Hyde, que desagrada profundamente al mayordomo Poole y a toda la servidumbre. Hyde se ve involucrado en un crimen y se oculta por un tiempo. Más tarde reaparece, confiesa sus crímenes, anuncia a Lanyon «un nuevo ámbito de conocimiento y nuevos caminos hacia la fama y el poder», y le reprocha sus «puntos de vista estrechos y ramplones» sobre la ciencia. The Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde, un clásico de la novela corta que evoca el lado oscuro de la condición humana y admite varias lecturas: simple trama de suspense, fábula moral y escenario para la perpetua lucha entre el bien y el mal.

miércoles, 22 de junio de 2016

Confesión, de Lev Tolstoi

«Fui bautizado y educado en la fe cristiana ortodoxa. En los principios de dicha fe me instruyeron desde niño, durante toda mi adolescencia y en mi juventud. Pero cuando a los dieciocho años abandoné la universidad en segundo curso, yo ya no creía en nada de lo que me habían enseñado».
En el cenit de su vida, cuando había alcanzado con sus libros riqueza y celebridad mundial, Lev Tolstoi, autor de Guerra y paz y Ana Karenina, se sincera y escribe: «Mi vida es una broma estúpida y cruel que alguien me ha gastado». Al borde del suicidio, empieza una búsqueda existencial, primero a través de la ciencia y luego a través de la filosofía, la historia y las diversas religiones. «Mi pregunta —escribirá— (…) era la más sencilla: reside en el alma de todo ser humano (…) una pregunta sin la cual la vida es imposible (…). La pregunta es: “¿Qué resultará de lo que hoy haga? ¿De lo que haga mañana? ¿Qué resultará de toda mi vida?”. Expresada de otra forma (…) “¿Para qué vivir, para qué desear, para qué hacer algo?” O (…) ¿Hay algún sentido en mi vida que no será destruido por la inevitable muerte que me espera?» Confesión de Tolstoi, es la crónica apasionada y franca de una búsqueda vital de la verdad.

miércoles, 15 de junio de 2016

Cucho, de José Luis Olaizola

«Cucho Maluquer vivía en un piso ático de la calle de la Luna, en Madrid, con su abuela. Iba a la escuela como los demás chicos. No sabía por qué no tenía padres, pero como otros chicos no sabían por qué no tenían abuela, estaban igual».

A sus diez años, Cucho sabe lo que significa ser pobre, pues en ocasiones no tienen dinero ni para comer. Gracias a la ayuda de sus compañeros de colegio, que le ofrecen sus bocadillos, pueden alimentarse. Pero no se puede alimentar sólo de bocadillos, así que Cucho decide venderlos en la calle para comprar leche. Así conoce al "Langosta", un vendedor callejero, que le ayuda en lo que puede. Al llegar las vacaciones de Navidad no le quedan bocadillos que vender y habrá de buscar otros modos de ganarse la vida: como músico callejero, trabajando para el pipero, o vendiendo los trajes que hace su abuela a la banda de rock de Mr. Coke... Un día, sin embargo, su abuela recibe un aviso de desahucio…

miércoles, 8 de junio de 2016

Martes con mi viejo profesor, de Mitch Albom

«Mi viejo profesor impartió la última asignatura de su vida dando una clase semanal en su casa, junto a una ventana de su despacho, desde un lugar donde podía contemplar cómo se despojaba de sus hojas rosadas un pequeño hibisco. La clase se impartía los martes. Comenzaba después del desayuno. La asignatura era el Sentido de la Vida. Se impartía a partir de la experiencia propia. No se daban notas, pero había exámenes orales cada semana (…) No se necesitaba ningún libro, pero se cubrían muchos temas, entre ellos el amor, el trabajo, la comunidad, la familia, la vejez, el perdón y, por último, la muerte. La última lección fue breve, de sólo unas pocas palabras. En lugar de ceremonia de graduación se celebró un funeral».

Novela autobiográfica que narra la relación entre Morrie Schwartz, sociólogo, y Mitch Albom, su alumno. Morrie, que está muriéndose de esclerosis lateral amitrófica (ELA), da las últimas lecciones de su vida, sobre todo la importancia de dar o, más bien, darse.

miércoles, 1 de junio de 2016

The Giver (Libro IV). El hijo, de Lois Lowry

La chica sintió vergüenza cuando le colocaron el antifaz de cuero para cegarla. Le parecía grotesco e inútil, pero no se resistió. Era el procedimiento. Estaba enterada. Otra Receptora se lo había contado un mes antes, mientras comían. —¿Un antifaz? —preguntó entonces sorprendida, medio riéndose al imaginar el cuadro—. ¿Y para qué?
(…) Daba la impresión de que había sido ayer. Pero aquí estaba, nueve meses después, con el antifaz tapándole los ojos. Las molestias habían empezado unas horas antes, de manera intermitente; ahora eran continuas. Respiró hondo, tal como le habían enseñado. Con los ojos vendados resultaba más difícil; sentía la piel caliente bajo el antifaz. Intentó relajarse. Aspirar y espirar. Ignorar las moles… «No», pensó, «de molestias nada. Es dolor, dolor de verdad». Reunió fuerzas para el trabajo que la esperaba, gruñó bajito, arqueó la espalda y se rindió a la oscuridad. Se llamaba Clara y tenía catorce años.

En la Comunidad, eligen a Clara como Biomadre y, como es preceptivo, su Neoproducto le es arrebatado antes de que pueda verlo. Ella, contraviniendo las normas, lo busca, lo encuentra y no puede evitar quererlo como una verdadera madre. Ambos abandonan la Comunidad hacia destinos bien diferentes. ¿Tendrá el amor fuerza suficiente para volver a reunirlos? Un libro excelente que cierra la serie y da sentido a todo lo que en los libros anteriores parecía no tenerlo.

miércoles, 25 de mayo de 2016

El precio a pagar, de Joseph Fadelle

«Amman, 22 de diciembre de 2000
— Tu enfermedad se llama Cristo y no tiene remedio. Nunca podrás curarte... Mi tío Karim saca un revólver y me apunta al pecho. Contengo la respiración. Detrás de él cuatro hermanos míos me desafían con la mirada. Estamos solos en medio de este valle desierto…»

Durante el servicio militar, Mohammed, un joven musulmán iraquí miembro de una importante familia chiíta, descubre con espanto que su compañero de cuarto es cristiano. Entre ambos hombres surge una relación paradójica, de la que Mohammed saldrá transformado. De vuelta a la vida civil, mantiene un único deseo: convertirse al cristianismo. ¡Una auténtica locura, impensable entre sus familiares y allegados! En el Islam el cambio de religión constituye un crimen. Su familia es capaz de todo con tal de hacerle desistir, aunque en vano. A las amenazas y los golpes les suceden la prisión y las torturas. Mohammed, convertido en Joseph una vez bautizado, vive un largo calvario, pero no cede un milímetro. El precio a pagar es una historia verídica.

miércoles, 18 de mayo de 2016

El informe de Brodeck, de Philippe Claudel

«Diodème murió hace tres semanas, en circunstancias tan extrañas e imprecisas que desde entonces aún estoy más alerta respecto a los pequeños signos que percibo a mi alrededor, y que hacen que el miedo se incube calladamente en mí; tan extrañas que al día siguiente de su muerte inicié este relato…»

Ya hace algún tiempo cayó en mis manos y leí con gusto La nieta del señor Linh. Por eso no dudé en empezar El informe Brodeck al encontrarla, como me suele ocurrir, curioseando en una biblioteca. Con una mezcla de realismo y simbolismo, narra el proceso de elaboración del informe sobre el asesinato del visitante de un pueblo del norte de Europa al final de la Segunda Guerra Mundial. Por un lado, se muestran siempre de forma comedida y delicada, todas las ruindades de una sociedad envilecida. Por otro, el misterioso personaje asesinado deja la novela abierta: ¿es la conciencia colectiva? ¿Se trata de Dios? Frente a tanto mal, queda la esperanza expresada en la inocente hija del narrador y en su mujer enferma. Novela dura, pero de notable calidad que, sin duda,  merece la pena leer.

sábado, 14 de mayo de 2016

Los pastorcillos de Fátima, de Miguel Álvarez

Los tres pastorcillos de Fátima comenzaron sus vidas en la honradez de una vida sencilla, e hicieron de su labor de pastores un ejemplo de humanidad para sus familiares y compañeros. La visita de la Virgen supuso un reto de superación en su forma de entender su relación con Dios. Gracias a la confianza que demostraron en la Madre de Dios, hicieron llegar fielmente el mensaje que ella quería transmitir a toda la humanidad. Esta es la historia de los tres pastorcitos portugueses a los que se les apareció la Virgen de Fátima el 13 de mayo de 1917. Lucia, de 10 años, y sus primos, Francisco de 9 años y Jacinta de 7 años, recibieron el mensaje de la Señora: el mal del mundo, la causa de sus guerras y desastres es el pecado; la oración y el sacrificio son los medios para conseguir la salvación. Inocentes y analfabetos, los pastorcitos oyeron hablar de guerras y catástrofes, que estaban más allá de su comprensión. Francisco y Jacinta murieron pronto, ofreciendo su vida por la paz del mundo. Lucia se quedó, como le había prometido la Virgen, para extender la devoción de su Sagrado Corazón.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Cuaderno de Nueva York, de José Hierro

Después de miles, de millones de años,
mucho después
de que los dinosaurios se extinguieran,
llegaba a este lugar.
Lo acompañaban otros como él,
erguidos como él
(como él, probablemente, algo encorvados).

«Nueva York —afirma José Hierro— es un balcón al que asomarse para hablar de los temas de siempre: el amor, la muerte, las moscas, y para escuchar cómo canta Miguel de Molina. En mi libro salen Quevedo y Schubert, que nunca estuvieron en Nueva York. Creo que no sale nadie, de hecho, que pasara por allí... Bueno, sí, Wharhol y algún otro, pero es igual». Con su maestría habitual, José Hierro —un poeta de los que se entiende— establece en este libro un diálogo múltiple con la gran ciudad, en que tiempo y espacio entrelazan sus coordenadas. En sus poemas aparecen así figuras tan diversas como Beethoven y Gershwin, Alma Mahler y Ezra Pound, Miguel de Molina y Franz Schubert o Gloria Fuertes y Lope deVega.

miércoles, 4 de mayo de 2016

El hombre que plantaba árboles, de Jean Giono

«Hace aproximadamente cuarenta años, yo hacía una larga travesía a pie, en las regiones altas, absolutamente desconocidas para los turistas, en la vieja región de los Alpes que penetra hasta La Provenza. (…) En el momento en el que emprendí este largo viaje, entre los 1200 y 1300 metros de altitud, el paisaje estaba dominado por desiertos, eran tierras tomadas por la monotonía. Lo único que podía crecer ahí eran lavandas silvestres. Yo pasaba por esta región en su parte más ancha cuando después de tres días de camino me encontré en medio de una desolación sin igual».
Jean Giono, uno de los mayores escritores franceses del siglo XX, cuenta en este relato la historia imaginaria de Elzéard Bouffier, un pastor solitario que, con absoluto desinterés y sin esperar recompensa alguna se dedicó durante muchos años a plantar cientos de miles de árboles y transformó una tierra yerma en un paraíso. Un vigoroso mensaje contra la destrucción del planeta, un canto de amor a los árboles y al reino vegetal. El hombre que plantaba árboles (en francés: L'homme qui des arbres plantait) fue convertido en cortometraje de animación en 1987, dirigido por Frédéric Back.


Aquí tenéis la versión original en francés, con subtítulos en castellano:

domingo, 1 de mayo de 2016

Día de la madre: Un poema: La madre, de Dámaso Alonso

La madre*

No me digas
que estás llena de arrugas, que estás llena de sueño,
que se te han caído los dientes,
que ya no puedes con tus pobres remos hinchados,
deformados por el veneno del reuma.

No importa, madre, no importa.
Tú eres siempre joven,
eres una niña,
tienes once años.
Oh, sí, tú eres para mí eso: una candorosa niña.

Y verás que es verdad si te sumerges en esas lentas aguas,
en esas aguas poderosas,
que te han traído a esta ribera desolada.
Sumérgete, nada a contracorriente, cierra los ojos,
y cuando llegues, espera allí a tu hijo.
Porque yo también voy a sumergirme en mi niñez
antigua,
pero las aguas que tengo que remontar hasta casi
la fuente,
son mucho más poderosas, son aguas turbias, como
teñidas de sangre.
Óyelas, desde tu sueño, cómo rugen,
como quieren llevarse al pobre nadador.
¡Pobre del nadador que somorguja y bucea en ese
mar salobre de la memoria!

... Ya ves: ya hemos llegado.
¿No es una maravilla que los dos hayamos arribado
a esta prodigiosa ribera de nuestra infancia?
Sí, así es como a veces fondean un mismo día en
el puerto de Singapoor dos naves,
y la una viene de Nueva Zelanda, la otra de Brest.
Así hemos llegado los dos, ahora, juntos.
Y ésta es la única realidad, la única maravillosa
realidad:
que tú eres una niña y que yo soy un niño.

¿Lo ves, madre?
No se te olvide nunca que todo lo demás es mentira,
que esto solo es verdad, la única verdad.
Verdad, tu trenza muy apretada, como la de esas niñas
acabaditas de peinar ahora,
tu trenza, en la que se marcan tan bien los brillan-
tes lóbulos del trenzado,
tu trenza, en cuyo extremo pende, inverosímil, un
pequeño lacito rojo;
verdad, tus medias azules, anilladas de blanco, y las
puntillas de los pantalones que te asoman por
debajo de la falda;
verdad tu carita alegre, un poco enrojecida, y la
tristeza de tus ojos.
(Ah, ¿por qué está siempre la tristeza en el fondo
de la alegría?)
¿Y adonde vas ahora? ¿Vas camino del colegio?

Ah, niña mía, madre,
yo, niño también, un poco mayor, iré a tu lado,
te serviré de guía,
te defenderé galantemente de todas las brutalidades
de mis compañeros,
te buscaré flores,
me subiré a las tapias para cogerte las moras más
negras, las más llenas de jugo,
te buscaré grillos reales, de esos cuyo cricrí es como
un choque de campanitas de plata.
¡Qué felices los dos, a orillas del río, ahora que va a
ser el verano!
A nuestro paso van saltando las ranas verdes,
van saltando, van saltando al agua las ranas verdes:
es como un hilo continuo de ranas verdes,
que fuera repulgando la orilla, hilvanando la orilla
con el río.
¡Oh qué felices los dos juntos, solos en esta mañana!
Ves: todavía hay rocío de la noche; llevamos los
zapatos llenos de deslumbrantes gotitas.

¿O es que prefieres que yo sea tu hermanito menor?
Sí, lo prefieres.
Seré tu hermanito menor, niña mía, hermana mía,
madre mía.
¡Es tan fácil!
Nos pararemos un momento en medio del camino,
para que tú me subas los pantalones,
y para que me suenes las narices, que me hace mu-
cha falta
(porque estoy llorando; sí, porque ahora estoy llo-
rando).

No. No debo llorar, porque estamos en el bosque.
Tú ya conoces las delicias del bosque (las conoces
por los cuentos,
porque tú nunca has debido estar en un bosque,
o por lo menos no has estado nunca en esta deliciosa
soledad, con tu hermanito).
Mira, esa llama rubia que velocísimamente repique-
tea las ramas de los pinos,
esa llama que como un rayo se deja caer al suelo,
y que ahora de un bote salta a mi hombro,
no es fuego, no es llama, es una ardilla.
¡No toques, no toques ese joyel, no toques esos dia-
mantes!
¡Qué luces de fuego dan, del verde más puro, del
tristísimo y virginal amarillo, del blanco creador,
del más hiriente blanco!
¡No, no lo toques!: es una tela de araña, cuajada de
gotas de rocío.
Y esa sensación que ahora tienes de una ausencia
invisible, como una bella tristeza, ese acompasado
y ligerísimo rumor de pies lejanos, ese vacío, ese presentimiento súbito del bosque,
es la fuga de los corzos. ¿No has visto nunca corzas
en huida?
¡Las maravillas del bosque! Ah, son innumerables; nunca
te las podría enseñar todas, tendríamos
para toda una vida...

... para toda una vida. He mirado, de pronto, y he
visto tu bello rostro lleno de arrugas,
el torpor de tus queridas manos deformadas,
y tus cansados ojos llenos de lágrimas que tiemblan.
Madre mía, no llores: víveme siempre en sueño.
Vive, víveme siempre ausente de tus años, del sucio mundo
hostil, de mi egoísmo de hombre, de mis
palabras duras.
Duerme ligeramente en ese bosque prodigioso de tu
inocencia,
en ese bosque que crearon al par tu inocencia y mi
llanto.
Oye, oye allí siempre cómo te silba las tonadas nue-
vas tu hijo, tu hermanito, para arrullarte el sueño.

No tengas miedo, madre. Mira, un día ese tu sueño
cándido se te hará de repente más profundo y
más nítido.
Siempre en el bosque de la primer mañana, siempre
en el bosque nuestro.
Pero ahora ya serán las ardillas, lindas, veloces
llamas, llamitas de verdad;
y las telas de araña, celestes pedrerías;
y la huida de corzas, la fuga secular de las estrellas
a la busca de Dios.
Y yo te seguiré arrullando el sueño oscuro, se te-
guiré cantando.
Tú oirás la oculta música, la música que rige el
universo.
Y allá en tu sueño, madre, tú creerás que es tu hijo
quien la envía. Tal vez sea verdad: que un co-
razón es lo que mueve el mundo.
Madre, no temas. Dulcemente arrullada, dormirás en
el bosque el más profundo sueño.
Espérame en tu sueño. Espera allí a tu hijo, madre
mía.

* La madre, en D. Alonso, Hijos de la ira, Castalia, Madrid 1986, pp. 120-125. Junto a la niñez, el tema de la mujer (y, sobre todo, la madre) mueve al poeta a la expresión de una amorosa ternura. La niñez, recuerdo de la inocencia, y la mujer (madre), símbolo del amor, se combinan en este poema que, basado en una hábil superposición temporal, radicada en la memoria, convierte a la madre y al hijo en hermanitos que juegan juntos, recreando un mundo añorado.

miércoles, 27 de abril de 2016

Verde agua, de Marisa Madieri

«En la casa de mi abuela paterna, en Fiume, el vestíbulo era amplio y luminoso. Contra una pared se apoyaba una gran mesa de madera maciza con patas extrañas, ora delgadas, ora voluptuosamente abultadas, que terminaban en grandes bulbos. (…) Mis dedos infantiles recorrían poco a poco aquellas curvas y aquellos recovecos, descubriendo nidos secretos de polvo que ni siquiera el riguroso y tal vez excesivo amor de la abuela por la limpieza lograba alcanzar».

Verde agua, aparecido por primera vez en Italia en 1987, es un relato-diario escrito por Marisa Madieri (Fiume, 1938-Trieste, 1996) considerado un pequeño clásico contemporáneo. En él se relata el éxodo de los italianos de Fiume, ciudad que en 1947 pasó a formar parte de Croacia, dentro de la antigua Yugoslavia. Claudio Magris, autor de El Danubio y viudo de Madieri, dice respecto a Verde agua, que es, básicamente, "un libro en el que el tiempo es el auténtico protagonista, ya que en él se explora la evolución de la niña que fue Marisa hasta la mujer".

viernes, 22 de abril de 2016

Médico de cuerpos y almas, de Taylor Caldwell

«Lucano nunca estaba seguro de si sentía o no cariño por su padre. Una cosa era cierta: que sentía lástima por él. Los hombres sencillos y sin pretensiones podían ser admirados. Los hombres sabios podían ser honrados. Pero su padre no era ni sencillo ni sabio».

«La historia de Lucano, o san Lucas, es la historia de la peregrinación de todos los hombres, que a través de la desesperación y la vida en tinieblas, el sufrimiento y la angustia, la amargura y la pena, la duda y el cinismo, la rebelión y la desesperanza, han llegado a los pies y la comprensión de Dios. La búsqueda de Dios y la revelación final son las únicas cosas que dan sentido a la vida del hombre. Sin ellas el hombre vive como un animal irracional, sin consuelo ni sabiduría, y toda su vida es vana» (Taylor Caldwell, del Prólogo). Una novela atrevida que no rehúsa enfrentarse con los temas más escabrosos en el marco incomparable de una Roma Imperial en decadencia: las corrompidas costumbres de la corte imperial, la vida intelectual de los grandes centros de enseñanza, especialmente Alejandría, donde Lucano realizó sus estudios de medicina, las grandes miserias de los miles de esclavos bajo el yugo romano, se combinan con la infinita ternura y humanidad del personaje central. Un clásico de la novela histórica.

miércoles, 13 de abril de 2016

Una tarta de manzana llena de esperanza, de Sarah Moore Fitzgerald

«Tenían preparada una ambulancia a la puerta de la iglesia por si alguien se desmayaba. Hombres con brazaletes verdes dirigían el tráfico. Alguien había escrito COMPLETO con letras rojas en un cartel que colgaron a la entrada del aparcamiento. Los vecinos abrieron las verjas de sus jardines. (…) Todos parecían confusos. Era el Día de Oración por Oscar Dunleavy, que había desaparecido, presumiblemente estaba muerto, y nadie se hace nunca a la idea de una cosa así».

Oscar Dunleavy tiene un secreto. Sabe preparar unas tartas de manzana “casi mágicas”. Todos aquellos que las prueban se contagian inmediatamente de alegría y felicidad. Pero un día Oscar desparece. Todo el mundo acaba por asumir que ha desparecido. Sólo Meg, su mejor amiga, y Stivie, el hermano pequeño de Oscar, se niegan a aceptarlo. Sin perder la esperanza inician una búsqueda durante la que aprenderán valiosas lecciones. Una tarta de manzana llena de esperanza es una historia que habla del primer amor, la lealtad, la familia y la esperanza, pero que en mi opinión es bastante flojilla…


miércoles, 6 de abril de 2016

The Giver (Libro III). El Mensajero, de Lois Lowry

La gente también necesitaba a Mati. Confiaban en él para distinguir los senderos, para recorrerlos sin riesgo y para llevar a cabo las misiones que requerían un viaje por espesos bosques de caminos intrincados y laberínticos. Llevaba mensajes para ellos. Era su trabajo. Pensaba que, cuando llegara la hora de la asignación de su nombre verdadero, Mensajero sería el elegido. Le gustaba cómo sonaba y estaba deseando que le dieran ese título. Pero esa tarde Mati no iba a llevar ni a recoger ningún mensaje (…) Necesitaba privacidad para esa cosa que había descubierto sobre sí mismo: un lugar para comprobarla en secreto y para sopesar el temor que le provocaba su significado. Encontró lo que había ido a buscar. Aunque en cierta forma hubiera deseado no hallarlo. Mati supo que su vida sería más fácil si la ranita no tuviera una marca y fuera normal y corriente. Pero no lo era; él sabía que no podía serlo; y fue consciente de que, desde ese momento, todo cambiaría para él. Su futuro daba un giro misterioso e inesperado.

Seis años antes, Mati llegó a Pueblo siendo un muchachito rudo y artero. Entonces se llamaba a sí mismo «el más feroz de los feroces» pero, desde aquellos tiempos, se ha transformado en un joven honrado bajo la tutela de Veedor, un ciego que debe su nombre a su extraordinaria percepción. Ahora Mati está esperando que le den su nombre verdadero, y Mensajero es el que anhela. Tercer libro de la trilogía formada por El Dador y En busca del azul, Lois Lowry, transmite con su escritura el convencimiento de que en este planeta vivimos interrelacionados, y de que nuestro futuro depende de tener más humanidad, de ayudarnos más los unos a los otros.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Abril encantado, de Elizabeth von Arnim

«Para aquellos que aprecian las glicinias y el sol. Se alquila pequeño castillo medieval italiano durante el mes de abril.»

En Un abril encantado (The Enchanted April), cuatro mujeres inglesas sin mucho en común, hartas y aburridas, deciden irse juntas de vacaciones escapando de la rutina. En el castillo de San Salvatore hablan, viven y descubren los mejores matices de su sensibilidad, oculta por la monotonía cotidiana. Y todo empieza a cambiar, quizá para siempre. Una comedia de enredo, intriga y humor de Elizabeth von Arnim (1866-1941), una de las escritoras más leídas de principios del siglo XX. Disfruté con la película, Un abril encantador, dirigida por Mike Newell en 1993, y lo he vuelto a hacer, más si cabe, con la novela. Lotty, entusiasta, extrovertida y alegre, descubre el anuncio y convence a Rose, introvertida, recatada y educada bajo estrictas normas morales. Ambas ven conveniente compartir los gastos con otras dos mujeres. Es así como se unen al plan Lady Caroline, joven rica y bella heredera mimada por la vida; y la señora Fisher, anciana perspicaz e intolerante hacia cualquier falta de urbanidad y educación, orgullosa de haber convivido con grandes intelectuales de la literatura. Una novela encantadora.

miércoles, 23 de marzo de 2016

La luz que no puedes ver, de Anthony Doerr

Marie-Laure vive con su padre en París, cerca del Museo de Historia Natural, donde él trabaja como responsable de sus mil cerraduras. Cuando, siendo muy niña, Marie-Laure se queda ciega, su padre le construye una perfecta miniatura de su barrio para que pueda memorizarla gracias al tacto y encontrar el camino a casa. A sus doce años, los nazis ocupan París y padre e hija tienen que huir a la ciudad amurallada de Saint-Malo. En Zollverein, ciudad minera de Alemania, el joven huérfano Werner crece junto a Jutta, su hermana pequeña, cautivado por una rudimentaria radio que ambos encuentran. Werner se convierte en un experto en construir y reparar estos aparatos cruciales para los nuevos tiempos, un talento que no pasa inadvertido a las Juventudes Hitlerianas. Siguiendo al ejército alemán, Werner deberá atravesar el corazón en guerra de Europa. En la última noche antes de la liberación de Saint-Malo los caminos de Werner y Marie-Laure se cruzan, y sus vidas cambian para siempre. La luz que no puedes ver, All the Light We Cannot See en el original, un libro para todos los públicos, que te mantiene enganchado de principio a fin. Sin duda, merece la pena.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Relatos a la sombra de la Cruz, de Enrique Monasterio

Entre los libros de Enrique Monasterio que para mí son de lectura anual obligada se encuentra desde hace años El Belén que puso Dios. Cuando se acerca la Navidad, no puedo resistir la tentación de leerlo. Pero desde el año 2013, para estos días de Semana Santa ya tan próximos, he añadido estos Relatos a la sombra de la Cruz. Nacidos de la oración de su autor ante la cruz, siguiendo la misma lógica que le llevó a escribir El Belén que puso Dios. Nos encontraremos de nuevo con un borrico; con María Santísima, siempre joven y hermosa, pero bañada en lágrimas; con amigos de Jesús, como María Magdalena, los apóstoles, Simón de Cirene o José de Arimatea, y con enemigos que buscan su desaparición de este mundo: Caifás, Judas, Pilato, Barrabás... Como colofón, se incluyen al final unos comentarios al Adoro te Devote, conocido himno eucarístico atribuido a santo Tomás de Aquino. Jesús, en la Eucaristía, rompe las barreras del espacio y del tiempo y vuelve a trasladarnos al Gólgota. Espero que te guste.

miércoles, 9 de marzo de 2016

El nombre de Dios es Misericordia, del Papa Francisco

«La misericordia es el primer atributo de Dios. Es el nombre de Dios. No hay situaciones de las que no podamos salir, no estamos condenados a hundirnos en arenas movedizas».

Con palabras sencillas y directas, el papa Francisco se dirige a cada hombre y mujer del planeta entablando un diálogo íntimo y personal. En el centro, se halla el tema que más le interesa —la misericordia—, desde siempre eje fundamental de su testimonio y ahora de su pontificado. En cada página vibra el deseo de llegar a todas aquellas almas —dentro y fuera de la Iglesia— que buscan darle un sentido a la vida, un camino de paz y de reconciliación, una cura a las heridas físicas y espirituales. En la conversación con el vaticanista Andrea Tornielli, Francisco explica —a través de recuerdos de juventud y episodios relacionados con su experiencia como pastor— las razones del Año Santo. Y a esos cristianos que se colocan a sí mismos en las filas de los «justos», les recuerda: «También el Papa es un hombre que necesita la misericordia de Dios». Il nome di Dio è Misericordia, un libro que merece la pena leer y que no te dejará indiferente.

miércoles, 2 de marzo de 2016

A orillas del lago, de Mary Lawson

Un fatídico día de verano, los hermanos Morrison, dos chicos y dos niñas, pierden a sus padres en un accidente. Rechazando el ofrecimiento de diversos parientes lejanos los niños optan por evitar la separación y permanecer juntos en la pequeña localidad de Crow Lake, en el agreste norte canadiense. Pasados los años, visitarán el paisaje de su infancia rememorando las emociones y sentimientos que marcaron sus vidas y moldearon su personalidad. A orillas del lago, Crow Lake en el original, es una buena novela, en la que destaca la relación entre los hermanos, en la que, a pesar de las adversas circunstancias, hay afecto y espíritu de sacrificio, aunque no se oculten las discrepancias. Especialmente amable y logrado es el personaje de la hermana pequeña, Bo, de dos años. En medio de las dificultades e incertidumbres en que crecen y maduran los cuatro hermanos, no faltan, sin embargo, los toques de humor. Gustará a cualquier lector medianamente sensible.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Controlaré tus sueños, de John Verdon

John Verdon vuelve por donde solía. Después de engancharnos con la espectacular Sé lo que estás pensando; tras entregar No abras los ojos y Deja en paz al diablo, que pasaron sin pena ni gloria; y recuperándose un poquito con No confíes en Peter Pan, John Verdon vuelve a tenernos en vilo con su nueva novela: Controlaré tus sueños, Beware of the Wolf en el original. Cuatro hombres que viven en partes diferentes del país, y a primera vista con muy poco en común, han tenido el mismo sueño: una pesadilla aterradora en la que aparece una daga ensangrentada con la cabeza de un lobo en la empuñadura. Al poco tiempo los cuatro son hallados muertos con indicios de haberse suicidado. La policía centra su investigación en Richard Hammond, controvertido psicólogo que lleva a cabo sesiones de hipnoterapia en el Wolf Lake Lodge, un viejo y espeluznante hotel de las Adirondack. Al parecer, todas las víctimas habían ido allí para ver a Hammond poco antes de morir. Gurney, inquieto por extrañas incongruencias en el enfoque oficial del caso, empieza su propia investigación, una investigación que lo pone en el punto de mira no solo de un asesino despiadado y de la policía local, sino también del rincón más oscuro del gobierno federal.




miércoles, 17 de febrero de 2016

Matilda, de Roald Dahl

«Al cumplir los tres años, Matilda ya había aprendido a leer sola, valiéndose de los periódicos y revistas que había en su casa. A los cuatro, leía de corrido y empezó, de forma natural, a desear tener libros. (…) —Papá —dijo—, ¿no podrías comprarme algún libro? —¿Un libro? —preguntó él—. ¿Para qué quieres un maldito libro?
—Para leer, papá. —¿Qué demonios tiene de malo la televisión? ¡Hemos comprado un precioso televisor de doce pulgadas y ahora vienes pidiendo un libro! Te estás echando a perder, hija… (…) La tarde del día en que su padre se negó a comprarle un libro, Matilda salió sola y se dirigió a la biblioteca pública del pueblo…».

Matilda, la lectora de libros, con tan sólo cinco años atesora unos conocimientos asombrosos y unos extraños y maravillosos poderes, algo que, sin embargo, pasa inadvertido para sus mediocres padres… Matilda, un clásico de la literatura juvenil escrita por Roald Dahl, autor también de Charlie y la fábrica dechocolate, y llevada al cine en 1996 por Danny DeVito.


miércoles, 10 de febrero de 2016

Ojos de agua, de Domingo Villar

«La línea de luces de la costa, el resplandor de la ciudad, la espuma blanca batiendo en el rompiente… No importaba que estuviera oscuro y la lluvia empapara los cristales. Quienes acudían a su casa por primera vez hablaban siempre de las vistas, como por obligación. Luis Reigosa escogió un CD del estante, lo colocó en el equipo de música y sirvió las bebidas en unas copas anchas cuyos bordes había frotado antes con la cáscara de un limón. No sospechó que eran las últimas que servía».
Entre el aroma del mar y de los pinos gallegos, en una torre residencial junto a la playa, un joven saxofonista de ojos claros, Luis Reigosa, ha aparecido asesinado con una crueldad que apunta a un crimen pasional. Sin embargo, el músico muerto no mantiene una relación estable y la casa, limpia de huellas, no muestra más que partituras ordenadas en los estantes y saxofones colgados en las paredes. Leo Caldas, un solitario y melancólico inspector de policía que compagina su trabajo en comisaría con un consultorio radiofónico, se hará cargo de la investigación. A su lado está el ayudante Rafael Estévez, un aragonés demasiado impetuoso para una Galicia irónica y ambigua. Ojos de agua, Ollos de agua en el original, una novela que merece la pena, como también la segunda de la serie del comisario Caldas: La playa de los ahogados.