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lunes, 25 de diciembre de 2023

Los atormentados, de John Connolly

«Este mundo está lleno de cosas rotas: corazones rotos y promesas rotas, personas rotas. (…) Yo estoy roto, y en represalia he roto a otros. (…) Ahora pienso que lo que yo hice era desproporcionado en relación con lo que me hicieron a mí, pero esa es la esencia de la venganza. Crece de manera exponencial. No puede controlarse. Un daño invita a otro, y así sucesivamente hasta que el agravio inicial casi se ha olvidado en medio del caos que viene después. En otro tiempo busqué venganza. Nunca más lo haré. Pero este mundo está lleno de cosas rotas».

Daniel Clay, en otro tiempo un respetado psiquiatra infantil, desapareció al salir a la luz los abusos sufridos por varios niños que él atendía. Ahora, cinco años después, y cuando ya se le ha declarado muerto, su hija, Rebecca Clay, es acosada por un desconocido que pregunta por su padre. Ese desconocido, llamado Merrick, está obsesionado con descubrir la verdad sobre la desaparición de su propia hija, y Rebecca contrata al detective Charlie Parker para deshacerse de Merrick a toda costa, porque la búsqueda de Merrick ha inducido a otros a salir de las sombras: seres atormentados decididos a vengarse, pálidos espectros que vagan sin reposo. Después de leer en 2010 Los hombres de la guadaña, y en 2015 Todo lo que muere, no había vuelto a leer nada de John Connolly. Ayer, al terminar Los atormentados, decidí leer toda la serie de Charlie Parker.


miércoles, 15 de julio de 2015

Todo lo que muere, de John Connolly

«En el coche hace frío, un frío sepulcral. Prefiero dejar el aire acondicionado al máximo para que la baja temperatura me mantenga alerta. Desde la radio apenas suena un murmullo, pero aún oigo una canción que se impone con cierta insistencia sobre el ruido del motor. Es R.E.M. en su primera etapa, algo que habla de hombros y lluvia».

Una noche, Charlie «Bird» Parker, inspector del Departamento de Policía de Nueva York, discute por enésima vez con su mujer y sale a tomar unas copas; cuando vuelve a casa, se encuentra a su mujer y a su hija de tres años salvajemente asesinadas. Entre los sospechosos figura el propio Parker, pero el crimen no podrá resolverse. Incapaz de superar los sentimientos de culpabilidad y expulsado del cuerpo de policía, Parker se convierte en un hombre atormentado, violento y deseoso de venganza. Cuando su ex jefe le pide ayuda para resolver el caso de una joven desaparecida, Parker acepta y se embarca en una investigación que le llevará hasta el sur de Estados Unidos, donde se las verá con el crimen organizado, con una extraña anciana que dice oír voces de ultratumba y con el «Viajero», un despiadado asesino en serie. John Connolly nos ofrece una primera novela que conmociona, una historia terrorífica muy bien tramada, personajes sólidos y complejos que aparecerán en otras novelas, como Los hombres de la guadaña, una aguda visión de la sociedad y un gran talento. Que se preparen los adictos a la buena novela policíaca.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Los hombres de la guadaña, de John Connolly

«A veces, Louis sueña con el Hombre Quemado. Aparece ya en noche cerrada, cuando incluso los sonidos de la ciudad se apagan, pasando de un crescendo sinfónico a un nocturno amortiguado. Louis ni siquiera sabe si de verdad está dormido cuando el Hombre Quemado deja sentir su presencia, porque le parece que lo despierta la respiración acompasada de su compañero, que yace en la cama a su lado, y percibe entonces un olor familiar y desconocido a la vez: es el hedor de la carne carbonizada en descomposición, de la grasa humana crepitando entre las llamas».

En los dos últimos años, con idea de leer algo para despejar la cabeza —tipo película de encefalograma plano— he acudido a un género para mí hasta entonces desconocido: la novela negra. La que te comento es la primera que leo de John Connolly, la séptima de la serie del detective Charlie Parker. En esta ocasión, los protagonistas son dos de sus habituales colaboradores —Ángel y Louis— a quienes un antiguo compañero de trabajo sin escrúpulos busca para arreglar una cuenta pendiente. La novela alterna la infancia de Louis —su introducción en el mundo del crimen— con un presente que empezaba a ser pacífico y en cierto modo estable. Esta novela engancha desde el primer momento, y contiene los típicos ingredientes del género: bandas de asesinos a sueldo, engaños mutuos, violencia gratuita, etc. Sin embargo, no se cae de las manos y viene muy bien para «desconectar».