Daniel
Clay, en otro tiempo un respetado psiquiatra infantil, desapareció al salir a
la luz los abusos sufridos por varios niños que él atendía. Ahora, cinco años
después, y cuando ya se le ha declarado muerto, su hija, Rebecca Clay, es
acosada por un desconocido que pregunta por su padre. Ese desconocido, llamado
Merrick, está obsesionado con descubrir la verdad sobre la desaparición de su
propia hija, y Rebecca contrata al detective Charlie Parker para deshacerse de
Merrick a toda costa, porque la búsqueda de Merrick ha inducido a otros a salir
de las sombras: seres atormentados decididos a vengarse, pálidos espectros que
vagan sin reposo. Después de leer en 2010 Los hombres de la guadaña, y en 2015
Todo lo que muere, no había vuelto a leer nada de John Connolly. Ayer, al
terminar Los atormentados, decidí leer toda la serie de Charlie Parker.
Si te gusta leer, este es tu blog. Leer para aprender. Leer para descansar. Leer para recomendar. Libros para ti, libros para tus hijos, libros para tus padres. Libros para todas las edades. Libros para jóvenes y libros para adultos. Lo mejor de ahora y de siempre. No son recomendaciones de un experto, sino de un aficionado a la lectura que recomienda libros a sus amigos. Espero que te gusten.
lunes, 25 de diciembre de 2023
Los atormentados, de John Connolly
miércoles, 15 de julio de 2015
Todo lo que muere, de John Connolly
«En el coche hace
frío, un frío sepulcral. Prefiero dejar el aire acondicionado al máximo para
que la baja temperatura me mantenga alerta. Desde la radio apenas suena un
murmullo, pero aún oigo una canción que se impone con cierta insistencia sobre
el ruido del motor. Es R.E.M. en su primera etapa, algo que habla de hombros y
lluvia».
viernes, 12 de noviembre de 2010
Los hombres de la guadaña, de John Connolly
«A veces, Louis sueña
con el Hombre Quemado. Aparece ya en noche cerrada, cuando incluso los sonidos
de la ciudad se apagan, pasando de un crescendo sinfónico a un nocturno
amortiguado. Louis ni siquiera sabe si de verdad está dormido cuando el Hombre
Quemado deja sentir su presencia, porque le parece que lo despierta la
respiración acompasada de su compañero, que yace en la cama a su lado, y
percibe entonces un olor familiar y desconocido a la vez: es el hedor de la
carne carbonizada en descomposición, de la grasa humana crepitando entre las
llamas».


