Anteayer por la mañana, lunes 1 de abril de 2019, nos levantamos con la noticia del fallecimiento de Rafael Sánchez Ferlosio.
Eso me trajo a la memoria su novela El Jarama, que pude leer allá por
1989 y de la que no guardo prácticamente ningún recuerdo. Quizá la impresión de que se me hizo un poco larga y de que parecía que no pasaba nada. Según los
entendidos, El Jarama inauguraba una nueva época de la narrativa española
incorporando a una historia de
apariencia realista una técnica absolutamente realista. Once amigos madrileños deciden pasar un caluroso domingo de agosto a orillas del
Jarama. A partir de ahí la acción se desarrolla simultáneamente en la
taberna de Mauricio —donde los habituales parroquianos beben, discuten y juegan
a las cartas— y en una arboleda a orillas del río en la que se instalan los
excursionistas. Durante dieciséis horas
se suceden los baños, los escozores provocados por el sol, las paellas, los
primeros escarceos amorosos y el inevitable
paso del tiempo, que amenaza con la llegada del lunes. Al acabar el día, sin
embargo, un acontecimiento inesperado
colma la jornada de honda poesía y dota a la novela de una extraña grandeza. Para
muchos «la mejor novela escrita en España en el siglo XX».
Si te gusta leer, este es tu blog. Leer para aprender. Leer para descansar. Leer para recomendar. Libros para ti, libros para tus hijos, libros para tus padres. Libros para todas las edades. Libros para jóvenes y libros para adultos. Lo mejor de ahora y de siempre. No son recomendaciones de un experto, sino de un aficionado a la lectura que recomienda libros a sus amigos. Espero que te gusten.
miércoles, 3 de abril de 2019
miércoles, 27 de marzo de 2019
Relámpagos, de Jean Echenoz
“Con veintiochos
años de edad, y ya dos metros de estatura, Gregor decide tomar un barco hacia los Estados Unidos de América. Desembarca en un muelle de Nueva York
provisto de su pasaporte y de su bombín, de una maletita con apenas ropa, de otra con apenas instrumentos, de veinte dólares doblados en un bolsillo
y en otro bolsillo una carta de
recomendación para Thomas Edison...”.
Debió ser hace un par de años
cuando tuve la oportunidad de ver una exposición en la Ciudad de la Ciencia de
Valencia. Allí oí hablar por primera vez -ignorante de mí- de Nikola Tesla. Y decidí leer algo sobre
él. Así fue como di con Relámpagos (Des éclairs), de Jean Echenoz.
Basada en la vida y obra del
ingeniero Nikola Tesla (1856-1943) este pequeño relato, ni novela ni
biografía es, sin embargo, ágil, simpática, entrañable en ocasiones, y muy
sugerente. En ella nos encontramos con Gregor, que
inventa y descubre todo lo que va a ser útil durante los próximos siglos: la transferencia inalámbrica de energía
eléctrica mediante ondas electromagnéticas, la corriente alterna, la
bombilla sin filamento y la radio,
… Sin embargo, como la ciencia le
interesa mucho más que el beneficio, los asuntos personales no le van tan
bien. Por eso otros científicos acabarán
robándoselo todo.
miércoles, 20 de marzo de 2019
Una historia sencilla, de Leonardo Sciascia
“La llamada telefónica se produjo a las 9.37 de la noche
del 18 de marzo, sábado, víspera de la rutilante y retumbante fiesta que la
ciudad dedicaba a San José Carpintero: y al carpintero precisamente se ofrecían
las hogueras de muebles viejos que esa noche se encendían en los barrios
populares…”
Una historia sencilla que, en realidad, no
lo es tanto. Como te despistes, te pierdes, a pesar de su brevedad (78 págs.) y llegas al
final desconcertado, sin saber qué ha ocurrido. Una novela policíaca siciliana con fondo de mafia y droga, aunque jamás se nombra ni la una ni la otra. Todo
empieza con una llamada telefónica a la policía comunicándole el aparente
suicidio de una persona. A partir de ese momento, de repente, la historia va
creciendo, se dilata, se embrolla sin dejarnos ni un instante de reflexión. Eso,
que nos ocurre a nosotros, los lectores, le ocurre también al inspector, el
único personaje que busca la verdad. Lo mismo que ocurrió al autor, Sciascia, quien, hasta un mes antes de
su muerte en 1989, cuando entregó
este libro a su editor italiano, se obstinó en «sondear escrupulosamente las posibilidades que tal vez queden aún a la
justicia» (Justicia, Dürrenmatt).
miércoles, 13 de marzo de 2019
Control total, de David Baldacci
“Un avión se
ha estrellado. No hay supervivientes. En él viajaba, o debería viajar, Jason
Archer. Su misteriosa y oscura desaparición arrastrará a su mujer a conocer un
mundo de vértigo y de pesadilla, donde conviven la sospecha y la venganza, la conspiración
y la muerte...”.
Cuando Sidney Archer despidió a su marido en el aeropuerto para tomar un avión
rumbo a Los Ángeles, no podía
sospechar que para ella comenzaba una nueva vida. El avión se estrella y las
investigaciones posteriores revelan que ha sido víctima de un sabotaje. Además,
todo apunta a que su marido ha estado robando secretos de la empresa en la que
trabajaba para venderlos a la competencia. Con todo, apenas han comenzado sus sufrimientos:
las sospechas que recaen sobre su marido colocan a Sidney en el punto de mira del FBI, que la considera cómplice. De telón
de fondo, el control de las redes de información del siglo XXI. Una novela absorbente. 437 páginas sin desperdicio. Perfecta para desconectar.
miércoles, 6 de marzo de 2019
La historia de Iqbal, de Francesco D'Adamo
“Hola, soy Ernesto, estudio
1º ESO y esta es mi primera colaboración en #ahoraqueleo. Espero que os guste”.
A
finales del siglo XX, Fátima, una
chica paquistaní, vive recluida en la fábrica de alfombras de Hussain Khan. Ella, como el resto de
los niños, trabaja de sol a sol, sin apenas descanso ni comida. Un día llega a
la fábrica un niño esclavo llamado Iqbal que iniciará una tremenda lucha
contra la esclavitud infantil. Una obra maestra de Francesco D’Adamo que nos enseña lo malvada que es la esclavitud infantil, la esclavitud en
general y de que siempre hay personas como Iqbal y Ehsan khan que lucharán por
evitarla. Es una excelente novela que
nos enseña cómo viven las personas en el
tercer mundo fuera de esta burbuja en la que vivimos la gente del llamado
primer mundo. Se la recomiendo a todas las personas que quieran ver que no hay que ser adulto y tener poderes para
ser un héroe.
miércoles, 27 de febrero de 2019
Canción para una chica que lloraba sola en Taramay el 25 de julio de 1979, de Miguel D'Ors
Canción para una
chica que lloraba sola en Taramay el 25 de julio del 1979, de Miguel D'Ors[1]
Lágrima que yo he
visto brotar de tu silencio
y de tus quince años
y cayó en una tarde con un algo de hoja
desprendida de un mayo...
Yo no sé de qué pena, de qué esperanza rota,
de que nombre venía,
ni siquiera si era tu primera lágrima de mujer
o la última de niña.
Yo pasé junto a ti como pasaba el viento
y el rumor de las olas.
Nunca sabré tu nombre. Nunca sabré el pasado
de esa lágrima sola.
Ni tú sabrás tampoco que una tristeza tuya
cruzó una vez mi vida.
La noche será corta. Mañana volverás
a ser una sonrisa.
Pero quiero decir que esa lágrima tuya,
cayendo inconsolable
de tus años --tan dulces, tan amargos, tan quince--,
desbarató la tarde;
que la playa y el verde de las enredaderas
y julio y sus gaviotas
se ensombrecieron cuando, a solas con el mar,
lloraste porque todo, porque nada, por cosas.
y de tus quince años
y cayó en una tarde con un algo de hoja
desprendida de un mayo...
Yo no sé de qué pena, de qué esperanza rota,
de que nombre venía,
ni siquiera si era tu primera lágrima de mujer
o la última de niña.
Yo pasé junto a ti como pasaba el viento
y el rumor de las olas.
Nunca sabré tu nombre. Nunca sabré el pasado
de esa lágrima sola.
Ni tú sabrás tampoco que una tristeza tuya
cruzó una vez mi vida.
La noche será corta. Mañana volverás
a ser una sonrisa.
Pero quiero decir que esa lágrima tuya,
cayendo inconsolable
de tus años --tan dulces, tan amargos, tan quince--,
desbarató la tarde;
que la playa y el verde de las enredaderas
y julio y sus gaviotas
se ensombrecieron cuando, a solas con el mar,
lloraste porque todo, porque nada, por cosas.
Taramay, 25-VII- 1979
miércoles, 20 de febrero de 2019
Pequeños crímenes conyugales, de Éric-Emmanuel Schmitt
El viernes 15 de febrero algunos
alumnos de mi colegio de 2º de Bachillerato acudieron al teatro. Se
representaba Óscar. O la felicidad de existir, obra de Éric-Emmanuel Schmitt, en versión de Juan
José de Arteche. No conocía la obra ni pude asistir a la
representación, pero me trajo a la memoria otra interesante obra del
autor que pude disfrutar hace tiempo. Se trata de Pequeños
crímenes conyugales. Los protagonistas, Alejandro y Carla, llevan
quince años casados. Acaban de llegar a su apartamento. Vienen del
hospital. Alejandro sufre amnesia. Al parecer, se cayó por la
escalera y perdió el conocimiento. No se acuerda de nada y Carla se
encarga de ir recordándole quién era, qué frases decía, lo que le gustaba y
aquello que detestaba. Pero a Alejandro le parecen
contradictorias algunas de las cosas que Carla le dice sobre
su propia personalidad y sobre la relación que mantenían. ¿Quién es él en
realidad? ¿Y quién es Carla? ¿Cómo era antes su vida de pareja? A
partir de lo que ella le cuenta, Alejandro intenta reconstruir
su propia vida. Pero, ¿y si Carla mintiese? ¿Es él, realmente,
tal y como ella lo describe? Y ella, ¿es de veras su mujer? A través del ágil
diálogo y los continuos golpes de efecto Schmitt nos muestra
el camino a una verdad inesperada manteniendo el asombro y
la tensión hasta el final. En un solo acto y en tiempo real Pequeños
crímenes conyugales (Petits crimes conjugaux) nos ofrece
una sabia reflexión sobre el amor, la fidelidad y el paso del
tiempo, y los problemas que entrañan las relaciones de pareja. En
2001, Eric-Emmanuel Schmitt recibió el Gran Premio de
Teatro de la Academia francesa por el conjunto de su
obra. Su segunda película como director, Cartas a Dios, se estrenó en España
en 2011.
miércoles, 13 de febrero de 2019
Dios en la poesía actual
Dios en la poesía actual[1]
Aléjame, Señor, de
la barbarie / y del eco ofensivo de esa gente / que arrasa tus sagrarios con el
único / afán de erradicarte de la tierra. Carmelo Guillén Acosta.
También hay hoy poetas que hablan de Dios. Dos de
ellos, José Julio Cabanillas y Carmelo Guillén Acosta,
han rescatado en Dios en la poesía actual (Rialp)
poemas de 48 autores actuales en español donde Dios es el alma de la
composición. Lo de actuales implica, según el
criterio seguido para la selección, haber nacido en el entorno de 1950 y
después. Y quizá la primera sorpresa -las siguientes provienen del golpe de
belleza de los versos- sea que, en una sociedad tan secularizada como la
nuestra, Dios está mucho más presente en la poesía de lo que cabría
suponer.
-Darle vida a la antología no nos ha costado
demasiado esfuerzo: unos poetas han ido llamando a otros hasta conseguir la
suma de 48 autores. Sin duda, como ocurre siempre en cualquier compilación,
podrían haber surgido algunos más si lo hubiéramos anunciado previamente en
nuestros círculos de poetas cercanos; de hecho, tras la publicación de la
antología, nos han venido más de uno y más de dos poetas mostrándonos sus
libros con alguna que otra composición referida a Dios y con el deseo de que
los agregáramos a una posible segunda edición, que se hará, según nos han
avisado ya desde Rialp. Sin embargo, el trabajo lo hemos realizado sin
presiones de nadie, con plena libertad, y revisando muchísima poesía impresa
actual de poetas nacidos a partir de los años 50 que considerábamos merecedores
de ser incluidos en la antología.
-Cuando encontrábamos poemas de calidad que
hablaban explícitamente de Dios, nos poníamos en contacto con el autor y le
pedíamos su autorización para hacerlo partícipe del proyecto. Así de fácil.
Estos poetas, a veces, nos han enviado textos inéditos sobre la misma temática,
que también hemos añadido a nuestra selección, hasta un máximo de cinco poemas.
-Todo ello, en un
tiempo que se aleja de Dios…
-Al ser un tema universal, de todos los tiempos,
incluido este postsecular, Dios no deja de ser un referente para los poetas.
Baste hurgar en sus obras literarias para descubrirlo entre los entresijos de
sus versos. Piense que el poeta es una persona que tiende a estar en contacto
con la belleza, con lo inefable, con lo imperceptible para muchos, y en
ese ejercicio de acercamiento al misterio se topa de alguna manera con Dios.
Aunque el hombre se aleje de Él, la auténtica poesía siempre lo tiene en cuenta y
lo acerca.
El mundo es escenario y espejismo, / la vida entera
un agotado sueño. / Cuando vengas, Señor, a desmentirlo, / concédeme un reposo
verdadero. Javier Almuzara
-¿Creen
necesariamente en Dios las personas que lo presentan en sus poemas?
-Por lo que se puede apreciar en esta antología,
Dios se concibe desde muy distintas perspectivas: como un misterio, como un
anhelo, como un personaje histórico que se puede conocer leyendo los
Evangelios, como un Padre amoroso y providente, como un ser al que se le debe
gratitud o adoración…, las perspectivas son diversísimas. Como decimos en el
prólogo: «No hay en ellos [ni en los poetas, ni en sus poemas] un credo en
particular o la intención de hacer poesía sacra o religiosa, ni de enseñarnos
nada en particular; acaso encontraremos solo sinceras preguntas aunque
no haya a veces demasiadas respuestas».
Quiero vivir, Señor: hoy sólo puedo / adorarte en
el mundo que has creado, / sentir que de este barro formo parte. / No me
rompas, Señor: hoy que me enredo / en las fibras del mundo que me has dado /
solo quiero vivir y acompañarte. Carlos Javier Morales.
-¿Cuáles son las
principales fuentes literarias de un poeta que crea poesía religiosa?
-Pensamos —y hablamos por nosotros mismos— que, en
conjunto, la fuente más importante es su propia vida interior, su formación, su
fe, alimentada a partir de lo que le inculcaron sus padres de pequeño.
Literariamente, hay poemas que están inspirados en pasajes de la Biblia, sobre
todo de los Evangelios; así lo hace Rocío
Arana en Lc, 5, 31-47 o Manuel
Ballesteros en Lc, 15, 11-32. Por otra parte, se
encuentran poemas basados en acontecimientos explícitos como el nacimiento del
Niño Dios (Rocío Arana: Belén,
Fernando de Villena: Al Nacimiento
de Nuestro Señor) o la redención de la humanidad obrada por Cristo
en la cruz (Jesús Beades: La pasión
según Bach), o, sencillamente, fundamentados en
ambientaciones evangélicas como la que se da junto al mar de Tiberíades (Luis E. Cauqui: Tiberíades,
Eloy Sánchez Rosillo: Viejas
historias). Otros, de inspiración evangélica, hablan del amor
misericordioso de Dios, de la entrega sin fisuras. Otros, de manera visible,
tienen su inspiración primera en San Juan de la Cruz (José Antonio Sáez: Mi Amado, los bosques de Laurisilva), o
en el famoso soneto anónimo A Cristo Crucificado (José María Delgado: El cielo
que me tienes prometido). No es en general la literatura lo
que, en realidad, inspira a estos poetas sino su propia vida, alimentada
desde la adoración, desde la acción de gracias, desde la súplica, desde las
vacilaciones de la fe, o desde el rechazo a Dios.
-Evidentemente, el poeta es un hombre de su tiempo.
Este que nos ha tocado vivir es apasionante, pero, sin que digamos nada que no
sea evidente, no está enraizado en Dios. Es, como muy bien se sabe, un
tiempo laicista, de postsecularización, donde o a Dios se le pone en el
banquillo, o no se cuenta con Él, o, simplemente, se le repudia como
perteneciente al pasado, o, en el peor de los casos, se le ignora. En ese contexto,
la creencia en Dios no tiene la misma incidencia en las vidas de muchas
personas que hace varias décadas, cuando vivíamos en una España oficialmente
católica. Pese a todo, hay un matiz maravilloso, muy presente en los poetas
actuales, que queremos destacar, y es que hoy, más que nunca, el poeta
ha descubierto que Dios habla, no solo desde la creación, sino,
fundamentalmente, desde su silencio, su auténtico rostro.
Por Ti, Jardín, por Ti, por tu hermosura / los
jacintos, honor del mes primero, / las tímidas violetas de febrero / y en marzo
del almendro la blancura. Fernando de Villena.
-¿Es Dios causa u
objeto de la inspiración del poeta? ¿O solo un contexto?
-Palabras como causa, objeto, contexto nos distraen
de lo esencial. Esas palabras tienen que ver con un pensamiento técnico,
racional. La poesía utiliza otras palabras (nunca unívocas, más complejas y
ricas) porque se desarrolla en otra parte.
-¿No juega la
razón un papel en la creación poética?
-El pensamiento racional encara sólo problemas.
Algo que nuestra razón y nuestros instrumentos pueden analizar y resolver de un
modo objetivo y universal. Pero la poesía se mueve en el terreno del misterio.
De él no cabe una comprensión exacta ni una resolución definitiva. El
misterio nos envuelve por fuera y por dentro, nos acoge o nos zarandea. Decirlo
sólo es posible con palabras que están impregnadas de él. Son palabras
corrientes y molientes, pero tienen que estar alentadas por él. Las palabras de
un poeta tienen unas raíces muy hondas, se hunden en aquel umbral de lumbre
divina que hay en cada quien. Arraiga en esa grieta de soledad
inexplicable que convierte a cada quien en una persona irrepetible: el
único habitante de su propia excentricidad singularísima. La poesía hace que no
seamos fragmentos de una masa, un grumo anónimo.
Dios mío, tú creaste el mundo a base / de números y
letras. Tú conoces / la fórmula capaz de combinarlos / para que surjan cosas de
la mezcla. Luis Alberto de Cuenca.
-¿Existe la
inspiración?
-Naturalmente que existe la inspiración: todo poeta
(hasta el más técnico en su oficio) sabe que está jugando con fuego, que las
palabras le llegan de otra parte. Él es el recipiente donde corre el agua y
se desborda. Ese es el primer verso que nos da el cielo. Después
hay que trabajar y cada poeta trabaja a su modo. Pero esa elaboración consiste
en esclarecer lo que ha oído, quitarle ropaje retórico y el veneno del estilo.
La hermosura siempre va desnuda, y es tan frágil. Comprendo que a más de uno
esto le parezca una bobada.
-En poesía no usamos conceptos, que son los propios
del pensamiento técnico, racional. Más que pensar, el poeta ve cosas reales,
concretas y bien materiales. No habla de entelequias borrosas ni de categorías
universales. Creo que el poeta tiene un pensamiento simbólico: ve cosas
del todo reales y en ellas -dentro de ellas- adivina un aliento inexplicable,
que él mismo no puede alcanzar sino sólo señalar con el dedo: ahí está un pino
(por ejemplo) empeñado en existir del modo más hermoso, descarado y feroz. Mal
negocio es ser poeta: intentar decir lo que no se puede explicar del
todo. Sabe que su trabajo es ver y mostrar lo que permanece invisible,
detrás, pero da plena existencia, hermosura, a cada cosa.
Te doy las gracias / por la noticia Tuya del amor a
diario. / Nada como el Amor / para darnos noticia de lo eterno. Beatriz Villacañas.
-Y que también es
real…
-Por eso un poeta corre el riesgo de quedarse en el
camino. Un poeta no puede mentir ni hablar de cosas que no ha visto, olido y
palpado. La poesía es la encarnación del verbo. No es la
sublimación de la materia como pensaron los alquimistas o los científicos de
hoy que ven los fenómenos reales con la intención de establecer una teoría
universal, abstracta, desustanciada. Dios libre al poeta de pensar mal y
demasiado: cerrar los ojos para no ver.
-¿Escriben de
forma distinta sobre Dios los poetas que creen y los que no creen o dudan?
-No somos capaces de establecer una diferencia
entre un poeta escéptico y otro creyente. A los poetas debemos pedirle
autenticidad: ojos en la cara y alma desnuda, libre de juicios previos. Por ese
camino llegará —o tal vez le llevarán— a la Poesía mayúscula y entonces… Ni el
más sabio podrá prestarle palabras pues ella nos excede de modo infinito. Un
poeta da palos de ciego contra un muro, por ver si abre una grieta —aunque sea
diminuta— por donde entre la luz del otro lado. No creemos que podamos pedirle
más.
Para quererte a Ti, mi Dios, / me remueven tu Cielo
y el infierno. / La sal y la pimienta de mi amor / son algo de interés y un
poquitín de miedo. Enrique
García-Maiquez.
-¿Cuándo un poema
puede ser oración?
-Al final de su Poética musical,
afirma Stravinsky que el fin último,
esencial de la música es la comunión, la unión de cada hombre con su prójimo y
el Ser. La poesía y la música son casi hermanas. Creemos que, en
ocasiones, se consigue esa unión (en esta antología hay poemas que lo
demuestran) aunque el poeta (o el músico) no sepa del todo cómo se hace.
[1]
Entrevista realizada por Carmelo
López-Arias, 4 de febrero de 2019, en https://www.religionenlibertad.com/cultura/879815416/-poetas-de-hoy-piensan-en-Dios-AHan-descubierto-que-habla-desde-su-silencio-su-autentico-rostroA.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=879815416&id_boletin=216931811&cod_suscriptor=197642
miércoles, 6 de febrero de 2019
Yo, robot, de Isaac Asimov
LAS
TRES LEYES DE LA ROBÓTICA
1. Un
robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano
sufra daño.
2. Un
robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto
cuando estas órdenes están en oposición con la Primera Ley.
3. Un
robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no esté
en conflicto con la Primera o Segunda Leyes.
Manual
de Robótica 56ª Edición, año 2058.
Los robots que nos presenta Isaac Asimov en Yo, robot (I, Robot en el original) son máquinas capaces de llevar a cabo muy diversas
tareas, y que a menudo se plantean a sí
mismos problemas de 'conducta humana'. Estas cuestiones se resuelven en el
ámbito de las tres leyes fundamentales
de la robótica, concebidas por Asimov,
pero no dejan de proponer extraordinarias paradojas
que a veces se explican por errores de funcionamiento y otras por la creciente
complejidad de los 'programas'. Pero ¿existe
el riesgo de que un día estos robots sean tan inteligentes y tan autónomos
que se rebelen contra el hombre que
los diseñó? Asimov, nos deja con la
duda… Sirvió de inspiración para una película de 2004 que lleva el mismo nombre, Yo robot, dirigida por Alex Proyas y protagonizada por el
actor Will Smith.
miércoles, 30 de enero de 2019
Soy la hija de Rembrandt, de Lynn Cullen
«Sé que esto sonará
extraño. También a mí me lo parece: creo que Dios habla a través de mis manos».
Con su madre muerta
por la plaga de peste y su hermano Titus
recién casado, Cornelia van Rijn se
encuentra aislada, sin un solo amigo o confidente, salvo su difícil padre, el pintor Rembrandt van Rijn, una vez admirado
por la élite holandesa y que se encuentra ahora al borde de la locura. Cornelia, sola y desamparada, debe
cuidar de él, abrumada, al mismo tiempo, por los secretos y escándalos sobre ella misma. Se ha enamorado de Carel,
un chico de una familia de mercaderes, pero su padre le termina prohibiendo que
lo vea; y el serio Neel, último e
incondicional alumno de su padre, le cansa. Basada en personajes reales, I am the
Rembrandt’s daugther es una novela
que narra el drama familiar al que tuvo que enfrentarse esta joven, que luchó por sobrevivir a la sombra de uno
de los más brillantes y complicados artistas de la historia. Me ha gustado
bastante. Los 350 años de la muerte de Rembrandt puede ser una buena oportunidad para releer esta entretenida novela.
lunes, 30 de julio de 2018
Llora Nagasaki, de Toshimi Nakai
El doctor Takashi Nagai (1908-1951) amó
y rezó ardientemente por la paz. Antes de caer la bomba atómica sufría una aguda leucemia
y le habían pronosticado tres años de vida. A eso se añadió la radiación de la bomba y el extenuante trabajo que realizó curando
heridos, en un ambiente con un índice de radiación altísimo. A los pocos días
se desplomó y le fue imposible estar de pie. “El brazo y los dedos se mueven -decía-. Mientras aguante, he de seguir
escribiendo. Escribir es lo único que puedo hacer”. Y no paró de escribir
libros y cartas hasta su muerte, el 1 de mayo de 1945, con 43 años. Y lo hizo para animar a sus compatriotas a rehacer su país
y amar la paz. Los libros del doctor Nagai
conmovieron a millares de japoneses e inspiraron varias canciones y películas.
“Su mensaje y su ejemplo -afirma en el Prólogo Toshimi Nakai, autor de esta semblanza- pueden ser muy útiles a
los que vivimos en la sociedad actual, para aprender la importancia de esforzarnos por la paz y por difundir el
amor al prójimo.
viernes, 1 de diciembre de 2017
Baúl de sombras, de Javier de Navascués
Ahora que estoy triste
Correré las cortinas, bajaré las persianas
Y me esconderé en este poema.
Así se expresaba Javier de Navascués en Recuento (1999). Ahora, en Baúl de sombras, nos conduce a encontrar en la poesía un medio de conocimiento de la realidad. Se zambulle en la memoria, se repliega sobre sí mismo para rescatar las vivencias de la infancia. Los hechos, pero, sobre todo, su sentido desde el presente en que se los evoca. Experiencia restaurada, lucha contra el olvido, recuperación de lo vivido para compartirlo con quienes gozan de esa misma experiencia.
lunes, 11 de septiembre de 2017
El Sunset Limited, de Cormac Mc Carthy
jueves, 5 de abril de 2012
Lo que hace falta es callar
Luis Daniel González, bienvenidosalafiesta
El Sunset Limited, de Cormac Mc Carthy, es una obra de teatro en su origen, o una novela en forma dramática, que presenta un diálogo que tiene lugar en un cuarto de un gueto negro de Nueva York, entre dos hombres, Blanco y Negro. La breve presentación dice del primero que tiene mediana edad y del segundo que es corpulento. Se irá deduciendo del diálogo que Negro salvó a Blanco de arrojarse al paso del tren, el Sunset Limited; que Negro tuvo un pasado turbulento pero una experiencia en la cárcel le hizo convertirse, y que Blanco es un profesor culto y desesperado. Toda la conversación es un intento, por parte de Negro, de convencer a Blanco de que no intente suicidarse de nuevo.
Si muchos lectores ya sabían del enorme talento del autor para las descripciones y para los diálogos lacónicos, aquí podrán comprobar su maestría para construir un largo combate dialéctico entre dos personajes que tienen voces completamente distintas: una cálida y de argot, otra desgarrada y culta. Y, como corresponde a un autor cuidadoso, verán que deja que cada uno de sus personajes hable con toda la fuerza que tienen sus argumentos, vitales los de uno e intelectuales los de otro, y que no intenta forzar más de la cuenta el pulso que ambos sostienen.
En mi opinión, una clave del diálogo, donde se reflejan actitudes de fondo, está en el comentario de Blanco: «creo en la preponderancia del intelecto»; y en la réplica de Negro: «antes de empezar a leer la biblia yo también estaba en el rollo de la preponderancia» (…). No tanto como usted, pero bueno. (…) Me quité de encima todo aquello y lo dije: Por favor, ayúdame, dije. Y él me ayudó». En otro momento Negro sí le dice a Blanco cuál es su problema: «La luz está en todas partes, lo que pasa es que usted no ve más que sombra alrededor. Y la sombra es usted. Usted hace la sombra».
Otra clave, donde se ve quien lleva la iniciativa, se puede apreciar en otros comentarios de Negro. Uno: «no tengo ni puñetera idea de por qué Dios es como es. No sé por qué me habló a mí. Yo no lo hubiera hecho»; otro: «si Dios es Dios le puede hablar a su corazón en cualquier momento. Le diré más: si me habló a mí (y ya le digo yo que lo hizo), es que puede hablarle a cualquiera»; y un tercero, quizá el mejor: «La cosa no va de ser virtuoso. Lo único que hace falta es estar callado. No puedo hablar por boca del Señor, pero la experiencia que he tenido me hace creer que él habla al que está dispuesto a escuchar. No es necesario que sea virtuoso».
Al leer el libro, para mí el más impactante desde hace mucho tiempo, he pensado que McCarthy podría haberse inspirado en aforismos de Nicolás Gómez Dávila. Así, y entre otros, Blanco encaja de lleno con el que dice que «Si no se suicida, el ateo no tiene derecho a creerse lúcido»; y los razonamientos de Negro respiran la convicción de que «La sabiduría se reduce a no enseñarle a Dios cómo se deben hacer las cosas».
Cormac McCarthy. El Sunset Limited (The Sunset Limited, 2006), Barcelona: Mondadori, 2012; 112 pp.; trad. de Luis Murillo Fort; ISBN: 978-84-397-2502-2.
Si muchos lectores ya sabían del enorme talento del autor para las descripciones y para los diálogos lacónicos, aquí podrán comprobar su maestría para construir un largo combate dialéctico entre dos personajes que tienen voces completamente distintas: una cálida y de argot, otra desgarrada y culta. Y, como corresponde a un autor cuidadoso, verán que deja que cada uno de sus personajes hable con toda la fuerza que tienen sus argumentos, vitales los de uno e intelectuales los de otro, y que no intenta forzar más de la cuenta el pulso que ambos sostienen.
En mi opinión, una clave del diálogo, donde se reflejan actitudes de fondo, está en el comentario de Blanco: «creo en la preponderancia del intelecto»; y en la réplica de Negro: «antes de empezar a leer la biblia yo también estaba en el rollo de la preponderancia» (…). No tanto como usted, pero bueno. (…) Me quité de encima todo aquello y lo dije: Por favor, ayúdame, dije. Y él me ayudó». En otro momento Negro sí le dice a Blanco cuál es su problema: «La luz está en todas partes, lo que pasa es que usted no ve más que sombra alrededor. Y la sombra es usted. Usted hace la sombra».
Otra clave, donde se ve quien lleva la iniciativa, se puede apreciar en otros comentarios de Negro. Uno: «no tengo ni puñetera idea de por qué Dios es como es. No sé por qué me habló a mí. Yo no lo hubiera hecho»; otro: «si Dios es Dios le puede hablar a su corazón en cualquier momento. Le diré más: si me habló a mí (y ya le digo yo que lo hizo), es que puede hablarle a cualquiera»; y un tercero, quizá el mejor: «La cosa no va de ser virtuoso. Lo único que hace falta es estar callado. No puedo hablar por boca del Señor, pero la experiencia que he tenido me hace creer que él habla al que está dispuesto a escuchar. No es necesario que sea virtuoso».
Al leer el libro, para mí el más impactante desde hace mucho tiempo, he pensado que McCarthy podría haberse inspirado en aforismos de Nicolás Gómez Dávila. Así, y entre otros, Blanco encaja de lleno con el que dice que «Si no se suicida, el ateo no tiene derecho a creerse lúcido»; y los razonamientos de Negro respiran la convicción de que «La sabiduría se reduce a no enseñarle a Dios cómo se deben hacer las cosas».
Cormac McCarthy. El Sunset Limited (The Sunset Limited, 2006), Barcelona: Mondadori, 2012; 112 pp.; trad. de Luis Murillo Fort; ISBN: 978-84-397-2502-2.
lunes, 4 de septiembre de 2017
Ser quien eres, de Wenceslao Vial (Ed.)
Cómo construir una personalidad feliz, dice el
subtítulo, con el consejo de médicos, filósofos, sacerdotes y educadores. Cómo mejorar la propia personalidad, la
autoestima y la virtud, sin imitar modelos que nos alejan de nuestra propia
identidad. Cómo vivir una vida más feliz y más coherente, y adquirir una mayor empatía con quienes nos
rodean, en especial con nuestra propia familia, en el entorno del hogar. Los
autores, con larga experiencia en sus propios ámbitos, se dirigen de manera
especial a lectores con una
espiritualidad cristiana, ofreciendo pautas para avanzar con eficacia en la
búsqueda de la felicidad: Alfonso Aguiló, Carlos Ayxelá, José María Barrio,
José Benito Cabaniña, Javier Cabanyes, Juan Ramón García-Morato, Javier Láinez,
Javier Sesé, Rodolfo Valdés, Wenceslao Vial (Ed.). interesante para educadores: padres, profesores, sacerdotes, …
lunes, 28 de agosto de 2017
El refugio secreto, de Corrie Ten Boom
Desde su publicación, hace más de cuarenta
años, la historia de Corrie ten Boom,
una relojera holandesa de la ciudad
de Haarlem, ha servido de inspiración a millones de personas. Heroína de la resistencia a la ocupación
nazi de su patria, ella, junto a toda su familia, arriesgaron la vida para ayudar a los judíos perseguidos y a los
jóvenes buscados por los alemanes para deportarlos como fuerza de trabajo. Después
de convertir su casa en un refugio clandestino donde podía acudir todo el que
tenía necesidad, y de salvar a cientos de personas, aquella actividad les llevó
a probar ellos mismos el sabor de los campos de la muerte. Sólo pudo sobrevivir
Corrie, y gracias a ello pudo contar
por todo el mundo esta historia de cómo la
fe acaba triunfando sobre el mal, pues no hay pozo tan profundo donde no
llegue la gracia y el amor de Dios. Fue nombrada "Justa entre las Naciones" por el gobierno de Israel, como lo fueron, entre muchos otros, Hannah Arendt, Marc Chagall, Franz Werfel, Pío XII y Oskar Schindler.
lunes, 21 de agosto de 2017
J. R. R. Tolkien. Señor de la Tierra Media, de Joseph Pierce
En esta obra encontramos quince escritos sobre el gran legado literario y los valores
espirituales que regían la Tierra Media
de J. R. R. Tolkien. Esta atractiva
colección incluye recuerdos personales de George Sayer amigo personal de Tolkien y biógrafo de C. S. Lewis, y Walter Hooper, secretario personal y biógrafo de C. S. Lewis y artículos
y ensayos que exploran los hilos de inspiración y razón en las obras mayores de
Tolkien. El Señor de los Anillos, El Silmarillion y El Hobbit son examinados desde distintas perspectivas. Las páginas de Stephen Lawhead exploran el sentido del
tiempo y los caminos de inspiración en Tolkien. En palabras de Joseph Pierce que se pueden leer en el Prefacio, juntos, estos escritos “representan
no solamente una justa celebración de la
vida y obra de Tolkien, sino también una contundente y eficaz réplica a sus detractores”.
lunes, 14 de agosto de 2017
Las montañas blancas, de John Christopher
Una raza de gigantescos robots, los Trípodes, ha dominado la Tierra, reduciendo a todos sus habitantes a la
esclavitud. A partir del día de la solemne Ceremonia
de la Placa, que tiene lugar a los catorce
años, los chicos y las chicas son considerados ya como personas mayores. ¿Se puede ser persona si no se posee
libertad, si no se es dueño de los propios pensamientos? A Will Parker, un muchacho que está a
punto de recibir La Placa, se le plantean serias dudas. Un encuentro casual con
un miembro de la casta de los Vagabundos le revela que todavía quedan algunos hombres
dispuestos a luchar por su independencia que habitan en unas lejanas
montañas, al otro lado del mar. Primer
libro de la Trilogía de los Trípodes,
seguido por La ciudad de oro y plomo
y El estanque de fuego. Una distopía en la que el amor a la libertad, resistencia frente a la esclavitud y defensa de la propia identidad es lo que une a los protagonistas de esta serie. en cierta medida recuerda a La guerra de los mundos de H. G. Wells o a Farenheit 451 de Bradbury. Muy
recomendable para jóvenes.
lunes, 7 de agosto de 2017
La caja negra, de Michael Connelly
¿Qué relación puede guardar un asesinato reciente con un crimen
acontecido dos décadas atrás? El inspector Harry
Bosch debe plantearse dicha pregunta cuando, por alguna extraña razón, la
investigación de un homicidio le hace regresar a la peor época que recuerda de
su larga trayectoria profesional: las revueltas
raciales que arrasaron Los Ángeles
en 1992. En aquellos turbulentos
días una joven fotógrafa murió bajo extrañas circunstancias. Quizá la
resolución del crimen del presente sea también la respuesta a aquella muerte
jamás resuelta del pasado. Acción, ritmo y buena construcción de los personajes.
Sin duda, una buena lectura para el verano.
miércoles, 19 de abril de 2017
Una temporada para silbar, de Ivan Doig
Cuando vuelvo a visitar los
rincones de mi vida, las cosas más nimias me asaltan. El mantel de hule con
cuadros blancos y molinos de viento azules, las manchas descoloridas en
nuestros cuatro gastados lugares en la mesa. Ese café acre de papá, tan cargado
que casi andaba, y que él bebía a sorbos después de la cena para dormir
después, sereno como una esfinge.
Paul Milliron
ocupa el cargo de Superintendente de Instrucción Pública en Montana (EE.UU.). A través de sus
recuerdos, Doig nos sumerge en la
vida de la Montana de 1909. Paul es el mayor de los tres hijos que tiene Oliver Milliron, un granjero que se ha quedado viudo recientemente.
Para salir adelante en las tareas domésticas, contratan a un ama de llaves, Rose, que se presenta en Marias Coulee acompañada de su hermano Morris, un dandi que no encaja mucho en
el ambiente rural de la zona. El destino de todos cambia cuando, al quedarse
sin maestra, el pueblo ofrece el puesto a Morris,
hombre de esmerada y excéntrica educación. Novela
familiar, amable, con muchos y agradables valores humanos y con una destacada presencia de la naturaleza y la vida campestre. Un homenaje a la abnegada entrega de
muchos maestros, Una temporada para silbar, The
Whistling Season en el original, describe con
calidad y ternura los sentimientos más íntimos y profundos de unos personajes
infantiles y adolescentes, como Paul, que empiezan a abrirse camino en
un mundo nada fácil.
lunes, 27 de febrero de 2017
El silencio del asesino, de Concha López Narváez
Siempre estoy atento a lo que leen los
muchachos en el colegio. No hace mucho vi a Gabi, alumno de 1º ESO y
gran lector, con un nuevo libro. Y
le pedí que -cuando acabara de leerlo- me lo pasara si le había gustado. Me lo
leí, y aquí te lo traigo. Se trata de El silencio del asesino, de Concha López Narváez. No es una autora
desconocida para mí, ya que hace años me leí -y guardo buen recuerdo- La
tejedora de la muerte. En esta ocasión nos trae un nuevo libro de misterio.
Dos bellos sauces daban
vida al jardín de Twin Willows Manor,
pero también escondían algo terrorífico. El día en el que, por accidente, una
excavadora derrumbó aquellos árboles, el revuelo y el escándalo se apoderaron
de la tranquila ciudad de Wiggfield.
Un cadáver, un juicio, testimonios
dolorosos, mentiras y un acusado que se niega a hablar forman la trama de esta novela, donde el suspense articula un entramado de personajes y hechos capaz de
secuestrar a cualquier lector.
lunes, 20 de febrero de 2017
El coleccionista de huesos, de Jeffery Deaver
Lincoln
Rhyme,
uno de los principales criminalistas forenses del mundo, está paralítico del cuello para abajo, por
lo que vive atado a su cama. Cuando planea suicidarse recibe la llamada de
un antiguo compañero: enterrada en una
vía de tren del West Side
neoyorquino se ha encontrado la mano de
un hombre que cogió un taxi del que nunca saldría... su conductor era 'el coleccionista de huesos'. Sólo Rhyme puede descifrar las pistas que va
dejando este inteligentísimo psicópata. La oficial de policía Amelia Sachs será sus brazos y sus piernas
en una frenética y apasionante
carrera para detener el horror.
Publicada en 1997, es la primera novela
de la serie de Lincoln Rhyme,
criminalista forense tetrapréjlico. En
1999 fue llevada al cine con Denzel Washington y Angelina Jolie como protagonistas. Excelente para desconectar.
Espero seguir leyendo la serie.
miércoles, 25 de enero de 2017
El extraordinario viaje de T. S. Spivet, de Reif Larsen
Hace
unos años, un amigo mío, profesor de Educación Secundaria, me recomendó para
jóvenes Las obras escogidas de T. S. Spivet, primera novela de Reif Larsen. Me hice con ella y no
recuerdo bien por qué al final no la leí. Y mira por dónde, el pasado 31 de
diciembre de 2016 cené con mi padre y vimos juntos la adaptación
cinematográfica de Jean-Pierre Jeunet.
Ambos nos lo pasamos genial. Después
de verla mi padre me dijo: “Has acertado”.
Por eso, te recomiendo verla y leer la novela. T. S. Spivet es un chaval de
12 años de extraordinaria inteligencia, que vive con su atípica familia en un rancho en
Montana. Su padre es el tradicional cowboy de pocas palabras. Su madre es una
investigadora científica, experta en escarabajos. Su hermana mayor es una
adolescente, en plena edad del pavo. Y su hermano mellizo murió en un trágico
accidente. Spivet inventa una
máquina de movimiento perpetuo que le supone un importante premio. De modo que
emprende un viaje en solitario –pues se siente excluido del resto de la
familia– para recoger el galardón, mientras que los que se lo han concedido
ignoran que el genial inventor es un niño. Cine
de aventuras fantásticas, en la línea de La invención
de Hugo, con momentos dramáticos, pero también buenos golpes
humorísticos, ofrece una atinada
reflexión sobre la familia, el modo en que hay que cultivar las relaciones
padres-hijos o entre hermanos, abordando de frente los malos tragos que depara
la vida.
miércoles, 18 de enero de 2017
Los cuarenta días del Musa Dagh, de Franz Werfel
«Esta
obra se concibió en marzo del año 1929, durante una estancia del autor en
Damasco. El espectáculo deprimente de unos niños prófugos, mutilados y
hambrientos, que trabajaban en una fábrica de tapices, fue el motivo decisivo
que me decidió a desenterrar de la tumba del pasado el inconcebible destino del
pueblo armenio»
Franz
Werfel,
Breitenstein, Primavera de 1933
Ésta es la novela que leían los judíos
del gueto de Varsovia durante tu
cautiverio, pues su historia refleja mejor que ninguna otra su aciaga suerte y su
martirio. Inspirada en hechos reales, Los cuarenta días del Musa Dagh narra
el exterminio de los armenios a manos del imperio otomano. Este crimen
ominoso presenta un lado épico en la resistencia
que durante el verano de 1915
mantienen los 5000 habitantes armenios
de las aldeas alrededor del Musa Dagh
─el Monte de Moisés─, a orillas del Mediterráneo. Gabriel Bagradian, un intelectual armenio rico, casado con una
parisina y que lleva muchos años lejos de su patria se erigirá en el héroe de
estas comunidades, convirtiendo el monte en una fortaleza en la que pelearán
por escapar a la persecución, la tortura, el hambre, la reclusión en campos
de concentración y, en definitiva, la negación de su condición humana. Todo
un clásico, de 838 páginas, que no tiene desperdicio.
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