viernes, 10 de abril de 2020

Via Crucis de Gerardo Diego











Dame tu mano, María,
la de las tocas moradas.
Clávame tus siete espadas
en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía
tarde negra y amarilla.
Aquí en mi torpe mejilla
quiero ver si se retrata
esa lividez de plata,

esa lágrima que brilla.
Déjame que te restañe
ese llanto cristalino,
y a la vera del camino
permite que te acompañe.
Deja que en lágrimas bañe
la orla negra de tu manto
a los pies del árbol santo
donde tu fruto se mustia.
Capitana de la angustia:
no quiero que sufras tanto.
Qué lejos, Madre, la cuna
y tus gozos de Belén:
- No, mi Niño. No, no hay quien
de mis brazos te desuna.
Y rayos tibios de luna
entre las pajas de miel
le acariciaban la piel
sin despertarle. Qué larga
es la distancia y qué amarga
de Jesús muerto a Emmanuel.
¿Dónde está ya el mediodía
luminoso en que Gabriel
desde el marco del dintel
te saludó: -Ave, María?
Virgen ya de la agonía,
tu Hijo es el que cruza ahí.
Déjame hacer junto a ti
ese augusto itinerario.
Para ir al monte Calvario,
cítame en Getsemaní.
A ti, doncella graciosa,
hoy maestra de dolores,
playa de los pecadores,
nido en que el alma reposa.
A ti, ofrezco, pulcra rosa,
las jornadas de esta vía.
A ti, Madre, a quien quería
cumplir mi humilde promesa.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada María.

Primera Estación: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE
"El Consejo en pleno se levantó y llevaron a Jesús ante Pilato. Allí empezaron con sus acusaciones: «Hemos comprobado que este hombre es un agitador. Se opone a que se paguen los impuestos al César y pretende ser el rey enviado por Dios.»" (Lc 23, 1-2)

Jesús sentenciado a muerte.
No bastan sudor, desvelo,
cáliz, corona, flagelo,
todo un pueblo a escarnecerte.
Condenan tu cuerpo inerte,
manso Jesús de mi olvido,
a que, abierto y exprimido,
derrame toda su esencia.
Y a tan cobarde sentencia
prestas en silencio oído.
Y soy yo mismo quien dicto
esa sentencia villana.
De mis propios labios mana
ese negro veredicto.
Yo me declaro convicto.
Yo te negué con Simón.
Te vendí y te hice traición
con Pilatos y con Judas.
Y aún mis culpas desanudas
y me brindas el perdón.

Segunda Estación: JESÚS CARGA CON LA CRUZ
"Así fue como se llevaron a Jesús. Cargando con su propia cruz, salió de la ciudad hacia el lugar llamado Calvario (o de la Calavera), que en hebreo se dice Gólgota." (Jn 19, 17)

Jerusalén arde en fiestas.
Qué tremenda diversión
ver al justo de Sión
cargar con la cruz a cuestas.
Sus espaldas curva, prestas
a tan sobrehumano exceso,
y, olvidándose del peso
que sobre su hombro gravita,
con caridad infinita
imprime en la cruz un beso.
Tú el suplicio y yo el regalo.
Yo la gloria y Tú la afrenta
abrazado a la violenta
carga de una cruz de palo.
Y así, sin un intervalo,
sin una pausa siquiera,
tal vivo mi vida entera
que por mí te has alistado
voluntario abanderado
de esa maciza bandera.

Tercera Estación: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
"Luego Jesús llamó a sus discípulos y a toda la gente y les dijo: «El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, y el que sacrifique su vida (por mí y) por el Evangelio, la salvará." (Mt 16, 24-25)

A tan bárbara congoja
y pesadumbre declinas,
y tus rodillas divinas
se hincan en la tierra roja.
Y no hay nadie que te acoja.
En vano un auxilio imploras.
Vibra en ráfagas sonoras
el látigo del blasfemo.
Y en un esfuerzo supremo
lentamente te incorporas.
Como el Cordero que viera
Juan, el dulce evangelista,
así estás ante mi vista
tendido con tu bandera.
Tu mansedumbre a una fiera
venciera y humillaría.
Ya el Cordero se ofrecía
por el mundo y sus pecados.
Con mis pies atropellados
como a un estorbo le hería.

Cuarta Estación: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE:
"También estaban allí, observándolo todo, algunas mujeres que desde Galilea habían seguido a Jesús para servirlo." (Mt 27, 55)

Se ha abierto paso en las filas
una doliente Mujer.
Tu Madre te quiere ver
retratado en sus pupilas.
Lento, tu mirar destilas
y le hablas y la consuelas.
Cómo se rasgan las telas
de ese doble corazón.
Quién medirá la pasión
de esas dos almas gemelas.
¿Cuándo en el mundo se ha visto
tal escena de agonía?
Cristo llora por María.
María llora por Cristo.
¿Y yo, firme, lo resisto?
¿Mi alma ha de quedar ajena?
Nazareno, Nazarena,
dadme siquiera una poca
de esa doble pena loca,
que quiero penar mi pena.

Quinta Estación: JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRENEO
"Cuando lo llevaban, encontraron a un tal Simón de Cirene que volvía del campo, y le cargaron con la cruz para que la llevara detrás de Jesús." (Lc 23,26)

Ya no es posible que siga
Jesús el arduo sendero.
Le rinde el plúmbeo madero.
Le acongoja la fatiga.
Mas la muchedumbre obliga
a que prosiga el cortejo.
Dure hasta el fin el festejo.
Y la muerte se detiene
ante Simón de Cirene,
que acude tardo y perplejo.
Pudiendo, Jesús, morir,
¿por qué apoyo solicitas?
Sin duda es que necesitas
vivir aún para sufrir.
Yo también quise vivir,
vivir siempre, vivir fuerte.
Y grité: -Aléjate, muerte.
Ven Tú, Jesús cireneo.
Ayúdame, que en ti creo
y aún es tiempo de ofenderte.

Sexta Estación: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS
"Muchos quedaron espantados al verlo, pues estaba tan desfigurado, que ya no parecía un ser humano. Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban." (Is 52, 14; 53, 3-42)

Fluye sangre de tus sienes
hasta cegarte los ojos.
Cubierto de hilillos rojos
el morado rostro tienes.
Y al contemplar cómo vienes
una mujer se atraviesa,
te enjuga el rostro y te besa.
La llamaban la Verónica.
Y exacta tu faz agónica
en el lienzo queda impresa.
Si a imagen y semejanza
tuya, Señor, nos hiciste,
de tu imagen me reviste
firme a olvido y a mudanza.
Será mayor mi confianza
si en mi alma dejas la huella
de tu boca que nos sella
blancas promesas de paz,
de tu dolorida faz,
de tu mirada de estrella.

Séptima Estación: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
"... eran nuestras faltas por las que era destruido; nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados". (Is 53, 5)

Largo es el camino y lento
y el Cireneo se rinde.
Él se ha trazado una linde
en su oscuro pensamiento.
Mientras disputa violento,
deja que la cruz se hunda
total, maciza, profunda,
sobre aquel único hombro.
Y como un humano escombro
cae Jesús por vez segunda.
¿Otra vez, Señor, en tierra,
abrazado a tu estandarte?
Ese insistente postrarte
¿qué oculto sentido encierra?
Mas ya te entiendo. En la guerra
por ti luchando, transido
caeré en tierra y malherido,
¿y no he de alzarme ya más?
Yo sé que Tú me darás
la mano si te la pido.

Octava Estación: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN
"Lo seguía muchísima gente, especialmente mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí. Llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos." (Lc 23, 27-28)

Qué vivo dolor aflige
a estas mujeres piadosas,
madres, hermanas, esposas,
sin culpa del «crucifige».
Jesús a ellas se dirige.
Sus palabras, oídlas bien.
-Hijas de Jerusalén.
Llorad vuestro llanto, sí,
por vosotras, no por mí.
Por vuestros hijos también.
Por nosotros mismos, cierto.
Pero ¿quién por ti no llora?
Haz que llore hora tras hora
por mí tibio y por ti yerto.
Riégame este estéril huerto.
Quiébrame esta torva frente.
Ábreme una vena ardiente
de dulce y amargo llanto,
y espanta de mí este espanto
de hallar cegada mi fuente.

Novena Estación: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
"Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos." (Mt 5, 10)

Ya caíste una, dos veces.
La rota túnica pisas
y aún entre mofas y risas
tendido a mis pies te ofreces.
Yo no sé a quién me pareces,
a quién me aludes así.
No sé qué haces junto a mí,
derribado con tu leño.
Yo no sé si ha sido un sueño
o si es verdad que te vi.
Y yo caigo una, dos, tres,
y otra vez más, y otra, y tantas.
Siempre tus espaldas santas
me sirvieron de pavés.
Ahora siento bien cuál es
la razón de tus caídas.
Sí. Porque nuestras vencidas
almas no te tengan miedo
caes, oh humilde remedo,
y a abrazarte las convidas.

Décima Estación: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
"Después de clavar a Jesús en la cruz, los soldados tomaron sus vestidos y los dividieron en cuatro partes, una para cada uno de ellos. En cuanto a la túnica, tejida de una sola pieza de arriba abajo sin costura alguna, se dijeron:«No la rompamos, echémosla más bien a suertes, a ver a quién le toca.» Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mi ropa y echaron a suertes mi túnica. Esto es lo que hicieron los soldados." (Jn 19, 23-24)

Ya desnudan al que viste
a las rosas y a los lirios.
Martirio entre los martirios
y entre las tristezas triste.
Qué sonrojo te reviste,
cómo tu rostro demudas
ante aquellas manos crudas
que te arrancan los vestidos
de sangre y sudor teñidos
sobre tus carnes desnudas.
Bella lección de pudores
la que en este trance dictas,
tus candideces invictas
coloridas de rubores.
Tú, que has teñido las flores
de tintas tan sonrosadas,
que en las castas alboradas
las nubes vistes de oro,
ay, devuélveme el tesoro
de mis flores marchitadas.

Undécima Estación: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
"Al llegar al lugar llamado de la Calavera, lo crucificaron allí, y con él a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda." (Lc 23, 33)

Por fin en la cruz te acuestas.
Te abren una y otra mano,
un pie y otro soberano,
y a todo, manso, te prestas.
Luego entre Dimas y Gestas,
desencajado por crueles
distensiones de cordeles,
te clavan crucificado
y te punzan el costado
y te refrescan de hieles.
Y que esto llegue es preciso
y así todo se consuma,
y, a la carga que te abruma,
el cuello inclinas sumiso.
-Conmigo en el paraíso
serás hoy- al buen ladrón
prometes. Tierna lección
la de tus palabras ciertas.
Toma mis manos abiertas.
Toma mis pies: tuyos son.

Duodécima Estación: JESÚS MUERE EN LA CRUZ
"Desde el mediodía hasta las tres de la tarde todo el país se cubrió de tinieblas. A eso de las tres, Jesús gritó con fuerza: Elí, Elí, lamá sabactani, que quiere decir: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» Pero nuevamente Jesús dio un fuerte grito y entregó su espíritu." (Mt 27, 45-46.50)

Al pie de la cruz María
llora con la Magdalena,
y aquel a quien en la Cena
sobre todos prefería.
Ya palmo a palmo se enfría
el dócil torso entreabierto.
Ya pende el cadáver yerto
como de la rama el fruto.
Cúbrete, cielo, de luto
porque ya la Vida ha muerto.
Profundo misterio. El Hijo
del Hombre, el que era la Luz
y la Vida muere en cruz,
en una cruz crucifijo.
Ya desde ahora te elijo
mi modelo en el estrecho
tránsito. Baja a mi lecho
el día que yo me muera,
y que mis manos de cera
te estrechen sobre mi pecho.

Decimotercera Estación: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ Y PUESTO EN LOS BRAZOS DE SU MADRE
"Cerca de la cruz de Jesús estaba su madre, con María, la hermana de su madre, esposa de Cleofás, y María de Magdala." (Jn 19,25)

He aquí helados, cristalinos,
sobre el virginal regazo,
muertos ya para el abrazo,
aquellos miembros divinos.
Huyeron los asesinos.
Qué soledad sin colores.
Oh, Madre mía, no llores.
Cómo lloraba María.
La llaman desde aquel día la Virgen de los Dolores.
¿Quién fue el escultor que pudo
dar morbidez al marfil?
¿Quién apuró su buril
en el prodigio desnudo?
Yo, Madre mía, fui el rudo
artífice, fui el profano
que modelé con mi mano
ese triunfo de la muerte
sobre el cual tu piedad vierte
cálidas perlas en vano.

Decimocuarta Estación: JESÚS ES SEPULTADO
"Estaban tan asustadas que no se atrevían a levantar los ojos del suelo. Pero ellos les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?.No está aquí. Resucitó. Acordaos de lo que les dijo cuando todavía estaba en Galilea." (Lc 24, 5-6)

Fue un José el primer varón
que a Jesús tomó en sus brazos,
y otro José en tiernos lazos
le estrecha de compasión.
Con grave, infinita unción
el sagrado cuerpo baja
y en un lienzo le amortaja.
Luego le da sepultura
y una piedra en la abertura
de la roca viva encaja.
Como póstuma jornada
de tu vía de amargura,
admiro en la sepultura
tu heroica carne sellada.
Señor, ya no queda nada
por hacer. Señor, permite
que humildemente te imite,
que contigo viva y muera,
y en luz no perecedera,
que como Tú resucite.

Decimoquinta Estación: JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS

¿Es de ingrávido sueño,
aire o magia refleja
este resplandor súbito,
esta erguida presencia?
Todo en torno se afirma,
se deslumbra, se ciega.
La piedra es más que nunca
piedra, gozosa piedra;
la humana piel confusa
de oscuros centinelas,
tañida del prodigio,
centellea evidencias,
y el alba, el alba tímida
tan mojada y tan tierna,
confirma de rubores
su inocencia perfecta.
Otra vez sobre el mundo la Verdad se hace cierta,
cierta con certidumbre
transverberada, céntrica.
No el aire, no, ni el sueño
ni la magia espejean
este cuerpo armonioso
que fulgura y destella.
Las brisas le acarician,
la tierra le sustenta
y la luz que de él mana
le ciñe y le modela.
Pudiendo ser más leve
que plumas o humaredas,
humana, humildemente
pisa la hierba, y pesa,
y al goce del suavísimo
tacto, contacto, prenda,
invita -ábranse flores-
a las yemas incrédulas.
Resurrección. Oh gloria
taladrada y tan nuestra,
tan de hueso y de carne
firme, caliente, fresca.
Por Ti, Jesús, tan nuevo
hoy con tus cinco estrellas
que en cifra dibujada
tu caridad constelan,
por Ti, Señor, devuelto
a la luz que te estrecha,
al amor que te ciñe,
al aura que te besa,
por ti, todo nos canta,
oh divina certeza
para después del tiempo,
quieta ya primavera.

sábado, 28 de marzo de 2020

Camino del Cielo, por José Luis Olaizola



El pasado 22 de marzo de 2020 nos dejaba para irse al Cielo Marisa, esposa del escritor afincado en Boadilla del Monte José Luis Olaizola. Él mismo nos lo cuenta…

CAMINO DEL CIELO

Con lágrimas en los ojos os cuento que mi mujer, Marisa, se fue al Cielo el pasado 22 de marzo.
¿Y por qué está usted tan seguro de que se fue al Cielo? Porque era muy pesada y gracias a su pesadez he hecho un montón de cosas buenas. Es más, pienso que todo lo  bueno que he hecho en esta vida ha sido gracias a ella. No en vano era mi asesor literario.
Pero su pesadez se extendía a sus nueve hijos y, bien pensado, a cualquier persona que se cruzara en su camino. De todos procuraba sacar lo mejor que hubiera en ellos. Para conseguirlo tenía a su favor que siempre tuvo muy buena presencia, de joven fue una belleza y con los años no perdió un ápice de su encanto. A su buen natural unía una gran facilidad de palabra de suerte que decía las cosas bien, sin resultar ser pesada. El único que se atrevía a llamarle “pesada” era yo, pero no le importaba porque desde el primer momento me colocó en su lugar. Me solía decir: “no sé cómo me enamoré de ti porque cuando te conocí eras una birria”, lo cual era falso porque era un atleta que acababa de ganar el Campeonato de España, de ochocientos metros en pista. Pero siempre le agradecí que estuviera enamorada de un birria como yo.
Porque vivía solo para mí, a tan extremo que hay gente que pensaba que mis libros los escribía ella. Me quería tanto que aceptaba todas mis locuras, como la de dejar de ser abogado, para convertirme en ejecutivo y, sobre todo, para hacerme escritor. Menos mal que no me salió mal.
Mi principal locura, o disparate, fue la de ser un vago redomado hasta los veinte años, que fue cuando nos conocimos para convertirme en un hombre de provecho.
¿Cómo no va a estar en el Cielo alguien que ha sido capaz de aguantar semejante inutilidad?
Por cierto, otra de mis inutilidades era, o es, mi profundo despiste, al extremo de que me pierdo con gran facilidad, al punto de que Marisa me solía decir que era preciso que ella se muriera antes que yo, para enseñarme el camino del Cielo porque si no era capaz de perderme. O sea que me está esperando para prestarme el último y definitivo servicio: llevarme de la mano al Cielo.

lunes, 16 de marzo de 2020

Siega, de Neal Shusterman


“Antaño, la gente moría por causas naturales. (…) Existían asesinos invisibles llamados enfermedades que destrozaban el cuerpo. El envejecimiento era irreversible y se producían accidentes de los que no se podía regresar. (…) Todo eso ha quedado atrás y ahora sólo perdura una verdad muy simple: la gente tiene que morir. (…) Ahora tenemos el monopolio de la muerte. (…) Entiendo por qué existen los segadores y lo importante y necesario que es su trabajo...”.
Típica novela juvenil de evasión situada en un futuro distópico. La humanidad ha conseguido la inmortalidad. Eso genera un problema: el exceso de población. Solucionarlo es la tarea de los segadores. Citra y Rowan acaban de ser seleccionados como aprendices de segadores. ¿Su objetivo? Superar las pruebas de su mentor, sean las que sean. Aunque en el proceso renuncien a todo lo que les hace humanos. De fácil lectura, tiene las dosis de intriga y acción, con su toque romántico, suficientes para enganchar al lector adolescente. El autor, Neal Shusterman, es uno de los invitados este año al Festival Celsius 232, de Fantasía, Terror y Ciencia Ficción, junto con Luis Alberto de Cuenca, Marie Lu y Orson Scott Card, entre otros.

lunes, 17 de febrero de 2020

La ciudadela, de A. J. Cronin

“Ya entrada la tarde, un día de octubre del año 1924, un hombre joven, vestido sin preocupación, miraba distraídamente a través de la ventanilla de un compartimento de tercera clase en el tren casi vacío que, procedente de Swansea, ascendía penosamente por el valle de Penowell. (…) en la etapa final de su tedioso viaje, se hallaba más preocupado aún por la perspectiva de su destino -el primero de su carrera de médico- en esa extraña y fea región”.

El primer trabajo de Andrew Manson, un joven médico idealista, es en un pueblo minero de Gales donde se encontrará con todo tipo de problemas médicos y humanos, enfrentándose contra la corrupción del sistema sanitario en la Europa de entreguerras. Sin embargo, cuando se traslade a Londres, él mismo caerá en las redes del materialismo, cambiando su visión de la vida. Gracias a la integridad de su mujer, Christine y de sus amigos, volverá a ser el hombre que fue. El relato tiene bastante de autobiográfico, puesto que el propio Cronin, después de la Primera Guerra Mundial, trabajó en una área minera, en la zona de Gales del Sur y fue designado Inspector Médico de Minas. King Vidor (Duelo al sol), se encargará de llevar La ciudadela al cine en 1938, con Robert Donat (39 escalones), Rosalind Russell (Luna nueva) y Rex Harrison como protagonistas.




lunes, 13 de enero de 2020

El Libro de los Tres, de Lloyd Alexander

Taran quería hacer una espada; pero Coll, encargado del aspecto práctico de su educación, se decidió por las herraduras. Y toda la mañana había estado llena de herraduras. A Taran le dolían los brazos y tenía el rostro negro a causa del hollín. Por fin, dejó caer el martillo y se volvió hacia Coll, que le estaba observando con aire de crítica…”.
El Libro de los Tres (The Book of Three) es una novela de fantasía épica que contiene también elementos de novela de formación o aprendizaje. Escrita por el autor norteamericano Lloyd Alexander, es la primera de la saga las Crónicas de Prydain. Le siguen: El Caldero Mágico, El Castillo de Llyr, Taran Vagabundo y El Gran Rey. La trama contiene muchos elementos de la mitología galesa. Nos sitúa en la ficticia tierra de Prydain, acechada por Arawn, señor de la tierra tenebrosa de Annuvin, y su jefe guerrero, el Rey con Cuernos, que buscan a Hen Wen, una cerda que posee el don de profecía. Taran, joven cuidador de la cerda, habrá de velar por su seguridad y ayudar al príncipe Gwydion a detener la invasión. Durante cada libro, experimentará un importante crecimiento moral, a la vez que participa activamente en la guerra entre Prydain y las fuerzas del mal. En 1985, la factoría Disney estrenó Taron y el caldero mágico, un largometraje de animación basado en las dos primeras novelas de la saga. Publicada originalmente en 1964, durante su lectura me he acordado en bastantes ocasiones de El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien.





lunes, 16 de diciembre de 2019

El informe del gendarme, de George Simenon


“Aquel antojo de vino en la mejilla le preocupaba y muchas veces, por la noche, se había despertado sobresaltado, preguntándose dónde lo había visto antes. (…) Todo eso no tenía ningún sentido, como no lo tenía lo que le había contado el gendarme. El desconocido tenía treinta y dos o treinta y tres años. No podía, pues, ser hijo de Joséphine…”
Frente al "Gran Nogal", una granja que regenta Etienne y en la que convive con su familia aparece un hombre tendido junto a una bicicleta. ¿Ha sido víctima de un accidente o de un ataque premeditado? El desconocido convalece de sus heridas en la granja, mientras la policía toma cartas en el asunto y el cabo de la gendarmería de Sainte-Odile, el pueblo más cercano, redacta un informe con la paciencia del hombre que sabe que el fruto madura siempre acaba por caer, por sí mismo, del árbol.... Preguntas sin respuesta, silencios interesados, personajes que actúan como si tuvieran algo que ocultar. Una extraña agitación se adueña de los implicados mientras el cabo de la gendarmería añade notas a su informe. El informe del gendarme (Le rapport du gendarme) es la primera novela que leo de George Simenon y me ha parecido excelente. En su brevedad (154 páginas), te mantiene en tensión creciente al ritmo de la reconstrucción del caso que marcan los descubrimientos del gendarme…

martes, 10 de diciembre de 2019

El Belén que puso Dios, de Enrique Monasterio

Ahí va mi recomendación navideña anual. si aún no lo has leído, aprovecha. Y si ya lo has hecho, vuelve a disfrutar con este precioso libro que, aunque pudiera parecerlo, no es un libro para niños, aunque estos también puedan leerlo. Jóvenes y adultos disfrutarán por igual con su lectura. En él encontrarás la historia de Zabulón, un pastorcillo que fue a adorar a Dios y era un poco «tonto»; de la lavandera Salomé, que lavó por primera vez los pañales de Jesús; de Joaquín, el posadero que no les dio hospedaje pero sí un establo; de Moreno, el borrico que llevó Santa María de un lado para otro; de Oriente, la estrella que estaba hecha para un sólo día del año… Un relato sencillo, cercano, familiar, que no te dejará indiferente. Un libro para Navidad y para cualquier día del año. Espero que lo disfrutes… y que lo recomiendes.
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lunes, 11 de noviembre de 2019

Intemperie, de Jesús Carrasco

«Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar. Berreos como jaras calcinadas. Tumbado sobre un costado, su cuerpo en forma de zeta se encajaba en el hoyo sin dejarle apenas espacio para moverse (…) Notó que los hombres ya se estaban cerca y se dispuso para el sigilo»
El pasado año 2013 los libreros de Madrid eligieron Intemperie, de Jesús Carrasco, como la mejor obra del año. Nacido en Olivenza (Badajoz) en 1972 y afincado en Sevilla, este redactor publicitario ha logrado con su primera obra triunfar no sólo en España, sino en países como Italia, Reino Unido, Holanda, Israel o Alemania y ser traducido a quince idiomas. Se le compara con Delibes, el Cela de Pascual Duarte o Mc Carthy. El libro narra la huida de un niño a través de un país castigado por la sequía y gobernado por la violencia. Un mundo cerrado, sin nombres ni fechas, en el que aunque la moral ha desaparecido prevalecen valores universales como la amistad, la solidaridad y la compasión prevalecen. Un libro duro, que engancha y se lee de un tirón. En su adaptación al cine, la película Intemperie está dirigida por Benito Zambrano y protagonizada por Luis Tosar, Jaime López, Luis Callejo y VicenteRomero. El estreno de la película está previsto para el 22 de noviembre de 2019.

lunes, 14 de octubre de 2019

A sangre y fuego, de Manuel Chaves Nogales


“Cuando iba a Moscú y al regreso contaba que los obreros rusos viven mal y soportan una dictadura que se hacen la ilusión de ejercer, mi patrón me felicitaba y me daba cariñosas palmaditas en la espalda. Cuando al regreso de Roma aseguraba que el fascismo no ha aumentado en un gramo la ración de pan del italiano, ni ha sabido acrecentar el acervo de sus valores morales, mi patrón no se mostraba tan satisfecho de mí ni creía que yo fuese realmente un buen periodista; …”.
Así escribía Chaves Nogales en 1937, desde un rincón de París, exiliado a la fuerza tras convencerse “de que todo estaba perdido y ya no había nada que salvar, cuando el terror no me dejaba vivir y la sangre me ahogaba”. Ni de un bando ni del otro nos muestra en estas “nueve alucinantes novelas” unos personajes con existencia real, con personalidad auténtica, protagonistas de hechos rigurosamente verídicos, que “sólo en razón de la proximidad de los acontecimientos se mantiene discretamente velada”. Para muchos, uno de los mejores libros que jamás se han escrito sobre la Guerra Civil española. Mi amigo Rafa, biólogo, profesor de Educación Secundaria, gran aficionado a los toros y devorador de buenos libros me insistía: “Tienes que leer a Chaves Nogales”. Y le hice caso. Y no me arrepiento.

jueves, 10 de octubre de 2019

John Henry Newman. Una semblanza, de José Morales

«Muero en la fe de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica. Espero morir preparado y protegido por los Sacramentos que nuestro Señor Jesucristo le ha confiado, en la comunión de los Santos inaugurada por Él con su ascensión al cielo y que no tendrá fin. Espero también morir en la Iglesia fundada en Pedro por nuestro Señor, que continuará en el mundo hasta su segunda venida».
John Henry Newman (1801-1890) es uno de los grandes y más conocidos escritores cristianos. Se hizo famoso en el siglo XIX por su actividad eclesial e intelectual en la Comunión anglicana en la que nació, y sobre todo por su conversión a la Iglesia católica en octubre del año 1845. La existencia sencilla y activa de Newman, que vivió prácticamente toda su vida católica en el Oratorio de San Felipe Neri de la ciudad de Birmingham, se vio coronada por la decisión del papa León XIII, que le creó cardenal de la Iglesia romana en mayo de 1879. Su figura ha saltado de nuevo a la atención de los cristianos y del gran público con motivo de su canonización, el próximo 23 de octubre de 2019. Newman es un clásico moderno que merece la pena descubrir leyendo esta pequeña semblanza de 179 páginas, publicada en la Colección Persona y Cultura de la editorial EUNSA.

lunes, 16 de septiembre de 2019

El último barco, de Domingo Villar

“La mujer alta dejó de leer, se tumbó boca arriba y notó que le vencía el sueño. Incluso con los ojos cerrados, sentía el destello del sol en los párpados. Le gustaba la soledad de aquella playa en la que podía pasar las horas sin otra compañía que el libro, el rumor de las olas y el canto de las aves que tenían su nido entre las dunas”.
Mónica Andrade vive en una casa pintada de azul, en una pequeña población llamada Tirán, al otro lado de la ría, un lugar donde las playas de olas mansas contrastan con el bullicio de Vigo. Allí quienes van a trabajar a la ciudad esperan en el muelle la llegada del barco que cruza cada media hora la ría de Vigo. Una mañana de otoño, el inspector Caldas recibe la visita de un hombre alarmado por la ausencia de su hija, que no se presentó a una comida familiar el fin de semana ni acudió el lunes a impartir su clase de cerámica en la Escuela de Artes y Oficios. En casa de Mónica todo sigue como si no se hubiera marchado, pero pasan los días y la joven no aparece. Setecientas páginas sin desperdicio. Terminas un capítulo y no puedes dejar de empezar el siguiente. Y un final… ¡Ya me dirás qué te parece el final!

lunes, 12 de agosto de 2019

Legend, de Marie Lu


Day: Mi madre cree que estoy muerto. Obviamente, no lo estoy. Sin embargo, prefiero que ella no sepa la verdad porque sería demasiado arriesgado. Por lo menos dos veces al mes aparece el cartel de «Se busca» con mi foto en las pantallas gigantes que hay por todo el centro de Los Ángeles”.

La República está embarcada en una guerra interminable con el país vecino, las Colonias. June y Day, dos ciudadanos de la República, tienen la misma edad –quince años– y viven en la misma ciudad. Sin embargo, habitan en mundos opuestos: mientras que June es una chica privilegiada, destinada a ocupar un lugar en la elite del país por su condición de niña prodigio, Day vive en la clandestinidad y se dedica a sabotear los manejos de un gobierno que considera corrupto y asesino. No hay ninguna razón para que los caminos de June y de Day se crucen… hasta el día en que Metias, el hermano de June, es asesinado, y Day se convierte en el principal sospechoso del crimen. Entonces, June y Day emprenden un mortal juego del ratón y el gato, en el que él lucha por la supervivencia de su familia mientras ella busca vengar la muerte de su hermano. Novela juvenil sin pretensiones, primera de una serie formada por Legend, Prodigy y Champion. La típica distopía que está de moda con protagonistas adolescentes y huérfanos que se enamoran. La leí el pasado verano mientras atendía un campamento, y me entretuvo.


lunes, 15 de julio de 2019

Cómo hacer que te pasen cosas buenas, de Marian Rojas Estapé


“Mi padre siempre decía que el fracaso enseña lo que el éxito oculta. Y es cierto. No se pueden tener demasiadas pretensiones si se quiere ser feliz porque en realidad, la vida es un drama y es nuestra actitud la que marca la diferencia entre los felices y los infelices. Si tu actitud es positiva te sube el flujo de sangre en la corteza prefrontal y todo se ve de otro color. Aprendes a ser feliz a pesar de los sinsabores continuos de la vida. Y esto está científicamente probado”.
Serotonina, oxitocina, dopamina, cortisol..., una colección de sustancias y hormonas danzando en nuestro cerebro para decidir entre todas la cantidad de felicidad que nos corresponde. De esto habla la joven psiquiatra Marian Rojas en su primer libro Cómo hacer que te pasen cosas buenas, que ha agotado 13 ediciones en menos de un año. En tono científico y con vocablos médicos, pero salpicado de anécdotas e historias reales, ameno y asequible, repasa temas como el sufrimiento, la actitud ante el fracaso, la amistad, el perdón, los miedos, los sentimientos, las emociones, el descanso o el cuidado del sueño. Marian Rojas, hija del conocido psiquiatra Enrique Rojas, nos avisa “Cómo hacer que te pasen cosas buenas no es un libro de autoayuda, es un libro de inspiración. Inspira a ser mejor, a entenderte y a recomendárselo a la gente a la que quieres porque sabes que les va a ayudar. Me lo prestó un amigo, lo compré y no ha dejado de pasr de mano en mano. Lo presté la semana pasada a uno de mis hermanos, y hace un par de días me lo pedía otro amigo que tendrá que esperar...