Si te gusta leer, este es tu blog. Leer para aprender. Leer para descansar. Leer para recomendar. Libros para ti, libros para tus hijos, libros para tus padres. Libros para todas las edades. Libros para jóvenes y libros para adultos. Lo mejor de ahora y de siempre. No son recomendaciones de un experto, sino de un aficionado a la lectura que recomienda libros a sus amigos. Espero que te gusten.
«El perro lo descubrió
primero. (…) Era un hombre. (…) Un hombre vestido de caucho negro mojado y
reluciente. (…) En la cintura llevaba sujeto con correas un cuchillo, en la
muñeca izquierda, dos extraños y grandes relojes, y en la derecha un tercero.
Las agujas de uno de ellos marcaban las 7 y 43».
En los años 1942 y 1943, durante
la Segunda Guerra Mundial, buzos de combate italianos hundieron o
dañaron catorce barcos aliados en Gibraltar y la bahía de Algeciras.
En esta novela, inspirada en hechos reales, sólo algunos personajes y
situaciones son imaginarios. Elena Arbués, una librera de veintisiete
años, encuentra una madrugada mientras pasea por la playa a uno de esos buzos,
desvanecido entre la arena y el agua. Al socorrerlo, la joven ignora que esa
determinación cambiará su vida y que el amor será sólo parte de una peligrosa
aventura. En palabras de José Luis Garci: «El italiano es para mí
la mejor novela de Arturo Pérez Reverte hasta el momento. Todos sus capítulos
huelen a limpio, al despertar de las mañanas de verano, a croissant, al Floyd
de las peluquerías de antes, a los bares a eso de las nueve, recién barridos y
fregados, cuando ya se les ha ido el olor de la lejía. A aquellas montañas
mágicas de las primeras excursiones colegiales (…).
«Todo el mundo parece haber tenido ese sueño terrorífico en el que de
repente estás a punto de hacer el examen final de una asignatura a la que no
has ido a clase en todo el semestre. Matt no. En cambio, en un curioso
equivalente, soñaba que estaba de vuelta en la cárcel».
Una noche, Matt Hunter intenta, ingenuo de él, mediar en una pelea, a
acaba matando a otro joven. Nueve años después es un ex convicto felizmente
casado. Su esposa, Olivia, está embarazada y están a punto de comprar la casa de
sus sueños. Pero, de pronto, una llamada angustiosa e inexplicable, hecha desde
el teléfono de Olivia, hace pedazos por segunda vez la vida de Matt. Al pasado de Matt se une el no menos oscuro de Olivia y el peculiar encargo que recibe la inspectora Loren Muse. El
inocente es una historia complicada y tortuosa desarrollada en ambientes sórdidos que no la hacen recomendable para gente joven. Como todo lo que he leído de Coben, engancha de principio a fin. Un autor de
esos que sirven Para desconectar.
Vuelve John
Verdon, autor del inolvidable Sé
lo que estás pensando, con la séptima entrega de la serie
protagonizada por el detective retirado Dave
Gurney. Angus Russell, un poderoso hombre millonario,
aparece muerto en su mansión de Harrow Hill con la garganta
cortada de lado a lado. Las huellas dactilares y el ADN encontrado en
la escena del crimen señalan como culpable a Billy Tate, un bicho
raro del pueblo relacionado con temas de brujería. El problema es que Tate fue
declarado muerto el día anterior al asesinato de Russell tras caer
desde un tejado. Cuando la policía revisa la morgue donde está el cuerpo de Tate
dentro de un ataúd sellado, descubre que el cadáver ha desaparecido.
Enseguida se desata un circo mediático y el pueblo entero entra en pánico.
Mientras Dave Gurney se adentra en la realidad de Harrow
Hill, las víctimas mortales aumentan rápidamente. Como me ocurrió con las
entregas anteriores, empecé a leer, y me enganché.
«Podría haber estado junto
a su padre la noche en que murió pero, en cierto modo, Juan Álvarez prefirió no
hacerlo. No es que eligiera estar lejos de él en ese momento crucial.
Simplemente siguió con lo que tenía entre manos…»
Juan ha
conseguido independizarse lejos de su país cuando se ve obligado a regresar a
su pequeño pueblo natal debido a la muerte de su padre. Su intención,
tras el entierro, es retomar su vida en Edimburgo cuanto antes,
pero su hermana le da una noticia que cambia sus planes para siempre.
Así, sin proponérselo, se verá en el mismo lugar del que decidió escapar, al
cuidado de una madre a la que apenas conoce y con la que siente que solo
tiene una cosa en común: el viejo Renault 4 de la familia. «De todas las
responsabilidades que asume el ser humano -afirma Jesús Carrasco-, la de tener
hijos es, probablemente, la mayor y más decisiva. (…) En cambio, rara vez se
habla de la responsabilidad de ser hijos. Llévame a casa trata de esa
responsabilidad y de las consecuencias de asumirla». Otra buena novela
de quien se dio a conocer en 2013 con Intemperie.
«Aquella
noche, llovía. Era una lluvia fina, murmuradora. Incluso años y años después, a
Meggie le bastaba cerrar los ojos
para oír sus dedos diminutos tamborileando contra el cristal. En algún lugar de
la oscuridad ladraba un perro y Meggie
no podía conciliar el sueño, por más vueltas que diera en la cama».
Tras la visita
nocturna de un desconocido llamado Dedo
Polvoriento, Mo -el
encuadernador de libros- y su hija Meggie
abandonan de inmediato su hogar. En el equipaje llevan, junto a lo
imprescindible, un misterioso libro, al mismo tiempo valioso y peligroso. Quiénes
son de verdad Dedo Polvoriento, Capricornio o Lengua de Brujo lo sabrá la joven Meggie por las respuestas que encuentre en un viejo y siniestro pueblo
de las montañas de Liguria, cuartel general del malvado y siniestro Capricornio... Fantástica novela de Cornelia
Funke: un viaje al mundo de los libros, una gran novela de aventuras y una declaración de amor por los clásicos
juveniles. Hacía mucho que no disfrutaba tanto con una novela juvenil. En 2008, Corazón de tinta fue llevada al cine por Iain Softley.
«…para emprender este
estudio acerca de la vida de Muad’Dib, primero hay que situarlo exactamente en
su tiempo: nacido en el 57º año del Emperador Padishah, Shaddam IV. Y hay que
situar muy especialmente a Muad’Dib en su lugar: el planeta Arrakis. Y no hay
que dejarse engañar por el hecho de que nació en Caladan y vivió allí los
primeros quince años de su vida. Arrakis, el planeta conocido como Dune, será
siempre su lugar».
En el desértico planeta Arrakis, el agua
es el bien más preciado. Además, sólo allí se produce la melange,
preciosa especia y uno de los bienes más codiciados del universo, lo que hace
de Arrakis una pieza estratégica para los intereses del Emperador, las Grandes
Casas y la Cofradía, los tres grandes poderes de la galaxia. Al duque Leto
Atreides se le asigna el gobierno de este mundo inhóspito, habitado por los
indómitos Fremen y monstruosos gusanos de arena de centenares de metros
de longitud. Cuando la familia es traicionada, su hijo y heredero, Paul,
emprenderá un viaje hacia un destino más grande del que jamás hubiese podido
soñar. Para muchos, la mayor epopeya de ciencia-ficción de todos los tiempos.
Publicada en 1965, de ella dirá Arthur C. Clarke: «No conozco
nada comparable, excepto El Señor de los Anillos». Contamos con dos
versiones cinematográficas: Dune, dirigida por David Lynch en 1984
y Dune, estrenada en España en los cines el pasado 17 de septiembre de 2021.
«El niño abrió la puerta de la
habitación y entró de puntillas. Su madre dormía a plena luz del día en una
cama amplia y mullida, el pelo rubio y desordenado sobre la almohada. Se acercó
a ella y observó fascinado una araña de patas largas y finas sobre la almohada,
muy cerca de su rostro. Muy despacio, levantó una mano marcada con restos de
calcomanías y tapó suavemente los ojos a la durmiente, mientras con la otra
cogía la araña y la aplastaba con satisfacción entre los dedos».
Un
cuento de Navidad para Le Barroux narra
la historia de un niño sin madre que pregunta incansablemente a Dios si lo que
ella le contaba sobre Él es verdad. Día tras día, durante tres largos años,
implora una señal. Hasta que llega la tercera Navidad. “Quería hablar-dice Natalia Sanmartín Fenollera autora de la conocida y
estupenda novela El despertar de la señorita Prim- del
misterio de la Navidad (…) de la idea de que Dios habla también a través
de las cosas (…). Y también escribir sobre la perseverancia en la fe y
sus dificultades, sobre lo que ocurre cuando de pronto (…) encuentras una
puerta que parece cerrarse de golpe, con ruido de cerrojos y doble vuelta de
llave. Delicioso. Se lee en media hora. Sin duda
merece la pena tenerlo y releerlo. Gracias, Natalia.
«¿Quién es este
hombre en realidad? ¿Cuál es su mensaje? ¿Hubo de hecho un “trauma de 1968”
que lo convirtió de teólogo progresista en un reaccionario con el freno siempre
echado? ¿Fue de verdad el “cardenal de hierro” que presentaban los medios
de comunicación? ¿Encubrió a culpables de abusos sexuales contra menores
y otras personas vulnerables, calló al respecto? ¿Fue su pontificado un
fracaso de principio a fin, como no se cansan de afirmar sus adversarios? Benedicto XVI: Una
vida
indaga en el origen y la personalidad del papa alemán, así como en las
vicisitudes dramáticas de su vida y llega -mediante, entre otras cosas, la
reconstrucción de fracturas como los casos Williamson y Vatileaks- a conclusiones
sorprendentes».
En este nuevo libro, publicado en 2020 y
que, sin duda, merece la pena leer sin miedo a sus más de 1000 páginas, Peter
Seewald, el periodista que más conoce a Benedicto XVI realiza un recorrido
pormenorizado y veraz de la trayectoria vital, teológica y eclesial
del papa emérito manteniendo siempre la distancia crítica y la imparcialidad.
Los poetas del heavy metal, de Santiago Posteguillo[1]
Somerset, Inglaterra, primavera de 1798
William caminaba junto a su hermana mientras Samuel, más taciturno, paseaba un poco por detrás.
—De verdad, es un gran libro —insistió William, pero su amigo parecía demasiado abstraído como para responder.
—Samuel, ¿en qué estás pensando? —preguntó la hermana de William.
—Ah, no, en nada —dijo Samuel como si despertara de un sueño—. Es decir: en nada no. Pensaba en todo lo que ha contado tu hermano sobre el viaje alrededor del mundo del capitán George Shelvocke. Me parece fascinante la idea de navegar y llegar hasta los mares del sur, hasta el Antártico, los hielos y esa historia del albatros gigantesco sobrevolando la nave hasta que aquel marinero, ¿cómo se llamaba...?
—Eso es, Hatley —continuó entonces Samuel Coleridge—. Hasta que Hatley, después de varios intentos, mata al albatros por creer que ese gran pájaro les traía mala suerte y era el culpable de sus desventuras en el océano. Es un tema perfecto para un poema.
—Demasiado extraño —comentó William Wordsworth, y su hermana asintió.
Samuel Coleridge sonrió.
—Ya sabes que tú y yo no coincidimos en todo.
Y siguieron caminando, compartiendo el silencio de una tarde de cielos despejados y sin viento.
A los pocos días, Samuel Coleridge se sentó en su estudio y escribió uno de los poemas más enigmáticos y más grandiosos de la literatura inglesa, con el que nacía, junto con otros textos de su amigo Wordsworth, el movimiento romántico en la literatura anglosajona. El título del poema era «The Rime of the Ancient Mariner» («La balada del viejo marinero»).
—Ahí está —dijo Coleridge cuando lo tuvo terminado, mientras se recostaba en el respaldo de su asiento y leía aquellos versos que tan famoso lo harían poco después: esas líneas en las que describía un barco a la deriva, en medio de un mar sin viento, con los marineros muertos de hambre y sed, sobre los que, de pronto, empezaba a sobrevolar un enigmático y gigantesco albatros:
Day after day, day after day,
We stuck, nor breath nor motion;
As idle as a painted ship
Upon a painted ocean.
Water, water, every where,
And all the boards did shrink;
Water, water, every where,
Nor any drop to drink.
Día tras día, día tras día,
atascados, sin brisa ni movimiento;
tan inútiles como un navío pintado
sobre un océano pintado.
Agua, agua, por todas partes,
y todos los tablones se encogían;
agua, agua, por todas partes,
ni una sola gota que beber.
—Ahí está —repitió Samuel Coleridge cuando terminó su lectura en voz alta, sin saber que cambiaba la historia de la literatura con aquel largo poema (los versos de arriba son apenas una pequeña muestra).
Se trataba de una alegoría sobre la lucha entre la tendencia natural de muchos seres humanos a obrar mal y el reencuentro con la libertad gracias a la penitencia como único camino hacia la redención. Sí, así empezó el romanticismo literario inglés y, aunque eso ni lo sabían ni lo podían siquiera imaginar Coleridge o Wordsworth, así también cambió la historia del heavy metal. Claro que eso sería en otro lugar, en otro tiempo.
Madrid, primavera de 1834
Teresa había dejado de gritar, y por fin José pudo entrar en la habitación. Todo, pese a la sangre de las sábanas y la cara de agotamiento de Teresa, parecía estar bien. El parto había transcurrido según lo esperado. Le pusieron el bebé en sus manos.
—Es una niña —dijo su esposa desde la cama, con apenas un hilillo de voz suave pero serena.
—Es perfecta —respondió José, y se quedó mirando a la pequeña recién nacida como un tonto. Tras años de exilio en Portugal, Londres y París, habían conseguido retornar a España; y ahora, como un gran premio después de tantos sacrificios, tenían su primer hijo. Bueno, hija. Daba igual. Era tan hermosa como su madre.
Todo iba bien. ¿Demasiado bien?
Y es que las inclinaciones liberales de José de Espronceda hacían que la pareja viviera con un miedo constante a ser de nuevo expulsados del país por los seguidores más conservadores de Fernando VII. Peor aún: vivían siempre con la angustia de que él fuera encarcelado por sus ideas demasiado libres, demasiado libertarias. En definitiva: por pensar demasiado.
—¿Has compuesto algo nuevo? —preguntó Teresa, que se recuperaba rápido, elevando el tono de voz, mientras recibía de nuevo a la niña en sus brazos.
—He escrito un poema a un pirata, a un rebelde indómito, como nosotros. Lo he llamado «Canción del pirata».
Y empezó a recitarlo para su esposa, mientras la niña se agazapaba entre las sábanas y el pecho de su madre.
—Con diez cañones por banda, / viento en popa, a toda vela, / no corta el mar, sino vuela / un velero bergantín...
Espronceda, como Coleridge, también acababa de componer la letra de otro gran poema romántico y, de nuevo sin saberlo, otra gran canción de heavy metal. Algo que, claro, el poeta español, como el inglés, tampoco podía imaginar.
Varsovia, 1984
La banda de rock heavy metal Iron Maiden se prepara para salir al escenario. Decenas de miles de espectadores, entre los que hay muchos miembros del sindicato Solidaridad, que buscan liberar a Polonia del yugo soviético, deambulan entre los pasillos de las gradas. Todos acuden atraídos por aquella banda que ha decidido iniciar su World Slavery Tour en un país de la Europa del Este. Y no sólo eso: es, además, una de las primeras veces que una banda de rock occidental viaja con todo el montaje escénico al completo más allá del telón de acero. Steve Harris y sus compañeros salen a escena. Las guitarras eléctricas empiezan a sonar con fuerza casi ensordecedora. Un crescendo constante hasta que empieza a sonar la versión de más de trece minutos de «La balada del viejo marinero», para muchos una de las mejores canciones, si no la mejor, del heavy metal de todos los tiempos, basada en el poema de Coleridge.
A los polacos, que llevaban años aprendiendo inglés en secreto, les encantó.
Plaza de la Fuente número 8, Esparza de Galar, Navarra, 2000
Javi y Juanan entran en el estudio. Son los productores. Ya están todos. Cada uno de los miembros del grupo se pone junto a su instrumento y lo va afinando mientras los técnicos se sientan al otro lado del cristal frente a la gran mesa de mezclas. Al cabo de unos minutos, Javi y Juanan se miran. Asienten.
—Cuando queráis —dicen los dos al unísono.
Y Ángel, Arturo, Iñaki, Roberto y Paco se lanzan. Guitarras potentes para un barco que navega sin límites. Empieza de esa forma la grabación de la versión del grupo español Tierra Santade la «Canción del pirata» de Espronceda. Apasionante.
Está claro que las bandas de heavy metal, que buscan con frecuencia temas misteriosos o épicos, cuando no ambas cosas a la vez, han sabido ver que la poesía romántica de todas las tradiciones literarias les ofrece exactamente eso que anhelan y, con audacia, se han lanzado a poner música a esa gran literatura sin atender a limitaciones ni a complejos. El resultado es sorprendente. Invito a escuchar ambas canciones a aquellos que no las conozcan aún.
Personalmente, me quedo con la de Tierra Santa.
Toda esta relación entre las bandas de heavy metal y la poesía romántica inglesa o española me la han enseñado, por supuesto, mis estudiantes. ¿Cómo quieren que deje de dar clase con lo mucho que aprendo cada día?
[1]S. Posteguillo: La sangre de los
libros, Planeta, Booket, Barcelona 2016, pp. 73-78.
«Los gorilas me
llevaron a un camión enrejado en el que me encontré en compañía de algunos
otros sujetos humanos que también habían sido considerados dignos de ser
presentados a la docta asamblea (…) Me habían guardado para el final, como una
estrella. El gorila negro apareció por última vez y llamó mi número. Me levanté
espontáneamente, cogí de las manos del guardián sorprendido el collar que iba a
ponerme y lo sujeté yo mismo. Así, entre dos guardias de corps, entré con paso
firme en la sala de reuniones».
El periodista Ulysse
Mérou, el profesor Antelle y su joven discípulo Arthur Levain se embarcan en un
extraordinario viaje hacia la estrella Betelgeuse. Desde su nave espacial
observan el planeta Soror, donde se perfilan ciudades y carreteras curiosamente
parecidas a las de la Tierra. Cuando aterrizan descubren que está habitado por
seres humanos que viven en estado salvaje, pero entonces, ¿a qué civilización
pertenecen las ciudades que han divisado desde el espacio? El planeta de los
simios es un libro inquietante, una fábula sobre la angustia que siente el
hombre privado de su dignidad, una reflexión sobre el miedo a lo desconocido.
Un clásico de la literatura y del cine, con varias versiones conocidas: El planeta de los simios (1968), con Charlton Heston de protagonista; El planeta de los simios (2001), dirigida por Tim Burton y protagonizada por Mark Wahlberg; y la más reciente, El origen del planeta de los simios (2011), dirigida por Rupert Wyatt. Un libro interesante que merece la pena
leer.
«Corrí en su persecución como si en ello me fuera la vida. Asustada. Viendo
acercarse los faroles y las gentes a mis ojos como estampas confusas. La noche
era tibia, pero cargada de humedad. Una luz blanca iluminaba mágicamente las
ramas cargadas de verde tierno del último árbol de la calle de Aribau».
Andrea llega a Barcelona para estudiar Letras. Sus
ilusiones chocan, inmediatamente, con el ambiente de tensión y emociones
violentas que reina en casa de su abuela, que contrasta con la frágil
cordialidad de sus relaciones universitarias. Ambos mundos convergerán,
finalmente, en un diálogo dramático. Comparada por la crítica con Cumbres
borrascosas, refleja el estancamiento y la pobreza en la que se
encontraba la España de la posguerra y muestra la lenta
desaparición de la pequeña burguesía tras la Guerra Civil. Para muchos, Nada es una de las 100 mejores novelas en español del siglo XX. ¡Cuánto he disfrutado
releyéndola!
«Quien nunca haya llorado abierta o
disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa, y
había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras,
a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya
compañía la vida le parecería vacía y sin sentido (…) no podrá comprender lo
que Bastián hizo entonces».
Bastián Baltasar Bux, es un niño tímido al
que le encanta leer y tiene una portentosa imaginación. Leyendo un extraño
libro averigua que el reino de la Fantasia está en peligro. En este
mismo libro lee, asombrado, que él mismo debe unirse a Attreyu, un
valiente guerrero, para salvar Fantasia. Así empieza la más increíble de
las aventuras: La historia interminable, la obra de Michael Ende que ya es un clásico de la literatura juvenil de todos los
tiempos. Sin duda, merece la pena leerlo y releerlo. En 1984 se realizó una versión cinematográfica de notable calidad apropiada para todos los públicos.
«…no narro las fantasías de un iluminado
(…) Tras noches y días de increíble trabajo y fatiga, conseguí descubrir el
origen de la generación y la vida; es más, yo mismo estaba capacitado para
infundir vida en la materia inerte.»
La noche del 16 de
junio de 1816, después de que Lord Byron y Percy B. Shelley
discutieran largamente sobre la posibilidad de descubrir el principio vital de
la naturaleza y transferirlo a un cuerpo inerte, Mary W. Shelley tuvo
una memorable pesadilla sobre la visión de un monstruo creado por la
ciencia humana. Éste sería el punto de partida para la confección de esta breve novela epistolar, considerado el primer relato de ciencia ficción, y que al mismo tiempo es una de las obras más
proféticas de la historia de la literatura: Frankenstein o el moderno
Prometeo. Un drama romántico sobre la voluntad prometeica del
ser humano, que encoge el corazón y plantea nuevos problemas morales de
consecuencias desconocidas, como lo es el de jugar a ser Dios, ocupar el lugar del Creador. Sin duda hace honor a su carácter de clásico,
pues sigue tan vivo y actual como hace 200 años. No sé cómo no lo leí
antes… Llevada al cine en numerosas ocasiones, quizá te pueda recomendar la grandiosa adaptación, llena de efectos, que realizó Kenneth Branagh.
Es un paseo que se da
con viejos amigos, al final del verano. Se acerca la vuelta al trabajo. Pocos
días después todo volverá a empezar; así que resulta agradable ese último
garbeo ya con efluvios de septiembre. No es menester invitarse, ni comer
juntos. Basta una llamada, a primera hora de la tarde del domingo.
—¿Os apetece venir a
coger moras?
—¡Hombre,
precisamente os lo íbamos a proponer!
El sitio es siempre
el mismo, a lo largo del camino en la linde del bosque. Las zarzas cada año
están más frondosas e impenetrables. Las hojas tienen ese verde mate, profundo;
los tallos y espinas, esa tonalidad vinosa que se asemeja a los propios colores
del papel vergé con el que se encuadernan libros y cuadernos.
Cada cual va provisto
de una caja de plástico especial para que no se chafen las bayas. Todos
empiezan a coger sin demasiado frenesí, sin demasiada disciplina. Bastarán dos
o tres tarros de confitura, que no tardarán en saborearse en los desayunos de
otoño. Pero el máximo placer es el del sorbete. Un sorbete de moras consumido
la misma noche, un dulzor helado en el que duerme el último sol relleno de
frescor oscuro.
Las moras son
pequeñas, de un negro rutilante. Pero mientras se cogen prefiere uno probar las
que todavía conservan algún grano rojo, un sabor acidulado. No tardan en
manchársenos las manos de negro. Nos las restregamos mal que bien en las
hierbas amarillentas. En la linde del bosque, los helechos se tiñen de rojo, y
sus curvilíneas sumidades llueven sobre las perlas malvas de los brezos.
La
conversación discurre sobre cualquier cosa. Los críos se ponen serios, evocan
su temor o su deseo de que les toque tal o cual profe. Porque el regreso al
trabajo gira en torno a ellos, y el camino de las moras tiene un sabor a escuela.
La carretera es suave, apenas ondulada: es una carretera hecha para conversar.
Entre dos chaparrones, la luz reavivada se presenta aún cálida. Hemos cogido
las moras, y con ellas nos hemos llevado el verano. En la pequeña curva de los
avellanos, nos deslizamos hacia el otoño.
[1] P. Delerm, El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida, Tusquets («Los 5 sentidos»), Barcelona 1998, pp. 33-34.
Hace ya casi diez años que tuve la oportunidad de leer La cabaña, The Shack en el original, novela de W. Paul Young. El libro cuenta la dramática
experiencia que viven Mack y su familia. En una excursión a los bosques de Oregóndesaparece Missy, la hija más pequeña, de seis años. Todo parece indicar que
se trata de un secuestro y del posterior asesinato. Aunque Mack es una persona religiosa, lo sucedido le
provoca una profunda crisis que enturbia su relación con Dios. Novela sencilla,
fácil de leer, con ciertos toques de melodrama. Aunque literariamente no es gran cosa, está llena de ideas positivas y buenos sentimientos. A mí me gustó. El tema principal es la relación del hombre con Dios. Se nota que el autor es cristiano, y protestante. Por eso, a quien tenga conocimientos doctrinales suficientes le
pueden «chirriar» algunos temas, como el modo de representar
a la Santísima
Trinidad, el valor que se da a la Biblia o algunos
comentarios de Jesús sobre la
Iglesia y las instituciones. Sin embargo, en conjunto, me parece positivo, como también lo es la película, del año 2017, muy fiel al libro original, que tuve la oportunidad de ver hace unos días y te recomiendo vivamente. El productor es el mismo de La vida de Pi y The blind side, Un sueño posible. Leer más
Esta tarde, al ponerme a hacer la reseña de lo
último de John Verdon, El ángel negro, séptima entrega del detective David Gurney publicada en 2020, he comprobado con horror que no había colgado la
anterior, Arderás en la tormenta. Así que aquí la tenéis: El inminente primer aniversario de la muerte
de un motorista negro por el disparo de un policía local inquieta a la
población de White River, económicamente deprimida y racialmente polarizada, donde
la tensión ha ido en aumento. En medio de toda esta agitación, un francotirador
mata a un agente de policía y la situación se descontrola. El fiscal de
distrito del condado acude a Dave Gurney, detective de homicidios retirado del
Departamento de Policía de Nueva York, con una extraña propuesta: quiere que
Gurney lleve a cabo una investigación independiente del homicidio y que le
informe directamente a él. Gurney acepta el caso al tiempo que se producen más
muertes en lo que parece ser una escalada de venganzas. Según avanza en la
investigación se da cuenta de que en White River nada es lo que parece. Hay que leerla. Verdon no defrauda. Y prepárate para la próxima. También puedes ver esta entrevista con el autor con ocasión de su publicación en España: