John Verdon nos enganchó hace cuatro años con su primera novela, Sé lo que estás pensando y desde entonces no ha dejado de tener éxito. Aunque
ni el segundo (No abras los ojos) ni el tercer caso (Deja en paz al diablo) del
inspector retirado David Gurney
están a la altura del primero, se siguen leyendo con gusto. En esta nueva
entrega, No confíes en Peter Pan (Peter
Pan must die), el asesinato de un
rico empresario ocurrido tiempo atrás es el punto de partida de una compleja
red de mentiras que David Gurney
deberá desentrañar. No han pasado más que cuatro meses desde que resolvió el
caso del Buen Pastor en Deja en paz al diablo cuando Jack
Hardwick, que colaboró con él para resolverlo jugándose el puesto le pide
ayuda para resolver algunas cuestiones que no encajan en un viejo caso, el del rico empresario y promotor Spalter, asesinado en el funeral de su madre. Gurney habrá de enfrentarse a
un fiscal sin escrúpulos, un detective completamente corrupto, un jefe mafioso
extrañamente amable y un famoso criminal griego, Petros Panikos, Peter Pan,
hombre menudo que esconde un insaciable apetito por el asesinato. Otro thriller con calidad aceptable si lo que necesitas es «desconectar».
Si te gusta leer, este es tu blog. Leer para aprender. Leer para descansar. Leer para recomendar. Libros para ti, libros para tus hijos, libros para tus padres. Libros para todas las edades. Libros para jóvenes y libros para adultos. Lo mejor de ahora y de siempre. No son recomendaciones de un experto, sino de un aficionado a la lectura que recomienda libros a sus amigos. Espero que te gusten.
sábado, 29 de marzo de 2014
sábado, 22 de marzo de 2014
A la sombra de un destino, de Luis Gómez-Acebo, duque de Badajoz
«En un día último
del año vine al mundo. Dicen que esa circunstancia trae buena suerte. Los
nacidos el día de San Silvestre somos gente de excelente estrella. Peldaño a
peldaño he ido ascendiendo en la vida desde unos inicios muy modestos; he
conseguido con los años detentar el mayor poder de la tierra, aunque nunca
deseé salir de mi mediocre origen. Creo que mi experiencia puede servir de
lección a otros; la vida se repite lo mismo que la historia».
Cuando el niño Alonso de Borja y Martí nació en Játiva
(Valencia) en 1378, lejos estaba de
imaginarse lo que le deparaba un destino en el que, de hecho, poco pudo
intervenir. Nacida como un ensayo, esta obra se convierte en un emocionante relato, una lectura amena en la que Luis Gómez-Acebo se sirve de un testigo
privilegiado, Alonso de Borja, y de
su mentor, fray Vicente Ferrer, para
sumergirnos en la apasionante historia del Papa Luna, de Alfonso V el Magnánimo,
las intrigas palaciegas de la Corona de Aragón y las conspiraciones
políticas y religiosas de uno de los períodos más turbulentos y también más
interesantes de la historia europea. Novela histórica en estado puro, gustará, sin duda, a los aficionados a este género.
sábado, 15 de marzo de 2014
Soldados de Salamina, de Javier Cercas
«Fue en el verano de 1994, hace ahora más de seis años, cuando oí hablar por
primera vez del fusilamiento de Rafael Sánchez-Mazas. Tres cosas
acababan de ocurrirme por entonces: la primera es que mi padre había muerto; la segunda es que mi mujer me había abandonado; la tercera es que yo había abandonado mi carrera de escritor».
Soldados de Salamina es
el cuarto libro de narrativa del escritor español nacido en Ibahernando
(Cáceres), Javier Cercas. La novela
está centrada en Rafael Sánchez Mazas,
escritor e ideólogo de la Falange Española , y estrecho
colaborador de José Antonio Primo de
Rivera; más en concreto narra el episodio de cómo escapó de su fusilamiento. La Guerra Civil Española estaba acabando y tropas nacionales avanzan
hacia Cataluña. Sánchez Mazas, preso en Barcelona, consigue escapar
de un fusilamiento colectivo. Cuando salen en su busca, un soldado republicano le encuentra, le encañona, pero le perdona la vida. Sánchez Mazas se
esconde, y consigue la ayuda de un grupo de payeses, a quienes a su vez él
ayudará una vez acabada la guerra. El autor, Javier Cercas, se convierte en un personaje de su propia novela, apareciendo como un periodista que
investiga este suceso pasado para escribir un libro. Soldados de Salamina fue llevada al cine en 2003 por David Trueba en
una impecable adaptación.
sábado, 8 de marzo de 2014
El taller del orfebre, de Karol Wojtyla (Juan Pablo II)
«Andrés me ha elegido
y ha pedido mi mano.
Ha ocurrido hoy,
entre las cinco y las seis de la tarde.
No recuerdo
exactamente, no tuve tiempo de consultar el reloj
ni ver la hora en la
torre del viejo ayuntamiento.
En momentos así no se
comprueba la hora,
momentos así surgen
en el hombre
más allá del tiempo».
Son palabras de Teresa, al comienzo de esta historia. Publicada por primera vez en 1960 en la revista Znak, bajo el pseudónimo
de Andrzej, El taller del orfebre (Przed sklepem jubilera en el original) es
la historia —el drama interior— de
tres jóvenes parejas de esposos —Teresa y Andrés, Ana y Esteban, Mónica y Cristóbal— que
experimentan el esplendor y, también la oscura noche, del amor humano. En ella, con el subtítulo de Meditación sobre el sacramento del matrimonio, expresada a veces en
forma de drama, encontramos, sin
duda, la sensibilidad del poeta y
del dramaturgo, pero también la
preocupación del pastor de almas y
la convicción profunda del pensador católico de Juan Pablo II, escrita antes de ser elegido Papa. En fin, una obra
sobre el amor, pero no el amor sin más, sino el amor fiel por encima de toda prueba, el vínculo indisoluble de toda
unión matrimonial. En 1989 se realizó
la versión cinematográfica, con Burt Lancaster como protagonista
principal en el papel de orfebre.
sábado, 1 de marzo de 2014
The Giver, de Lois Lowry
El Dador de Recuerdos es una sugerente novela en la tradición de las mejores novelas
futuristas (Un mundo feliz,
1984, Farenheit 451...). Describe un mundo en el que la vida es
ordenada, previsible e indolora y está completamente regulada: un Comité de Ancianos se ocupa de la Unión de Cónyuges, la Imposición de Nombres, la Colocación de Nacidos, las Misiones. No hay familias sino Unidades
Familiares, cada una de ellas estudiada y aprobada por el Comité de Ancianos y sometida a control
de seguimiento durante tres años antes de que puedan solicitar hijos. Cada noche hay que manifestar los sentimientos; cada
mañana, contar los sueños. El objetivo:
que todos los miembros de la
Comunidad estén bien educados: sepan dar siempre las
gracias, pedir perdón si han actuado mal, conocer y nombrar sus sentimientos y
encauzarlos… La muerte no se nombra:
se la llama liberación. De los
liberados (niños con defectos, ancianos...) se dice que son enviados Afuera. Jonás, el protagonista, ha recibido el oficio de ser Receptor
de Memoria: habrá de recibir todos los Recuerdos de la gente
para que todo el peso del dolor
recaiga sobre una sola persona y no
produzca inquietud en nadie más. Sin embargo, Jonás se rebela cuando contempla cómo su padre, de oficio Criador, se ocupa de «liberar» a un niño
(…). A través de los ojos de Jonás
vemos el horror que significa matar a un inocente, no importa qué tamaño tenga. En agosto de 2014 se estrena la película en Estados Unidos.
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sábado, 22 de febrero de 2014
Cristina, hija de Lavrans, de Sigrid Undset
Kristin
Lavransdatter es la obra cumbre de la escritora noruega Sigrid
Undset (1882-1949), y está considerada la
mejor novela histórica del siglo XX. Fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura 1928. La obra narra la vida de Cristina, una joven inmersa en un mundo de pasiones
y desesperanzas. Ambientada en la Noruega
del siglo XIV, con un trasfondo histórico fidedigno, la obra
recoge a través de un variado repertorio
de personajes un paisaje donde la fe
aún convive con los restos de las costumbre
paganas. Al tiempo que exhibe un magnífico tapiz del mundo medieval escandinavo, la novela sondea los conflictos humanos, morales y religiosos
que se cernirán sobre la protagonista y su familia, manteniendo vivo el pulso narrativo a lo largo de sus más de mil páginas. Comparada con otros
dos premios Nobel escandinavos, Pär Lagerkvist y Selma Lagerlöf, Sigrid Undset ha sido definida por la
crítica como la «Zola de la
literatura de argumento medieval». Sin duda, una obra imprescindible para los amantes de la buena novela histórica.
sábado, 15 de febrero de 2014
1984, de George Orwell
«Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece.
(…) Winston tenía que subir a un séptimo piso. Con sus treinta y nueve años y
una úlcera de varices por encima del tobillo derecho, subió lentamente,
descansando varias veces. En cada descansillo, frente a la puerta del ascensor,
el cartelón del enorme rostro miraba desde el muro. Era uno de esos dibujos realizados
de tal manera que los ojos le siguen a uno adonde quiera que esté. EL GRAN HERMANO
TE VIGILA, decían las palabras al pie».
En 1984, George Orwell pinta un estado totalitario, bajo el ojo
vigilante del Gran Hermano, en el
que un funcionario del Ministerio de la Verdad , cuya misión es reescribir la Historia , intenta
protestar. Orwell temía un Estado dictatorial que controlaría la
información y las vidas de la gente. Leída treinta años después, la vigencia de
1984,
llamada por algunos la «madre de todas las distopías»
parece innegable. A pesar de la derrota de los totalitarismos, otros
totalitarismos, no tan evidentes o medio enmascarados ponen en peligro nuestra
libertad. De ello avisaba ya Erich Fromm
en 1961, hablando de la novela de Orwell:
«sería lamentable que los lectores interpretaran 1984 como una presunta
descripción de la barbarie estalinista, y les pasara inadvertido que también está hablando de nosotros». Tras la plúmbea versión cinematográfica de Michael Radford, se está preparando ya una nueva adaptación al cine.
sábado, 8 de febrero de 2014
El baile, de Irène Némirovsky
Instalados en un lujoso piso de París, los Kampf poseen todo lo que el dinero puede comprar. Sin embargo, les
falta aún lo más difícil: el reconocimiento de la alta sociedad francesa. Con objeto
de conseguirlo, preparan un gran baile para doscientos invitados, un magno
acontecimiento social. Irène Némirovsky
nació el 11 de febrero de 1903 en Kiev, en lo que en la actualidad se
conoce como yiddishland. Confiada
desde muy pequeña a los cuidados de su aya, recibió las enseñanzas de excelentes
preceptores. Sin embargo, el escaso interés de sus padres por el hogar hizo que
fuera una niña extremadamente desdichada
y solitaria. Abandonada a su suerte, se
refugió en la lectura, empezó a escribir y resistió la desesperación
desarrollando a su vez un odio feroz
contra su madre. Esta violencia, las relaciones contra natura entre madre e
hija, ocupa un lugar capital en su obra, y es la que se refleja en El baile, Le Bal en el original, una breve joya literaria, el relato de la venganza de una adolescente.
sábado, 1 de febrero de 2014
Sin culpa, de Viveca Sten
«¿Qué locura puede llevar a una persona a hacer
algo así?». Esta
es la pregunta que se hace Margit,
uno de los miembros de la policía criminal en la comisaría de Nacka, comandada por el inspector Thomas Andreasson, cuando se empiezan a
descubrir los restos de la joven
desparecida en la pequeña isla de Sandhamn.
Precisamente esta isla es el lugar elegido por Nora Linde para pasar unos días con sus hijos, tras descubrir que
su marido le era infiel. Sin embargo, Nora
no sólo no logra encontrar la paz que busca, sino que sin buscarlo se
encontrará metida de lleno en la investigación del crimen y en la búsqueda de
los culpables, conectando con turbios
sucesos acontecidos más de cien años antes en Sandhamn. Y todo ello ambientado en una sociedad de familias
desestructuradas, y gente descreída donde los que creen son presentados como
fanáticos. Entretiene, pero poco más. No
te perderás nada si no la lees.
sábado, 25 de enero de 2014
La guerra civil: ¿Cómo pudo ocurrir?, de Julián Marías
«A mediados de julio
de 1936 se desencadenó en España una guerra civil que duró hasta el 1 de abril
de 1939 (…) el partidismo, directo o en forma de simpatía o antipatía — el
“tomar partido” desde fuera—, ha desfigurado constantemente la realidad de la
guerra y su desarrollo».
En este interesante,
lúcido, profundo y nada partidista análisis de la Guerra Civil Española, Julián Marías la califica como de “algo desmesurado”, «una anormalidad
social”. De ahí que su “hostilidad primaria” sea “contra la guerra”, el “primer enemigo”. Para Marías, el conflicto “fue consecuencia de una ingente frivolidad”. Ésta es, para él, “la
palabra decisiva”. En opinión del autor, la guerra hay que “recordarla —es
decir, llevarla otra vez al corazón— como algo absolutamente pasado, como nuestro pretérito común. No podemos olvidarla, porque eso nos
expondría a repetirla”. Todo ello sin “eludir el último peligro: que nos
cuenten la guerra desde la otra beligerancia, desde las otras mentiras, ahora
que la mitad de ellas había perdido su eficacia y era inoperante. (…) Ésta es
nuestra empresa: darnos cuenta de que necesitamos vencer a la guerra”. Muy interesante, con un Prólogo de Juan Pablo Fusi
y un Epílogo del editor, Javier Jiménez, ambos totalmente prescindibles. En mi opinión, lo que verdaderamente merece la pena es el ensayo de Marías.
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sábado, 18 de enero de 2014
Un sepulcro en el cielo, de Vintila Horia
«Dondequiera que vayan mis ojos, tierra adentro, no
hay límite para el fuego devorador. Desde mis principios no hago sino
acostumbrarme al incendio que me precedió y permanecerá vivo en la tierra
cuando yo ya no esté aquí».
Así comienza esta obra, recreación poética del siglo XVI español vista a través de la mirada de El Greco. Dado que este año 2014 se cumple el IV Centenario de la muerte del artista, que pasó la mitad de su vida en Toledo, me parece muy oportuna la relectura de esta obra. De su mano recorremos diversos escenarios: Creta, Venecia, Roma, El Escorial y, sobre todo, Toledo. En la novela, el cretense se dirige a la mujer amada, Jerónima, descubriendo su rico universo interior y su percepción de un mundo compartido con personajes como Felipe II, Cervantes, Quevedo, Ticiano o el Veronés. En realidad, es un pretexto para hacer una reflexión sobre el momento histórico que le tocó vivir y sobre algunos de los grandes temas de la humanidad: el arte, la religión y la muerte, o el sentido del hombre en el mundo. Sin duda, otra novela que merece la pena leer.sábado, 11 de enero de 2014
La ladrona de libros, de Markus Zusak
Ayer, 10
de enero de 2014, se estrenó en España la adaptación cinematográfica de La ladrona de libros (The Book Thief), con la que Markus Zusak,
joven autor que vive en Sydney (Australia) alcanzó un éxito espectacular.
Es una buena oportunidad para volver a leer esta estupenda novela, a la
que sin duda se le podría poner una nota cercana al diez.
Ambientada en la Alemania
de Hitler, narra la historia de Liesel, una adolescente adoptada
por los Hubberman, Hans y Rosa, matrimonio sin hijos, él
todo bondad, ella dura por fuera pero de gran corazón. La madre de Liesel está
destinada a un campo de internamiento por sus ideas políticas, y su hermano
pequeño muere
en el camino al nuevo hogar. Una vez instalada, sufre las penurias de la guerra,
pero es entonces cuando descubre el placer de leer, escuchar y contar historias. Se hace amiga de un chico de su edad, Rudy, que sueña con correr tan rápido como Jesse Owens, y compartirá con los Hubberman el riesgo de ocultar en el sótano a Max, un judío hijo de un antiguo camarada de armas de Hans que le salvó la vida en la Gran Guerra. Con un comienzo
desconcertante, un desarrollo estupendo y un ritmo excelente,
los personajes que quedan en el recuerdo y tiene un final
espectacular que pone los pelos de punta. Un libro ideal, un pasatiempo
delicioso, apto tanto para jóvenes como para mayores. La
película aún no la he visto, pero el libro, sin duda, merece la pena.
sábado, 4 de enero de 2014
El misterio de la noria de Londres, de Siobhan Dowd
«Lo vimos a través del cristal, avanzando por la pasarela
hasta que se convirtió en una sombra. Continuó hasta el punto donde se abrían y
cerraban las puertas de las cabinas y distinguimos su silueta despidiéndose con
la mano. (…) Las puertas de la cabina se
cerraron. Miré el reloj. Eran las 11:32 del 24 de mayo».
Así recuerda Ted
el momento en que él y su hermana, Kat,
vieron a su primo Salim por última
vez. Le vieron subir, pero nunca llegó a bajar. Nadie se explica lo que ha
pasado. Incluso la policía está desconcertada. Salim y su madre, la tía
Gloria, iban a pasar unos días con ellos antes de irse a vivir a Nueva York. En esos días juntos deciden
ir a ver Londres desde lo alto y acuden al London
Eye, la famosa noria de Londres.
Mientras esperan en la cola para comprar las entradas, un desconocido les
regala un ticket que le sobra. En vez de esperar y comprar el resto de las
entradas deciden que sea Salim el
que suba. Pero no le volverán a ver. Como ni siquiera la policía avanza en sus
pesquisas, Kat y Ted deciden investigar por su cuenta
para encontrar a su primo. Esta novela, que ha recibido varios premios, fue
elegida como la novela favorita de
los alumnos ingleses de Secundaria.
miércoles, 1 de enero de 2014
Aborto libre y progresismo, por Miguel Delibes
Aborto libre y progresismo[1]
En
estos días en que tan frecuentes son las manifestaciones en favor del aborto
libre, me ha llamado la atención un grito que, como una exigencia natural,
coreaban las manifestantes: «Nosotras parimos, nosotras decidimos». En principio,
la reclamación parece incontestable y así lo sería si lo parido fuese algo
inanimado, algo que el día de mañana no pudiese, a su vez, objetar dicha
exigencia, esto es, parte interesada, hoy muda, de tan importante decisión. La
defensa de la vida suele basarse en todas partes en razones éticas,
generalmente de moral religiosa, y lo que se discute en principio es si el feto
es o no es un ser portador de derechos y deberes desde el instante de la
concepción. Yo creo que esto puede llevarnos a argumentaciones bizantinas a
favor y en contra, pero una cosa está clara: el óvulo fecundado es algo vivo,
un proyecto de ser, con un código genético propio que con toda probabilidad
llegará a serlo del todo si los que ya disponemos de razón no truncamos artificialmente
el proceso de viabilidad. De aquí se deduce que el aborto no es matar (parece
muy fuerte eso de calificar al abortista de asesino), sino interrumpir vida; no
es lo mismo suprimir a una persona hecha y derecha que impedir que un embrión
consume su desarrollo por las razones que sea. Lo importante, en este dilema,
es que el feto aún carece de voz, pero, como proyecto de persona que es, parece
natural que alguien tome su defensa, puesto que es la parte débil del litigio.
La
socióloga americana Priscilla Conn, en un interesante ensayo, considera el
aborto como un conflicto entre dos valores: santidad y libertad, pero tal vez
no sea éste el punto de partida adecuado para plantear el problema. El término
santidad parece incluir un componente religioso en la cuestión, pero desde el
momento en que no se legisla únicamente para creyentes, convendría buscar otros
argumentos ajenos a la noción de pecado. En lo concerniente a la libertad habrá
que preguntarse en qué momento hay que reconocer al feto tal derecho y resolver
entonces en nombre de qué libertad se le puede negar a un embrión la libertad
de nacer. Las partidarias del aborto sin limitaciones piden en todo el mundo
libertad para su cuerpo. Eso está muy bien y es de razón siempre que en su uso
no haya perjuicio de tercero. Esa misma libertad es la que podría exigir el
embrión si dispusiera de voz, aunque en un plano más modesto: la libertad de
tener un cuerpo para poder disponer mañana de él con la misma libertad que hoy
reclaman sus presuntas y reacias madres. Seguramente el derecho a tener un
cuerpo debería ser el que encabezara el más elemental código de derechos
humanos, en el que también se incluiría el derecho a disponer de él, pero,
naturalmente, subordinándole al otro.
Y el caso es que el abortismo
ha venido a incluirse entre los postulados de la moderna «progresía». En
nuestro tiempo es casi inconcebible un progresista antiabortista. Para estos,
todo aquel que se opone al aborto libre es un retrógrado, posición que, como
suele decirse, deja a mucha gente, socialmente avanzada, con el culo al aire.
Antaño, el progresismo respondía a un esquema muy simple: apoyar al débil,
pacifismo y no violencia. Años después, el progresista añadió a este credo la
defensa de la
Naturaleza. Para el progresista, el débil era el obrero
frente al patrono, el niño frente al adulto, el negro frente al blanco. Había
que tomar partido por ellos. Para el progresista eran recusables la guerra, la
energía nuclear, la pena de muerte, cualquier forma de violencia. En
consecuencia, había que oponerse a la carrera de armamentos, a la bomba atómica
y al patíbulo. El ideario progresista estaba claro y resultaba bastante
sugestivo seguirlo. La vida era lo primero, lo que procedía era procurar
mejorar su calidad para los desheredados e indefensos. Había, pues, tarea por
delante. Pero surgió el problema del aborto, del aborto en cadena, libre, y con
él la polémica sobre si el feto era o no persona, y, ante él, el progresismo
vaciló. El embrión era vida, sí, pero no persona, mientras que la presunta
madre lo era ya y con capacidad de decisión. No se pensó que la vida del feto
estaba más desprotegida que la del obrero o la del negro, quizá porque el
embrión carecía de voz y voto, y políticamente era irrelevante. Entonces se
empezó a ceder en unos principios que parecían inmutables: la protección del
débil y la no violencia. Contra el embrión, una vida desamparada e inerme,
podía atentarse impunemente. Nada importaba su debilidad si su eliminación se
efectuaba mediante una violencia indolora, científica y esterilizada. Los demás
fetos callarían, no podían hacer manifestaciones callejeras, no podían
protestar, eran aún más débiles que los más débiles cuyos derechos protegía el
progresismo; nadie podía recurrir. Y ante un fenómeno semejante, algunos
progresistas se dijeron: esto va contra mi ideología. Si el progresismo no es
defender la vida, la más pequeña y menesterosa, contra la agresión social, y
precisamente en la era de los anticonceptivos, ¿qué pinto yo aquí? Porque para
estos progresistas que aún defienden a los indefensos y rechazan cualquier
forma de violencia, esto es, siguen acatando los viejos principios, la náusea
se produce igualmente ante una explosión atómica, una cámara de gas o un
quirófano esterilizado.
sábado, 28 de diciembre de 2013
Correr para vivir, de Lopez Lomong
Lo acabo
de terminar. Empecé, y no he podido
parar. Correr para vivir (Running
for my life), es la historia real
de un joven que, teniéndolo todo en contra, es capaz de perseguir y lograr un sueño a todas luces inalcanzable. Una historia de superación, llena de valores y, sobre todo, de confianza en Dios. Increíble.
Espectacular. Apasionante desde la primera página hasta la última. López Lomong nació en Kimotong, un pequeño pueblo del sur de Sudán en 1985. Con tan sólo 6 años, fue
secuestrado por unos soldados rebeldes e internado en un campo de entrenamiento
de «niños soldado». En compañía de
unos amigos —«mis ángeles» los llamaba— que cuidaron de él desde el primer día,
consiguió escapar y llegar a un campo de
refugiados en Kenia. Allí pasó
diez años, sin saber nada de su familia y llegando a dar a sus padres por
muertos. Fue entonces cuando se le presentó la oportunidad de su vida: ser adoptado por una familia de Estados Unidos. Allí siguió corriendo
como lo había hecho toda su vida y pudo cumplir su sueño: ser atleta profesional y competir y
representar a su país de acogida en las Olimpiadas.
Un estupendo regalo para estas
fechas de Navidad y Reyes.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Un poema: Peregrino, de Luis Cernuda
¿Volver? Vuelva el que tenga,
Tras largos años, tras un largo
viaje,
Cansancio del camino y la codicia
De su tierra, su casa, sus amigos,
Del amor que al regreso fiel le
espere.
Mas ¿tú? ¿Volver? Regresar no
piensas,
Sino seguir libre adelante,
Disponible por siempre, mozo o
viejo,
Sin hijo que te busque, como a
Ulises,
Sin Ítaca que aguarde y sin
Penélope.
Sigue, sigue adelante y no
regreses,
Fiel hasta el fin del camino y tu
vida,
No eches de menos un destino más
fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no
hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto.
sábado, 21 de diciembre de 2013
La bibliotecaria de Auschwitz, de Antonio G. Iturbe
«Esos oficiales que visten de negro
y miran la muerte con la indiferencia de los enterradores, ignoran que, sobre
ese fango oscuro en el que se hunde todo, Alfred
Hirsch ha levantado una escuela. Ellos no lo saben, y es preciso que no lo
sepan».
Y allí, en esos barracones llenos de niños se
encuentra Dita. Ella se encarga de custodiar, mantener y prestar los pocos
libros que han conseguido. Cada día,
recibe pedidos y los distribuye entre los tutores de los distintos grupos de
alumnos ocultándolos bajo su vestido,
en cuyo interior ha cosido unos bolsillos. Entre los prisioneros circulan,
entre otros, la Breve historia del mundo de H. G. Wells, un
atlas, un libro de álgebra, El conde de Montecristo de Alejandro
Dumas o La ciudadela de A. J. Cronin.
Y también los llamados «libros vivientes», entre los que se encuentra El maravilloso viaje de Nils Holgersson.
Esta novela está inspirada en una historia
real y exquisitamente documentada,
emociona y está llena de valores. Un
homenaje a los libros y a aquellos que
arriesgan su vida para mantener viva la magia
de la lectura.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Historias y cuentos de Navidad, por Juan Luis Lorda
Ningún cuento puede competir con
el que escribió Charles Dickens en 1844, Canción de Navidad. A
través de los sueños que sobresaltan al rico avaro Mr. Scrooge, Dickens sabe
evocar todas las nostalgias de la
Navidad. Y muestra que el principal calor de estos días nace
del cariño en los hogares. Buen pregón y mensaje para las fiestas. Pocos lo
habrán leído y casi todos lo habrán visto en alguna de las múltiples versiones
cinematográficas. Porque es una de las historias que más veces ha sido llevada
al cine. La primera fue en 1913. Desde entonces, se ha rodado de todas las
maneras posibles, incluso en dibujos animados (Murakami) y con teleñecos (y
Michel Caine). Pero la versión más famosa es la de Brian Desmond Hust (1951),
con un impresionante Alistair Sin como Mr. Scrooge. Año tras año, vuelve a la
pantalla, lo mismo que la inolvidable película de Frank Capra, Qué bello es vivir. En el fondo, es una relectura de la historia de
Dickens. Con James Stewart a punto de suicidarse, y un simpático ángel que le
hace pensar en lo que habría pasado si no hubiera vivido. Nadie está de sobra
en el mundo. También es un buen mensaje de Navidad.
Algo tiene la Navidad cuando sus
historias y cuentos pueden decirnos sencillamente cosas tan importantes. Como
si estuvieran dirigidas a niños, nos las recuerdan a los mayores. Ya las
sabemos, pero, en otras circunstancias, nos da pudor decirlas. Quizá porque son
enormemente bonitas, sencillas y tiernas. En otras épocas del año, preferimos
lenguajes abstractos, que siempre son menos tiernos que los cuentos.
Probablemente es una manera de resistirse a reconocer que, en el fondo,
seguimos siendo niños. Porque aspiramos a lo mismo que ellos: un poco de
cariño, un poco de protección, un poco de fiesta y tiempo para jugar. El mundo
de los mayores, con sus seriedades y preocupaciones, es sólo para las horas de
trabajo. Pero la felicidad tiene que ver con lo que ingenuamente desean los
niños. No hay otra fórmula: "Si no os hacéis como niños...".
Pero la principal historia de la Navidad no es un cuento ni
una recreación literaria. Es el recuerdo del Nacimiento de Jesús, el Hijo de
Dios que nació de María en aquella noche, santa desde entonces. Por eso, antes
que un cuento, en Navidad hay que recomendar los comienzos del Evangelio de San
Lucas y de San Mateo. En Alemania, existe la entrañable costumbre de leer en
familia, en voz alta, junto al Belén, el capítulo 2 de San Lucas, en la misma
noche de Navidad. Allí aparecen María y José, y se nos cuenta que no
encontraron sitio en la posada, y que tuvieron que buscar un pesebre. Y se
recuerda la alegría inmensa de los ángeles y su anuncio a los pastores. Con ese
mensaje de Dios, que siempre es oportuno para los hombres que debemos ser
niños: "Gloria a Dios en el Cielo y en la Tierra paz a los hombres que
ama el Señor".
sábado, 14 de diciembre de 2013
Cuento de Navidad, de Charles Dickens
“Son unas fechas deliciosas, un tiempo de perdón, de
afecto, de caridad; el único momento que conozco en el largo calendario del
año, en que hombres y mujeres parecen haberse puesto de acuerdo para abrir
libremente sus cerrados corazones y para considerar a la gente de abajo como
compañeros de viaje hacia la tumba y no como seres de otra especie embarcados
con otro destino”.
Así se expresa, aludiendo a los ya cercanos días de Navidad, el sobrino del viejo y avaro Ebenezar Scrooge, protagonista de esta
novela corta, Cuento de Navidad
(A Christmas Carol). Charles
Dickens, a través de Scrooge,
nos muestra una Navidad en la que
deben prevalecer los valores familiares
y la generosidad. El señor Scrooge, que vive para sí mismo y preocupado únicamente por su negocio,
menosprecia al ser humano y cualquier sentimiento de amor o compasión. La noche
antes de Navidad, su socio Marley, muerto siete años antes, se le
aparece advirtiéndole de la visita de tres
fantasmas: El fantasma del Pasado,
del Presente y del Futuro. Esta visita logra operar en Scrooge un cambio definitivo. En los
tiempos que corren, esta imprescindible
novela nos hace llegar un mensaje de
esperanza y la posibilidad de cambio en un mundo golpeado por la crisis
económica, el hambre, las guerras y, sobre todo, nuestro propio egoísmo. Excelente, respetuosa y ágil adaptación de Pablo Antón Pascual, con ilustraciones del joven Christian Birmingham.
sábado, 7 de diciembre de 2013
Cartas de Papá Noel, de J. R. R. Tolkien
Todos los años, durante
más de veinte, cuando se aproximaba la Navidad ,
los hijos de J. R. R. Tolkien
recibían un sobre con un sello del Polo Norte. Dentro había una carta escrita
con una extraña letra temblorosa y un dibujo de vivos colores o algunos
bocetos. El remitente era Papá Noel.
Las cartas aparecían misteriosamente, a menudo espolvoreadas con nieve fresca,
en la chimenea, y algunas veces las traía el cartero. Hablaban de sucesos del Polo Norte, divertidos o
alarmantes, acompañados siempre por maravillosos
dibujos: cómo se soltaron todos los renos
de los trineos y desperdigaron los regalos; cómo el Oso Polar escaló el Polo Norte y se cayó por el tejado de la
casa de Papá Noel para aterrizar en el comedor; cómo rompió la Luna
en cuatro partes e hizo que el hombre que vive en ella cayera en el jardín;
y ¡cómo se declaró la guerra a una horda
de trasgos que vivían en unas cuevas debajo de la casa! Un buen regalo para niños en estas próximas
fiestas de Navidad.
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