miércoles, 1 de mayo de 2019

Borges sueña con Borges en su laberinto, de Ignacio Arellano

Borges sueña con Borges en su laberinto[1]



En la entrada del palacio de Cnosos figura el signo del toro, que abre la puerta al reino del secreto, de la purificación, de la identidad de uno y de la libertad, quizá de la muerte. En el centro del laberinto es dable imaginar a Jorge Luis Borges (1899-1986) tejiendo una minuciosa meditación en la que sueña que es Borges y que escribe historias que se desarrollan en sueños y laberintos. En los meandros de su peregrinación arquetípica halla Jorge Luis Borges objetos preciosos, extraños y mágicos, como el aleph («El Aleph») que se oculta en la casa de la calle Garay donde vivió la hermosa Beatriz Viterbo. El aleph es el lugar donde están sin confundirse todos los lugares del orbe vistos desde todos los ángulos. Ironía borgiana es que semejante maravilla (incluye «el populoso mar, el alba y la tarde, las muchedumbres de América, la plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, un laberinto roto, interminables ojos escrutadores, racimos, nieve, tabaco, convexos desiertos ecuatoriales o la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo», entre miles de otras visiones admirables) solo haya servido al pedante poeta Carlos Argentino Daneri para perpetrar con su ayuda un malvadísimo poema que traza la historia de la Tierra. Sería posible considerar como un verdadero avatar humano del aleph a Ireneo Funes («Funes el memorioso»), que recuerda cada detalle de cada percepción, y es un almacén universal de datos: «Nosotros percibimos tres copas en una mesa. Funes todos los vástagos y racimos y frutos que comprenden una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlos en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española y con las líneas de espuma que un remo levantó en Río Negro la víspera de la acción de Quebracho». Otros objetos maravillosos son los que proceden del fabuloso mundo de «Tlon, Uqbar, Orbis Tertius» o los imaginarios libros infinitos en los que cada hoja se desdobla en infinitas hojas y cuya hoja central no tiene reverso... Esos objetos pertenecen a espacios igualmente mágicos, reducibles casi siempre al laberinto, obsesión central del escritor. Un laberinto es la ciudad misteriosa de los Inmortales descrita por un narrador que ha olvidado ser el propio Homero (en el cuento de «El inmortal» que evoca uno de los viajes de Gulliver narrados por Swift), un laberinto es el escenario de la muerte de Abenjacán el Bojarí «muerto en su laberinto», o el campo de batalla de dos reyes enemigos («Los dos reyes y los dos laberintos»), laberinto es la casa de Asterión (otro nombre del Minotauro) en el cuento del mismo título, y otros hallamos en «Las ruinas circulares» o «La Biblioteca de Babel», que evoca las visiones de Kafka y arquitecturas de Piranesi y que asume las dimensiones del Universo entero: «El universo, que otros llaman la Biblioteca se compone de un número indefinido y tal vez infinito de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercado por barandas bajísimas. Una de las caras libres da a un angosto zaguán que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas...». Reflexión parecida hace Asterión sobre su casa (el Laberinto): «Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce (son infinitos) los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo, mejor dicho, es el mundo». Se recordará que el padre Atanasius Kircher, erudito jesuita del siglo XVII, concebía el interior de la Tierra como un laberinto inextricable y que en la empresa heráldica de Galeazzo Becaria figura el mundo como un laberinto. Borges explora, pues, con vuelos nuevos, imágenes ancestrales que aseguran la solidez de sus fantasías. El laberinto no solo es un edificio o el mundo: es también una escritura («La escritura del dios») cuya clave encuentra el sacerdote prisionero en la piel del jaguar, después de atravesar iniciáticamente un laberinto de sueños, camino idéntico al que permite a otro sacerdote en «Las ruinas circulares» crear soñando un hombre, su discípulo, hecho de la materia de los sueños, hasta descubrir que él mismo es el sueño de otro soñador. En «Jardín de senderos que se bifurcan» el laberinto es un libro...
Es evidente la barroca atracción de Borges por los conflictos de la realidad con la fantasía, de la fugacidad humana y la eternidad («Historia de la eternidad» es una de sus obras); su preocupación por el tiempo (detenido mágicamente en «El milagro secreto»); por los sueños y la escritura laberíntica (el universo) de Dios, trabajosamente imitada por demiurgos de diversa entidad; por el destino y la muerte; por la identidad y la permanencia. Teología, filosofía, mitografías y folklore, en un estilo preciso, paradójico y aderezado con autoridades reales o ficticias, con mil detalles que hacen verosímiles las historias (muchas de técnica policiaca o de cuento de misterio) y los personajes más extravagantes, pueblan las páginas de Borges en frases como anillos de plata, brillantes y perfectas; en imágenes como espejos que reflejan con engañosa claridad enigmas y secretos. Borges llena de fechas, direcciones, eruditos datos bibliográficos y meticulosa documentación sus sueños: «El coche lo dejó en el cuatro mil cuatro de esa calle del Noroeste. No habían dado las nueve de la mañana» («La espera»); «Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. El espejo inquietaba el fondo de un corredor en una quinta de la calle Gaona, en Ramos Mejía; la enciclopedia falazmente se llama «The Anglo American Cyclopaedia», Nueva York, 1917 y es una reimpresión literal, pero también morosa de la «Encyclopedia britannica» de 1902» («Tlon, Uqbar»)... ¿Cómo poner en duda la veracidad del relato?
A sus preocupaciones metafísicas y poéticas se suma otro gran mito, el del valor, que fundamenta alguno de sus mejores cuentos: mencionemos «Hombre de esquina Rosada», mencionemos «El Sur» (de perfección imposible) ... que enseñan con sospechosa melancolía que la felicidad no es una condición de los hombres, pero sí el coraje o la desesperación.
Borges llenó los plúteos de su «Biblioteca de Babel» con los libros que hubiera querido escribir: «la historia minuciosa del provenir, las autobiografías de los arcángeles, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia de esos catálogos, la demostración de la falacia del catálogo verdadero, las interpolaciones de cada libro en todos los libros», o quizá se hubiera contentado con el libro de los libros que evoca en el mismo relato, ese libro total, cifra y compendio perfecto de todos los demás, y que sería el universo o sería Dios. No lo escribió, pero sí escribió otros que ocupan en esa Biblioteca portentosa un estante privilegiado. Murió ciego, recordando, en la oscuridad luminosa de su ceguera como en la caverna central de un laberinto, aquellas palabras de Goethe:
El sacro horror es lo mejor del hombre.
     Cuanto más afianza la percepción del mundo
     más hondamente lo turba el portento.



 [1] Ignacio ArellanoDiario de Navarra, 16 de marzo de 2002.

miércoles, 24 de abril de 2019

Cosas que nadie sabe, de Alessandro D'Avenia


“Cumple catorce años y está sentada a proa. Los ojos verdes, risueños y melancólicos, están imantados por el horizonte: una línea tan clara que tiene que dar miedo. El mundo es una caracola. Le hace eco a la luz, da toda la que recibe, hasta en forma de sombras. Y la luz es la única orden del alba. Una orden severa, porque cuando sale la luz también nos salen las lágrimas.”
La vida de Margherita está en un momento crucial: su padre ha abandonado el hogar, acaba de empezar el instituto y, en plena adolescencia, vive sumida en una profunda tristeza. La amistad con Marta y el entusiasmo por su nuevo profesor de lengua, lograrán despertar en Margherita nuevas pasiones y sueños. Pero será su amor por Giulio, su primer y gran amor, lo que hará reaccionar a Marguerita y la empujará a la búsqueda de su padre. Cosas que nadie sabe, Cose che nessuno sa en el original, una historia sugerente y sensible que invita a vivir la intensidad del amor verdadero y la belleza de los sueños más puros. Al igual que Blanca como la nieve, roja como la sangre, esta segunda novela de D’Avenia arrasa entre los adolescentes (ellos y ellas) y engancha también a sus padres.

miércoles, 17 de abril de 2019

Tres meses, de Tomás Trigo


“Cuando una persona muere, deja de existir y se acabó. Después no hay nada: ni cielo ni infierno ni ángeles ni Dios ni nada. ¿Te queda claro?”
Esas palabras de su madre, cuando tenía poco más de siete años, poco antes de que ella y su padre se divorciaran, se le quedaron grabadas a fuego en la memoria. Ahora Miguel tiene 22 años. Acaba de terminar la carrera de Derecho en Santiago de Compostela. Descreído, inteligente y triunfador, cree tener el mundo a sus pies. Es principios de enero y pasa unos días con sus abuelos, en el pazo donde nació, en Cambados (Pontevedra). Quedan pocos días para reanudar las clases. Una tarde, mientras merienda con sus abuelos, siente una punzada en el abdomen, como una cuchillada, que le hace caer de la silla. No le da importancia. Pero su abuelo, médico de profesión, sí. Al día siguiente le atienden en el Hospital de Santiago. Diagnóstico: Cáncer de páncreas. Tres meses de vida. Tres meses en los que Miguel se plantea, por primera vez, el sentido de su existencia.

miércoles, 3 de abril de 2019

El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio


Anteayer por la mañana, lunes 1 de abril de 2019, nos levantamos con la noticia del fallecimiento de Rafael Sánchez Ferlosio. Eso me trajo a la memoria su novela El Jarama, que pude leer allá por 1989 y de la que no guardo prácticamente ningún recuerdo. Quizá la impresión de que se me hizo un poco larga y de que parecía que no pasaba nada. Según los entendidos, El Jarama inauguraba una nueva época de la narrativa española incorporando a una historia de apariencia realista una técnica absolutamente realista. Once amigos madrileños deciden pasar un caluroso domingo de agosto a orillas del Jarama. A partir de ahí la acción se desarrolla simultáneamente en la taberna de Mauricio —donde los habituales parroquianos beben, discuten y juegan a las cartas— y en una arboleda a orillas del río en la que se instalan los excursionistas. Durante dieciséis horas se suceden los baños, los escozores provocados por el sol, las paellas, los primeros escarceos amorosos y el inevitable paso del tiempo, que amenaza con la llegada del lunes. Al acabar el día, sin embargo, un acontecimiento inesperado colma la jornada de honda poesía y dota a la novela de una extraña grandeza. Para muchos «la mejor novela escrita en España en el siglo XX».

miércoles, 27 de marzo de 2019

Relámpagos, de Jean Echenoz


Con veintiochos años de edad, y ya dos metros de estatura, Gregor decide tomar un barco hacia los Estados Unidos de América. Desembarca en un muelle de Nueva York provisto de su pasaporte y de su bombín, de una maletita con apenas ropa, de otra con apenas instrumentos, de veinte dólares doblados en un bolsillo y en otro bolsillo una carta de recomendación para Thomas Edison...”.


Debió ser hace un par de años cuando tuve la oportunidad de ver una exposición en la Ciudad de la Ciencia de Valencia. Allí oí hablar por primera vez -ignorante de mí- de Nikola Tesla. Y decidí leer algo sobre él. Así fue como di con Relámpagos (Des éclairs), de Jean Echenoz. Basada en la vida y obra del ingeniero Nikola Tesla (1856-1943) este pequeño relato, ni novela ni biografía es, sin embargo, ágil, simpática, entrañable en ocasiones, y muy sugerente. En ella nos encontramos con Gregor, que inventa y descubre todo lo que va a ser útil durante los próximos siglos: la transferencia inalámbrica de energía eléctrica mediante ondas electromagnéticas, la corriente alterna, la bombilla sin filamento y la radio, … Sin embargo, como la ciencia le interesa mucho más que el beneficio, los asuntos personales no le van tan bien. Por eso otros científicos acabarán robándoselo todo.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Una historia sencilla, de Leonardo Sciascia


“La llamada telefónica se produjo a las 9.37 de la noche del 18 de marzo, sábado, víspera de la rutilante y retumbante fiesta que la ciudad dedicaba a San José Carpintero: y al carpintero precisamente se ofrecían las hogueras de muebles viejos que esa noche se encendían en los barrios populares…”
Una historia sencilla que, en realidad, no lo es tanto. Como te despistes, te pierdes, a pesar de su brevedad (78 págs.) y llegas al final desconcertado, sin saber qué ha ocurrido. Una novela policíaca siciliana con fondo de mafia y droga, aunque jamás se nombra ni la una ni la otra. Todo empieza con una llamada telefónica a la policía comunicándole el aparente suicidio de una persona. A partir de ese momento, de repente, la historia va creciendo, se dilata, se embrolla sin dejarnos ni un instante de reflexión. Eso, que nos ocurre a nosotros, los lectores, le ocurre también al inspector, el único personaje que busca la verdad. Lo mismo que ocurrió al autor, Sciascia, quien, hasta un mes antes de su muerte en 1989, cuando entregó este libro a su editor italiano, se obstinó en «sondear escrupulosamente las posibilidades que tal vez queden aún a la justicia» (Justicia, Dürrenmatt).

miércoles, 13 de marzo de 2019

Control total, de David Baldacci


Un avión se ha estrellado. No hay supervivientes. En él viajaba, o debería viajar, Jason Archer. Su misteriosa y oscura desaparición arrastrará a su mujer a conocer un mundo de vértigo y de pesadilla, donde conviven la sospecha y la venganza, la conspiración y la muerte...”.

Cuando Sidney Archer despidió a su marido en el aeropuerto para tomar un avión rumbo a Los Ángeles, no podía sospechar que para ella comenzaba una nueva vida. El avión se estrella y las investigaciones posteriores revelan que ha sido víctima de un sabotaje. Además, todo apunta a que su marido ha estado robando secretos de la empresa en la que trabajaba para venderlos a la competencia. Con todo, apenas han comenzado sus sufrimientos: las sospechas que recaen sobre su marido colocan a Sidney en el punto de mira del FBI, que la considera cómplice. De telón de fondo, el control de las redes de información del siglo XXI. Una novela absorbente. 437 páginas sin desperdicio. Perfecta para desconectar.

miércoles, 6 de marzo de 2019

La historia de Iqbal, de Francesco D'Adamo


“Hola, soy Ernesto, estudio 1º ESO y esta es mi primera colaboración en #ahoraqueleo. Espero que os guste”.

A finales del siglo XX, Fátima, una chica paquistaní, vive recluida en la fábrica de alfombras de Hussain Khan. Ella, como el resto de los niños, trabaja de sol a sol, sin apenas descanso ni comida. Un día llega a la fábrica un niño esclavo llamado Iqbal que iniciará una tremenda lucha contra la esclavitud infantil. Una obra maestra de Francesco D’Adamo que nos enseña lo malvada que es la esclavitud infantil, la esclavitud en general y de que siempre hay personas como Iqbal y Ehsan khan que lucharán por evitarla. Es una excelente novela que nos enseña cómo viven las personas en el tercer mundo fuera de esta burbuja en la que vivimos la gente del llamado primer mundo. Se la recomiendo a todas las personas que quieran ver que no hay que ser adulto y tener poderes para ser un héroe.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Canción para una chica que lloraba sola en Taramay el 25 de julio de 1979, de Miguel D'Ors


Canción para una chica que lloraba sola en Taramay el 25 de julio del 1979, de Miguel D'Ors[1]



Lágrima que yo he visto brotar de tu silencio
y de tus quince años
y cayó en una tarde con un algo de hoja
desprendida de un mayo...

Yo no sé de qué pena, de qué esperanza rota,
de que nombre venía,
ni siquiera si era tu primera lágrima de mujer
o la última de niña.

Yo pasé junto a ti como pasaba el viento
y el rumor de las olas.
Nunca sabré tu nombre. Nunca sabré el pasado
de esa lágrima sola.

Ni tú sabrás tampoco que una tristeza tuya
cruzó una vez mi vida.
La noche será corta. Mañana volverás
a ser una sonrisa.

Pero quiero decir que esa lágrima tuya,
cayendo inconsolable
de tus años --tan dulces, tan amargos, tan quince--,
desbarató la tarde;
que la playa y el verde de las enredaderas
y julio y sus gaviotas
se ensombrecieron cuando, a solas con el mar,
lloraste porque todo, porque nada, por cosas.

Taramay, 25-VII- 1979




[1] De CHRONICA, 1982, en 2001. Poesías Escogidas, Númenor, Cuadernos de Poesía, Sevilla 2001.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Pequeños crímenes conyugales, de Éric-Emmanuel Schmitt


El viernes 15 de febrero algunos alumnos de mi colegio de 2º de Bachillerato acudieron al teatro. Se representaba Óscar. O la felicidad de existir, obra de Éric-Emmanuel Schmitt, en versión de Juan José de Arteche. No conocía la obra ni pude asistir a la representación, pero me trajo a la memoria otra interesante obra del autor que pude disfrutar hace tiempo. Se trata de Pequeños crímenes conyugales. Los protagonistas, Alejandro y Carla, llevan quince años casados. Acaban de llegar a su apartamento. Vienen del hospital. Alejandro sufre amnesia. Al parecer, se cayó por la escalera y perdió el conocimiento. No se acuerda de nada y Carla se encarga de ir recordándole quién era, qué frases decía, lo que le gustaba y aquello que detestaba. Pero a Alejandro le parecen contradictorias algunas de las cosas que Carla le dice sobre su propia personalidad y sobre la relación que mantenían. ¿Quién es él en realidad? ¿Y quién es Carla? ¿Cómo era antes su vida de pareja? A partir de lo que ella le cuenta, Alejandro intenta reconstruir su propia vida. Pero, ¿y si Carla mintiese? ¿Es él, realmente, tal y como ella lo describe? Y ella, ¿es de veras su mujer? A través del ágil diálogo y los continuos golpes de efecto Schmitt nos muestra el camino a una verdad inesperada manteniendo el asombro y la tensión hasta el final. En un solo acto y en tiempo real Pequeños crímenes conyugales (Petits crimes conjugaux) nos ofrece una sabia reflexión sobre el amor, la fidelidad y el paso del tiempo, y los problemas que entrañan las relaciones de pareja. En 2001, Eric-Emmanuel Schmitt recibió el Gran Premio de Teatro de la Academia francesa por el conjunto de su obra. Su segunda película como director, Cartas a Dios, se estrenó en España en 2011.




miércoles, 13 de febrero de 2019

Dios en la poesía actual


Dios en la poesía actual[1]
 Cuando llegue la hora que sólo Tú conoces / llévame por un campo donde crecen higueras. / Haz que sea verano, cuando su áspero aroma / viene para abrazarnos. Yo estaré junto a ellas. José Julio Cabanillas.
Aléjame, Señor, de la barbarie / y del eco ofensivo de esa gente / que arrasa tus sagrarios con el único / afán de erradicarte de la tierra. Carmelo Guillén Acosta.
También hay hoy poetas que hablan de Dios. Dos de ellos, José Julio Cabanillas y Carmelo Guillén Acosta, han rescatado en Dios en la poesía actual (Rialp) poemas de 48 autores actuales en español donde Dios es el alma de la composición. Lo de actuales implica, según el criterio seguido para la selección, haber nacido en el entorno de 1950 y después. Y quizá la primera sorpresa -las siguientes provienen del golpe de belleza de los versos- sea que, en una sociedad tan secularizada como la nuestra, Dios está mucho más presente en la poesía de lo que cabría suponer.
 -Entonces, ¿no les ha “costado” encontrar autores para la antología?
-Darle vida a la antología no nos ha costado demasiado esfuerzo: unos poetas han ido llamando a otros hasta conseguir la suma de 48 autores. Sin duda, como ocurre siempre en cualquier compilación, podrían haber surgido algunos más si lo hubiéramos anunciado previamente en nuestros círculos de poetas cercanos; de hecho, tras la publicación de la antología, nos han venido más de uno y más de dos poetas mostrándonos sus libros con alguna que otra composición referida a Dios y con el deseo de que los agregáramos a una posible segunda edición, que se hará, según nos han avisado ya desde Rialp. Sin embargo, el trabajo lo hemos realizado sin presiones de nadie, con plena libertad, y revisando muchísima poesía impresa actual de poetas nacidos a partir de los años 50 que considerábamos merecedores de ser incluidos en la antología.
 -¿Fue bien recibida la idea por los poetas con quienes contactaron?
-Cuando encontrábamos poemas de calidad que hablaban explícitamente de Dios, nos poníamos en contacto con el autor y le pedíamos su autorización para hacerlo partícipe del proyecto. Así de fácil. Estos poetas, a veces, nos han enviado textos inéditos sobre la misma temática, que también hemos añadido a nuestra selección, hasta un máximo de cinco poemas.  
-Todo ello, en un tiempo que se aleja de Dios…
-Al ser un tema universal, de todos los tiempos, incluido este postsecular, Dios no deja de ser un referente para los poetas. Baste hurgar en sus obras literarias para descubrirlo entre los entresijos de sus versos. Piense que el poeta es una persona que tiende a estar en contacto con la belleza, con lo inefable, con lo imperceptible para muchos, y en ese ejercicio de acercamiento al misterio se topa de alguna manera con Dios. Aunque el hombre se aleje de Él, la auténtica poesía siempre lo tiene en cuenta y lo acerca.
El mundo es escenario y espejismo, / la vida entera un agotado sueño. / Cuando vengas, Señor, a desmentirlo, / concédeme un reposo verdadero. Javier Almuzara
-¿Creen necesariamente en Dios las personas que lo presentan en sus poemas?
-Por lo que se puede apreciar en esta antología, Dios se concibe desde muy distintas perspectivas: como un misterio, como un anhelo, como un personaje histórico que se puede conocer leyendo los Evangelios, como un Padre amoroso y providente, como un ser al que se le debe gratitud o adoración…, las perspectivas son diversísimas. Como decimos en el prólogo: «No hay en ellos [ni en los poetas, ni en sus poemas] un credo en particular o la intención de hacer poesía sacra o religiosa, ni de enseñarnos nada en particular; acaso encontraremos solo sinceras preguntas aunque no haya a veces demasiadas respuestas».
Quiero vivir, Señor: hoy sólo puedo / adorarte en el mundo que has creado, / sentir que de este barro formo parte. / No me rompas, Señor: hoy que me enredo / en las fibras del mundo que me has dado / solo quiero vivir y acompañarte. Carlos Javier Morales.
-¿Cuáles son las principales fuentes literarias de un poeta que crea poesía religiosa?
-Pensamos —y hablamos por nosotros mismos— que, en conjunto, la fuente más importante es su propia vida interior, su formación, su fe, alimentada a partir de lo que le inculcaron sus padres de pequeño. Literariamente, hay poemas que están inspirados en pasajes de la Biblia, sobre todo de los Evangelios; así lo hace Rocío Arana en Lc, 5, 31-47 o Manuel Ballesteros en Lc, 15, 11-32. Por otra parte, se encuentran poemas basados en acontecimientos explícitos como el nacimiento del Niño Dios (Rocío AranaBelén, Fernando de VillenaAl Nacimiento de Nuestro Señor) o la redención de la humanidad obrada por Cristo en la cruz (Jesús BeadesLa pasión según Bach), o, sencillamente, fundamentados  en ambientaciones evangélicas como la que se da junto al mar de Tiberíades (Luis E. CauquiTiberíades, Eloy Sánchez RosilloViejas historias). Otros, de inspiración evangélica, hablan del amor misericordioso de Dios, de la entrega sin fisuras. Otros, de manera visible, tienen su inspiración primera en San Juan de la Cruz (José Antonio SáezMi Amado, los bosques de Laurisilva), o en el famoso soneto anónimo A Cristo Crucificado (José María DelgadoEl cielo que me tienes prometido). No es en general la literatura lo que, en realidad, inspira a estos poetas sino su propia vida, alimentada desde la adoración, desde la acción de gracias, desde la súplica, desde las vacilaciones de la fe, o desde el rechazo a Dios.
 -¿Significa Dios lo mismo para los poetas de hoy que para los poetas de ayer?
-Evidentemente, el poeta es un hombre de su tiempo. Este que nos ha tocado vivir es apasionante, pero, sin que digamos nada que no sea evidente, no está enraizado en Dios.  Es, como muy bien se sabe, un tiempo laicista, de postsecularización, donde o a Dios se le pone en el banquillo, o no se cuenta con Él, o, simplemente, se le repudia como perteneciente al pasado, o, en el peor de los casos, se le ignora. En ese contexto, la creencia en Dios no tiene la misma incidencia en las vidas de muchas personas que hace varias décadas, cuando vivíamos en una España oficialmente católica. Pese a todo, hay un matiz maravilloso, muy presente en los poetas actuales, que queremos destacar, y es que hoy, más que nunca, el poeta ha descubierto que Dios habla, no solo desde la creación, sino, fundamentalmente, desde su silencio, su auténtico rostro.
Por Ti, Jardín, por Ti, por tu hermosura / los jacintos, honor del mes primero, / las tímidas violetas de febrero / y en marzo del almendro la blancura. Fernando de Villena.
-¿Es Dios causa u objeto de la inspiración del poeta? ¿O solo un contexto?
-Palabras como causa, objeto, contexto nos distraen de lo esencial. Esas palabras tienen que ver con un pensamiento técnico, racional. La poesía utiliza otras palabras (nunca unívocas, más complejas y ricas) porque se desarrolla en otra parte.
-¿No juega la razón un papel en la creación poética?
-El pensamiento racional encara sólo problemas. Algo que nuestra razón y nuestros instrumentos pueden analizar y resolver de un modo objetivo y universal. Pero la poesía se mueve en el terreno del misterio. De él no cabe una comprensión exacta ni una resolución definitiva. El misterio nos envuelve por fuera y por dentro, nos acoge o nos zarandea. Decirlo sólo es posible con palabras que están impregnadas de él. Son palabras corrientes y molientes, pero tienen que estar alentadas por él. Las palabras de un poeta tienen unas raíces muy hondas, se hunden en aquel umbral de lumbre divina que hay en cada quien. Arraiga en esa grieta de soledad inexplicable que convierte a cada quien en una persona irrepetible: el único habitante de su propia excentricidad singularísima. La poesía hace que no seamos fragmentos de una masa, un grumo anónimo.
Dios mío, tú creaste el mundo a base / de números y letras. Tú conoces / la fórmula capaz de combinarlos / para que surjan cosas de la mezcla. Luis Alberto de Cuenca.
-¿Existe la inspiración?
-Naturalmente que existe la inspiración: todo poeta (hasta el más técnico en su oficio) sabe que está jugando con fuego, que las palabras le llegan de otra parte. Él es el recipiente donde corre el agua y se desborda. Ese es el primer verso que nos da el cielo. Después hay que trabajar y cada poeta trabaja a su modo. Pero esa elaboración consiste en esclarecer lo que ha oído, quitarle ropaje retórico y el veneno del estilo. La hermosura siempre va desnuda, y es tan frágil. Comprendo que a más de uno esto le parezca una bobada.
 -¿Sobreabunda en la poesía religiosa actual el Dios-concepto, en detrimento del Dios Encarnado?
-En poesía no usamos conceptos, que son los propios del pensamiento técnico, racional. Más que pensar, el poeta ve cosas reales, concretas y bien materiales. No habla de entelequias borrosas ni de categorías universales. Creo que el poeta tiene un pensamiento simbólico: ve cosas del todo reales y en ellas -dentro de ellas- adivina un aliento inexplicable, que él mismo no puede alcanzar sino sólo señalar con el dedo: ahí está un pino (por ejemplo) empeñado en existir del modo más hermoso, descarado y feroz. Mal negocio es ser poeta: intentar decir lo que no se puede explicar del todo. Sabe que su trabajo es ver y mostrar lo que permanece invisible, detrás, pero da plena existencia, hermosura, a cada cosa.
Te doy las gracias / por la noticia Tuya del amor a diario. / Nada como el Amor / para darnos noticia de lo eterno. Beatriz Villacañas.
-Y que también es real…
-Por eso un poeta corre el riesgo de quedarse en el camino. Un poeta no puede mentir ni hablar de cosas que no ha visto, olido y palpado. La poesía es la encarnación del verbo. No es la sublimación de la materia como pensaron los alquimistas o los científicos de hoy que ven los fenómenos reales con la intención de establecer una teoría universal, abstracta, desustanciada. Dios libre al poeta de pensar mal y demasiado: cerrar los ojos para no ver.
-¿Escriben de forma distinta sobre Dios los poetas que creen y los que no creen o dudan?
-No somos capaces de establecer una diferencia entre un poeta escéptico y otro creyente. A los poetas debemos pedirle autenticidad: ojos en la cara y alma desnuda, libre de juicios previos. Por ese camino llegará —o tal vez le llevarán— a la Poesía mayúscula y entonces… Ni el más sabio podrá prestarle palabras pues ella nos excede de modo infinito. Un poeta da palos de ciego contra un muro, por ver si abre una grieta —aunque sea diminuta— por donde entre la luz del otro lado. No creemos que podamos pedirle más.
Para quererte a Ti, mi Dios, / me remueven tu Cielo y el infierno. / La sal y la pimienta de mi amor / son algo de interés y un poquitín de miedo. Enrique García-Maiquez.
-¿Cuándo un poema puede ser oración?
-Al final de su Poética musical, afirma Stravinsky que el fin último, esencial de la música es la comunión, la unión de cada hombre con su prójimo y el Ser. La poesía y la música son casi hermanas. Creemos que, en ocasiones, se consigue esa unión (en esta antología hay poemas que lo demuestran) aunque el poeta (o el músico) no sepa del todo cómo se hace.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Yo, robot, de Isaac Asimov


LAS TRES LEYES DE LA ROBÓTICA

1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes están en oposición con la Primera Ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no esté en conflicto con la Primera o Segunda Leyes.
Manual de Robótica 56ª Edición, año 2058.

Los robots que nos presenta Isaac Asimov en Yo, robot (I, Robot en el original) son máquinas capaces de llevar a cabo muy diversas tareas, y que a menudo se plantean a sí mismos problemas de 'conducta humana'. Estas cuestiones se resuelven en el ámbito de las tres leyes fundamentales de la robótica, concebidas por Asimov, pero no dejan de proponer extraordinarias paradojas que a veces se explican por errores de funcionamiento y otras por la creciente complejidad de los 'programas'. Pero ¿existe el riesgo de que un día estos robots sean tan inteligentes y tan autónomos que se rebelen contra el hombre que los diseñó? Asimov, nos deja con la duda… Sirvió de inspiración para una película de 2004 que lleva el mismo nombre, Yo robot, dirigida por Alex Proyas y protagonizada por el actor Will Smith.

miércoles, 30 de enero de 2019

Soy la hija de Rembrandt, de Lynn Cullen

«Sé que esto sonará extraño. También a mí me lo parece: creo que Dios habla a través de mis manos».

Con su madre muerta por la plaga de peste y su hermano Titus recién casado, Cornelia van Rijn se encuentra aislada, sin un solo amigo o confidente, salvo su difícil padre, el pintor Rembrandt van Rijn, una vez admirado por la élite holandesa y que se encuentra ahora al borde de la locura. Cornelia, sola y desamparada, debe cuidar de él, abrumada, al mismo tiempo, por los secretos y escándalos sobre ella misma. Se ha enamorado de Carel, un chico de una familia de mercaderes, pero su padre le termina prohibiendo que lo vea; y el serio Neel, último e incondicional alumno de su padre, le cansa. Basada en personajes reales, I am the Rembrandt’s daugther es una novela que narra el drama familiar al que tuvo que enfrentarse esta joven, que luchó por sobrevivir a la sombra de uno de los más brillantes y complicados artistas de la historia. Me ha gustado bastante. Los 350 años de la muerte de Rembrandt puede ser una buena oportunidad para releer esta entretenida novela.

lunes, 30 de julio de 2018

Llora Nagasaki, de Toshimi Nakai


El doctor Takashi Nagai (1908-1951) amó y rezó ardientemente por la paz. Antes de caer la bomba atómica sufría una aguda leucemia y le habían pronosticado tres años de vida. A eso se añadió la radiación de la bomba y el extenuante trabajo que realizó curando heridos, en un ambiente con un índice de radiación altísimo. A los pocos días se desplomó y le fue imposible estar de pie. “El brazo y los dedos se mueven -decía-. Mientras aguante, he de seguir escribiendo. Escribir es lo único que puedo hacer”. Y no paró de escribir libros y cartas hasta su muerte, el 1 de mayo de 1945, con 43 años. Y lo hizo para animar a sus compatriotas a rehacer su país y amar la paz. Los libros del doctor Nagai conmovieron a millares de japoneses e inspiraron varias canciones y películas. “Su mensaje y su ejemplo -afirma en el Prólogo Toshimi Nakai, autor de esta semblanza­- pueden ser muy útiles a los que vivimos en la sociedad actual, para aprender la importancia de esforzarnos por la paz y por difundir el amor al prójimo.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Baúl de sombras, de Javier de Navascués

Ahora que estoy triste
Correré las cortinas, bajaré las persianas
Y me esconderé en este poema.

Así se expresaba Javier de Navascués en Recuento (1999). Ahora, en Baúl de sombras, nos conduce a encontrar en la poesía un medio de conocimiento de la realidad. Se zambulle en la memoria, se repliega sobre sí mismo para rescatar las vivencias de la infancia. Los hechos, pero, sobre todo, su sentido desde el presente en que se los evoca. Experiencia restaurada, lucha contra el olvido, recuperación de lo vivido para compartirlo con quienes gozan de esa misma experiencia.

lunes, 11 de septiembre de 2017

El Sunset Limited, de Cormac Mc Carthy

jueves, 5 de abril de 2012
Lo que hace falta es callar
Luis Daniel González, bienvenidosalafiesta
El Sunset Limited, de Cormac Mc Carthyes una obra de teatro en su origen, o una novela en forma dramática, que presenta un diálogo que tiene lugar en un cuarto de un gueto negro de Nueva York, entre dos hombres, Blanco y Negro. La breve presentación dice del primero que tiene mediana edad y del segundo que es corpulento. Se irá deduciendo del diálogo que Negro salvó a Blanco de arrojarse al paso del tren, el Sunset Limited; que Negro tuvo un pasado turbulento pero una experiencia en la cárcel le hizo convertirse, y que Blanco es un profesor culto y desesperado. Toda la conversación es un intento, por parte de Negro, de convencer a Blanco de que no intente suicidarse de nuevo.

Si muchos lectores ya sabían del enorme talento del autor para las descripciones y para los diálogos lacónicos, aquí podrán comprobar su maestría para construir un largo combate dialéctico entre dos personajes que tienen voces completamente distintas: una cálida y de argot, otra desgarrada y culta. Y, como corresponde a un autor cuidadoso, verán que deja que cada uno de sus personajes hable con toda la fuerza que tienen sus argumentos, vitales los de uno e intelectuales los de otro, y que no intenta forzar más de la cuenta el pulso que ambos sostienen.


En mi opinión, una clave del diálogo, donde se reflejan actitudes de fondo, está en el comentario de Blanco: «creo en la preponderancia del intelecto»; y en la réplica de Negro: «antes de empezar a leer la biblia yo también estaba en el rollo de la preponderancia» (…). No tanto como usted, pero bueno. (…) Me quité de encima todo aquello y lo dije: Por favor, ayúdame, dije. Y él me ayudó». En otro momento Negro sí le dice a Blanco cuál es su problema: «La luz está en todas partes, lo que pasa es que usted no ve más que sombra alrededor. Y la sombra es usted. Usted hace la sombra».

Otra clave, donde se ve quien lleva la iniciativa, se puede apreciar en otros comentarios de Negro. Uno: «no tengo ni puñetera idea de por qué Dios es como es. No sé por qué me habló a mí. Yo no lo hubiera hecho»; otro: «si Dios es Dios le puede hablar a su corazón en cualquier momento. Le diré más: si me habló a mí (y ya le digo yo que lo hizo), es que puede hablarle a cualquiera»; y un tercero, quizá el mejor: «La cosa no va de ser virtuoso. Lo único que hace falta es estar callado. No puedo hablar por boca del Señor, pero la experiencia que he tenido me hace creer que él habla al que está dispuesto a escuchar. No es necesario que sea virtuoso».

Al leer el libro, para mí el más impactante desde hace mucho tiempo, he pensado que McCarthy podría haberse inspirado en aforismos de Nicolás Gómez Dávila. Así, y entre otros, Blanco encaja de lleno con el que dice que «Si no se suicida, el ateo no tiene derecho a creerse lúcido»; y los razonamientos de Negro respiran la convicción de que «La sabiduría se reduce a no enseñarle a Dios cómo se deben hacer las cosas».

Cormac McCarthy. El Sunset Limited (The Sunset Limited, 2006), Barcelona: Mondadori, 2012; 112 pp.; trad. de Luis Murillo Fort; ISBN: 978-84-397-2502-2.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Ser quien eres, de Wenceslao Vial (Ed.)

Cómo construir una personalidad feliz, dice el subtítulo, con el consejo de médicos, filósofos, sacerdotes y educadores. Cómo mejorar la propia personalidad, la autoestima y la virtud, sin imitar modelos que nos alejan de nuestra propia identidad. Cómo vivir una vida más feliz y más coherente, y adquirir una mayor empatía con quienes nos rodean, en especial con nuestra propia familia, en el entorno del hogar. Los autores, con larga experiencia en sus propios ámbitos, se dirigen de manera especial a lectores con una espiritualidad cristiana, ofreciendo pautas para avanzar con eficacia en la búsqueda de la felicidad: Alfonso Aguiló, Carlos Ayxelá, José María Barrio, José Benito Cabaniña, Javier Cabanyes, Juan Ramón García-Morato, Javier Láinez, Javier Sesé, Rodolfo Valdés, Wenceslao Vial (Ed.). interesante para educadores: padres, profesores, sacerdotes, …

lunes, 28 de agosto de 2017

El refugio secreto, de Corrie Ten Boom

Desde su publicación, hace más de cuarenta años, la historia de Corrie ten Boom, una relojera holandesa de la ciudad de Haarlem, ha servido de inspiración a millones de personas. Heroína de la resistencia a la ocupación nazi de su patria, ella, junto a toda su familia, arriesgaron la vida para ayudar a los judíos perseguidos y a los jóvenes buscados por los alemanes para deportarlos como fuerza de trabajo. Después de convertir su casa en un refugio clandestino donde podía acudir todo el que tenía necesidad, y de salvar a cientos de personas, aquella actividad les llevó a probar ellos mismos el sabor de los campos de la muerte. Sólo pudo sobrevivir Corrie, y gracias a ello pudo contar por todo el mundo esta historia de cómo la fe acaba triunfando sobre el mal, pues no hay pozo tan profundo donde no llegue la gracia y el amor de Dios. Fue nombrada "Justa entre las Naciones" por el gobierno de Israel, como lo fueron, entre muchos otros, Hannah Arendt, Marc Chagall, Franz Werfel, Pío XII y Oskar Schindler.

lunes, 21 de agosto de 2017

J. R. R. Tolkien. Señor de la Tierra Media, de Joseph Pierce

En esta obra encontramos quince escritos sobre el gran legado literario y los valores espirituales que regían la Tierra Media de J. R. R. Tolkien. Esta atractiva colección incluye recuerdos personales de George Sayer amigo personal de Tolkien y biógrafo de C. S. Lewis, y Walter Hooper, secretario personal y biógrafo de C. S. Lewis y artículos y ensayos que exploran los hilos de inspiración y razón en las obras mayores de Tolkien. El Señor de los Anillos, El Silmarillion y El Hobbit son examinados desde distintas perspectivas. Las páginas de Stephen Lawhead exploran el sentido del tiempo y los caminos de inspiración en Tolkien. En palabras de Joseph Pierce que se pueden leer en el Prefacio, juntos, estos escritos “representan no solamente una justa celebración de la vida y obra de Tolkien, sino también una contundente y eficaz réplica a sus detractores”.

lunes, 14 de agosto de 2017

Las montañas blancas, de John Christopher

Una raza de gigantescos robots, los Trípodes, ha dominado la Tierra, reduciendo a todos sus habitantes a la esclavitud. A partir del día de la solemne Ceremonia de la Placa, que tiene lugar a los catorce años, los chicos y las chicas son considerados ya como personas mayores. ¿Se puede ser persona si no se posee libertad, si no se es dueño de los propios pensamientos? A Will Parker, un muchacho que está a punto de recibir La Placa, se le plantean serias dudas. Un encuentro casual con un miembro de la casta de los Vagabundos le revela que todavía quedan algunos hombres dispuestos a luchar por su independencia que habitan en unas lejanas montañas, al otro lado del mar. Primer libro de la Trilogía de los Trípodes, seguido por La ciudad de oro y plomo y El estanque de fuego. Una distopía en la que el amor a la libertad, resistencia frente a la esclavitud y defensa de la propia identidad es lo que une a los protagonistas de esta serie. en cierta medida recuerda a La guerra de los mundos de H. G. Wells o a Farenheit 451 de Bradbury. Muy recomendable para jóvenes.

lunes, 7 de agosto de 2017

La caja negra, de Michael Connelly

¿Qué relación puede guardar un asesinato reciente con un crimen acontecido dos décadas atrás? El inspector Harry Bosch debe plantearse dicha pregunta cuando, por alguna extraña razón, la investigación de un homicidio le hace regresar a la peor época que recuerda de su larga trayectoria profesional: las revueltas raciales que arrasaron Los Ángeles en 1992. En aquellos turbulentos días una joven fotógrafa murió bajo extrañas circunstancias. Quizá la resolución del crimen del presente sea también la respuesta a aquella muerte jamás resuelta del pasado. Acción, ritmo y buena construcción de los personajes. Sin duda, una buena lectura para el verano.







miércoles, 19 de abril de 2017

Una temporada para silbar, de Ivan Doig

Cuando vuelvo a visitar los rincones de mi vida, las cosas más nimias me asaltan. El mantel de hule con cuadros blancos y molinos de viento azules, las manchas descoloridas en nuestros cuatro gastados lugares en la mesa. Ese café acre de papá, tan cargado que casi andaba, y que él bebía a sorbos después de la cena para dormir después, sereno como una esfinge.
Paul Milliron ocupa el cargo de Superintendente de Instrucción Pública en Montana (EE.UU.). A través de sus recuerdos, Doig nos sumerge en la vida de la Montana de 1909. Paul es el mayor de los tres hijos que tiene Oliver Milliron, un granjero que se ha quedado viudo recientemente. Para salir adelante en las tareas domésticas, contratan a un ama de llaves, Rose, que se presenta en Marias Coulee acompañada de su hermano Morris, un dandi que no encaja mucho en el ambiente rural de la zona. El destino de todos cambia cuando, al quedarse sin maestra, el pueblo ofrece el puesto a Morris, hombre de esmerada y excéntrica educación. Novela familiar, amable, con muchos y agradables valores humanos y con una destacada presencia de la naturaleza y la vida campestre. Un homenaje a la abnegada entrega de muchos maestros, Una temporada para silbar, The Whistling Season en el original, describe con calidad y ternura los sentimientos más íntimos y profundos de unos personajes infantiles y adolescentes, como Paul, que empiezan a abrirse camino en un mundo nada fácil.

lunes, 27 de febrero de 2017

El silencio del asesino, de Concha López Narváez

Siempre estoy atento a lo que leen los muchachos en el colegio. No hace mucho vi a Gabi, alumno de 1º ESO y gran lector, con un nuevo libro. Y le pedí que -cuando acabara de leerlo- me lo pasara si le había gustado. Me lo leí, y aquí te lo traigo. Se trata de El silencio del asesino, de Concha López Narváez. No es una autora desconocida para mí, ya que hace años me leí -y guardo buen recuerdo- La tejedora de la muerte. En esta ocasión nos trae un nuevo libro de misterio.
Dos bellos sauces daban vida al jardín de Twin Willows Manor, pero también escondían algo terrorífico. El día en el que, por accidente, una excavadora derrumbó aquellos árboles, el revuelo y el escándalo se apoderaron de la tranquila ciudad de Wiggfield. Un cadáver, un juicio, testimonios dolorosos, mentiras y un acusado que se niega a hablar forman la trama de esta novela, donde el suspense articula un entramado de personajes y hechos capaz de secuestrar a cualquier lector.

lunes, 20 de febrero de 2017

El coleccionista de huesos, de Jeffery Deaver

Lincoln Rhyme, uno de los principales criminalistas forenses del mundo, está paralítico del cuello para abajo, por lo que vive atado a su cama. Cuando planea suicidarse recibe la llamada de un antiguo compañero: enterrada en una vía de tren del West Side neoyorquino se ha encontrado la mano de un hombre que cogió un taxi del que nunca saldría... su conductor era 'el coleccionista de huesos'. Sólo Rhyme puede descifrar las pistas que va dejando este inteligentísimo psicópata. La oficial de policía Amelia Sachs será sus brazos y sus piernas en una frenética y apasionante carrera para detener el horror.

Publicada en 1997, es la primera novela de la serie de Lincoln Rhyme, criminalista forense tetrapréjlico. En 1999 fue llevada al cine con  Denzel WashingtonAngelina Jolie como protagonistas. Excelente para desconectar. Espero seguir leyendo la serie.