Este
estupendo libro de C. S. Lewis, editado
por primera vez en 1942, es una recopilación de artículos publicados en el
desaparecido periódico Manchester
Guardian con el nombre de The
Screwtape letters (Las cartas de
Escrutopo). Desde entonces ha sido un éxito permanente. Está compuesto de
treinta y una cartas que el anciano y experimentado diablo Escrutopo escribe a su sobrino Orugario,
un demonio principiante. A través de las cartas intenta enseñar a su sobrino,
cómo tentar a «su Paciente», un joven que vive en Londres en plena Segunda
Guerra Mundial. Ameno, amable, irónico, agudo y con sentido del humor, C. S. Lewis hace en el fondo una apología del cristianismo. Critica la
debilidad de los hombres y la facilidad con la que e dejan seducir por los
engaños del Maligno. C. S. Lewis dedicó este libro a su gran
amigo y escritor J. R. R. Tolkien. La
originalidad de su planteamiento, el acertado estilo literario y la agudeza del
autor, hacen de las Cartas del diablo a su sobrino uno de los libros más apreciados
y brillantes de Lewis.
Si te gusta leer, este es tu blog. Leer para aprender. Leer para descansar. Leer para recomendar. Libros para ti, libros para tus hijos, libros para tus padres. Libros para todas las edades. Libros para jóvenes y libros para adultos. Lo mejor de ahora y de siempre. No son recomendaciones de un experto, sino de un aficionado a la lectura que recomienda libros a sus amigos. Espero que te gusten.
sábado, 9 de noviembre de 2013
sábado, 2 de noviembre de 2013
Un cuento: El cielo del monjecito, por Mamerto Menapace
El monjecito se encontraba en la iglesia. Era al
inicio de la primavera, cuando el sol ya es tibio, y afuera todo canta a la
vida Comenzaba la tarde, y él se encontraba sentado en un banco de la iglesia,
entre meditando y distraído. Por la ventana abierta entraba la luz, el calor y
cuanto ser diminuto y viviente se movía en los aires.
En realidad no estaba distraído, sino absorto.
Había un pensamiento que lo venía persiguiendo desde hacía varios días. Quizá
fuera la primavera que comenzaba. Lo cierto es que desde días atrás se venía
preguntando sobre la eternidad del cielo. Sobre todo lo cuestionaba la idea de
una realidad que nunca tendría fin, y en la cual Dios lo invitaba a participar
también a él. Era un monjecito movedizo y lleno de vida, curioso e inteligente,
despierto y soñador. No entendía cómo se las ingeniaría Dios para mantener el
interés en una realidad que sería eterna. Porque él no lograba pasarse media
hora sin tener que cambiar de ocupación o de lugar. Lo aterraba la idea de
clavarse para siempre en algo eterno.
En esto estaba cavilando y adormeciéndose, cuando
de repente llamó su atención un pequeño pájaro que acababa de entrar por la
ventana. Parecía un animalito sencillo y sobre todo sumamente manso. Luego de
un corto vuelo, fue a posarse a dos o tres bancos por delante de nuestro
monjecito. No pareció importarle que éste estuviera allí. Luego de un momento
de silencio, levantó la cabecita y lanzó un sencillo gorjeo que llenó de ecos
el silencio de la Iglesia.
Cuando el canto se repitió nuevamente, el monjecito
sin pensar en lo que hacía se levantó y se acercó al pajarito, que no dio
muestras de temor. Simplemente pegó un saltito y fue a posarse en el respaldo
del banco siguiente, mientras nuevamente gorjeaba su trino. Pero esta vez el
canto venía modulado de una manera diferente. Parecía más bello y más sonoro.
Además, al darle el sol sobre su plumaje, mostraba unos tornasoles que antes no
habían aparecido. Embelesado nuestro amigo volvió a acercársele, para conseguir
tan solo que el avecilla repitiera su corto vuelo hasta otro banco un poco más
allá.
Y así de vuelo en vuelo, y trino a trino, ambos se
fueron dirigiendo hacia la puerta entreabierta de la Iglesia. El monjecito
estaba tan copado que ni se daba cuenta de lo que hacía. Simplemente iba detrás
del avecilla canora, que a cada instante mostraba un nuevo color, o expresaba
una armonía diferente y siempre más bella. Atravesaron la puerta, cruzaron el
jardín, salieron por el gran portón que daba al bosque del cerro vecino, y
finalmente se adentraron en éste sin percatarse de que se iban alejando cada
vez más del monasterio.
Cuánto tiempo transcurrió desde aquel momento no lo
supo entonces el monjecito. Porque paso a paso y yendo detrás del ave
encantadora fue perdiendo la noción de las horas y de las distancias. Pero
finalmente el avecita gorjeó como nunca lo había hecho aún, y abriendo sus
alitas se perdió por entre el follaje del bosque.
Recién entonces nuestro monjecito volvió en sí, y
se asustó al ver que ya era tarde. Volvió sobre sus pasos, extrañado de no
reconocer el camino que lo había traído hasta allí. Pero desde la altura del
cerro donde se encontraba, veía a veces el monasterio por entre el follaje, y
así se iba ubicando Lo que en cambio le extrañó profundamente fue el no lograr
dar con la puerta por donde había salido. Por más que la buscó en el atardecer
por donde tendría que haber estado, no logró dar con ella. Rodeando el
monasterio, al fin se topó con la puerta principal Con todo, lo que veía le
resultaba extraño. Nada le parecía ya familiar, y se sentía como de otro mundo.
Tocó la campanilla y salió a atenderlo un viejo
hermano portero, de larga barba blanca. No lo reconoció. Francamente confundido
y temiendo una equivocación, preguntó tímidamente si aquel era el Monasterio de
San Pantaleón. El monje portero le respondió que sí, y le preguntó a su vez qué
deseaba; Nuestro monjecito perplejo le dijo que quería que le abriera la puerta
para volver a su celda y disculparse con el maestro de novicios. Por supuesto
que el portero no entendió nada, y no sabia que pensar. ¿Se trataría de una
broma de alguno de los monjes disfrazados? ¿O sería quizá algún loco que
confundía las cosas?
No sabiendo como proceder le pidió amablemente que
se sentara y esperara al abad a quien iría a llamar enseguida. Cuando éste
vino, por supuesto tampoco reconoció al monjecito, ni éste al abad. Se
saludaron y trabaron conversación. El novicio apesadumbrado le contó lo que le
había pasado aquella tarde, o quizá —no sabía— la tarde anterior. Cómo había
abandonado la iglesia y el monasterio yéndose detrás de aquella rara avecita de
canto y de plumaje continuamente cambiante que lo había fascinado y llevado
tras ella. También le abrió su corazón al abad confesándole que sentía a su
alrededor todo muy raro y que no acertaba a reconocer nada de cuanto veía. Que
ni siquiera podía reconocerlo a él mismo con quien estaba hablando.
Ustedes imaginarán lo perplejo que estaría también
el abad frente a aquel monje cito extraño y desconocido que contaba una
historia tan bella y extraña. Supuso que se trataría de un joven desorientado y
mentalmente enfermo que estaba fabulando una historia sobre su propia vida,
aunque lo hacía tan bien que no podía negar el realismo de muchos de los datos,
que verdaderamente coincidían con los de aquel viejo monasterio. Como era un
hombre bueno y no quería herir al joven con lo que por dentro pensaba, decidió
intentar convencerlo mediante el registro de los monjes para mostrarle que su
nombre nunca había estado inscrito en aquel monasterio.
Trajeron el libro de registro donde desde hacía
siglos se venían anotando los monjes que habían ido viviendo allí, y hoja tras
hoja, empezando por las últimas, fue mostrando que efectivamente allí no
estaban su nombre. Pero de pronto al hojear al azar el libraco aquel, sus ojos
tropezaron con algo insólito. Una página estaba a mitad en blanco. Y para su
sorpresa, allí aparecía el nombre del monjecito, con todos sus datos y una nota
en rojo que decía simplemente:
"Desapareció una tarde en el bosque, sin dejar
rastros". Era una página escrita 227 años atrás.
Esta bella historia termina así. El joven se dio
cuenta de que, sin saberlo, había estado siguiendo durante todos esos 227 años
a la avecilla sin cansarse ni envejecer.
Y fue tal el deseo que experimentó de ir al cielo
que allí mismo… despertó de su sueño sobre el banco de la iglesia en aquel
atardecer. Era ya la hora de vísperas.
Cuentos al amanecer, de Mamerto Menapace
«La poesía (y el cuento) no pretende transmitir nada, sino que evoca
lo que cada uno tiene ya, despierta lo que cada uno lleva dentro».
Así se expresa Mamerto Menapace en el Prólogo a esta recopilación de treinta y cinco cuentos, entre los que
encontrarás El relojero, Eligiendo cruces, El cuarto Rey Mago, El cielo del monjecito o La camisa del hombre
feliz. Mamerto Menapace, monje benedictino del Monasterio de los
Toldos (Argentina), pretende con ellos, y sin duda consigue «evocar la nostalgia dormida que cada uno
trae desde la infancia». Y, para sacarles partido, basta escucharlos con el
corazón, ya que sólo él posee un lenguaje único y universal.
sábado, 26 de octubre de 2013
El juego de Ender, de Orson Scott Card
«He tardado mucho
tiempo en darme cuenta de ello, pero créeme, me odiaba, me odio. Y todo se
reduce a esto: en el momento en que entiendo verdaderamente a mi enemigo, en el
momento en que le entiendo lo suficientemente bien para derrotarle, entonces,
en ese preciso instante, también le quiero. Creo que es imposible entender
realmente a alguien, saber lo que quiere, saber lo que cree, y no amarle como
se ama a sí mismo».
sábado, 19 de octubre de 2013
Selección de Diez Clásicos, por José Ramón Ayllón
Diez Clásicos para amueblar la cabeza[1]
2. PLATÓN. Apología de Sócrates. Critón. Carta VII. Tres de las obras más fáciles y
amenas de Platón. En la
Apología y el Critón recibimos la herencia heroica de un
Sócrates condenado injustamente a muerte. La Carta VII es un
documento excepcional donde Platón resume su biografía y su sentido de la vida.
AUSTRAL.
3. MARCO AURELIO. Meditaciones. Conjunto de pensamientos sobre la condición humana y el
sentido de la vida, desde la posición estoica del Emperador filósofo. Breve,
sencillo y ameno. ALIANZA. GREDOS.
4. SAN AGUSTÍN. Confesiones. Media vida de Agustín será una lucha dramática entre el
deseo de placer y el ansia de una verdad definitiva. El relato de esta zozobra
interior lo escribirá el propio protagonista en la autobiografía más leída de la Historia , uniendo a la
finura psicológica una sugestiva calidad literaria. PALABRA.
5. SHAKESPEARE. Macbeth. La conciencia nos susurra el camino, pero hay otras voces
en la vida… En Macbeth, la llamada estridente de la ambición quiso imponerse. Y
reinó la violencia. Hasta que el remordimiento se alzó y se convirtió en potro
de tortura insoportable. Macbeth empezó a desear no haber nacido, y que la
máquina del Universo estallara para siempre en mil pedazos. Una vez más, Shakespeare
ha conseguido esculpir con matices insuperables la interioridad humana y su
dimensión necesariamente moral. CÁTEDRA.
6. DOSTOIEWSKI. Crimen y castigo. Rodian Raskolnikov es un joven estudiante de
Derecho, obsesionado por demostrarse a sí mismo que pertenece a una clase de
hombres superiores: los que están por encima del bien y del mal. Raskolnikov
quiere estar más allá del bien y del mal, y escoge una prueba que le parece
definitiva: cometer fríamente un asesinato y conceder a esa acción la misma relevancia
que se otorga a un estornudo o a un paseo. No quiere destruir un ser humano
sino un principio: la conciencia moral. CÁTEDRA.
7. ORWELL. Rebelión en la granja. Para implantar la justicia, los cerdos de la Granja Animal
diseñan un Estado-policía en el que “todo lo que no es obligatorio está
prohibido”. En la nueva sociedad los animales son iguales, “pero algunos son
más iguales que otros”. La fábula de Orwell simboliza la historia del
Comunismo, desde sus orígenes quizá idealistas hasta la implantación de “la
mayor empresa carcelaria de la humanidad”. DESTINO.
8. GOLDING. El Señor de las Moscas. Un avión cae sobre una isla desierta, que resulta
poblada desde ese momento por los supervivientes: un puñado de niños de seis a
doce años. Parece la repetición de un viejo argumento, pero cuando William
Golding lo adopta en El Señor de las Moscas, escribe una obra maestra. Hay una
reflexión implícita y constante sobre las deficiencias y posibilidades de la
condición humana: el nacimiento de la sociedad en equilibrio inestable entre la
solidaridad y el egoísmo, el sentido de la vida, la felicidad, la violencia, el
más allá, la irracionalidad… ALIANZA.
9. VIKTOR FRANKL. El hombre en busca de sentido. Magnífico relato de un
superviviente. Entre sus recuerdos del campo de exterminio nazi, algunos
“hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el
último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos, pero ofrecían
pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo la última
libertad: la elección de su propio camino”. HERDER.
10. CERVANTES. Don Quijote de la Mancha. En pocas palabras: la mejor novela del mundo.
sábado, 12 de octubre de 2013
El vendedor de noticias, de José Luis Olaizola
«El duelo se había concertado para el día 15 de agosto del año 1074, y
la víspera todo el condado de Lácar se desplazó hasta la raya de Beni-Cácim, en cuyas campas se había
demarcado el palenque. En lugar bien destacado se levantó la soberbia tienda de
pieles de oso, ya conocida de Sebastián,
con la enseña de los condes. A su espalda, como robellones en el otoño,
brotaron las tiendas de campaña de los principales
caballeros del condado, no menos de un centenar, y los cercados para la
caballería».
En el siglo XI, España estaba
dividida en muchos reinos. Sobrevivir en aquella sociedad no era fácil y para
muchos la guerra se convertía en el único medio de vida. Entre ellos estaban
los «vendedores de noticias», que
iban de un bando a otro, de un reino a otro, traficando con la información y ofreciéndola
al mejor postor. El joven Sebastián,
de 14 años, era uno de ellos. Vivía con
su abuelo, y solía recorrer el monte para conseguir noticias frescas, sin
sospechar que, un buen día, el destino le sorprendería con una tentadora propuesta: formar parte de
las huestes del Cid Campeador. Estupenda
novela de aventuras para jóvenes, por José Luis Olaizola, autor de títulos como Cucho, La puerta de la esperanza, La
guerra del general Escobar o Catalina de Aragón, mujer legítima de Enrique VIII.
sábado, 5 de octubre de 2013
La caza del submarino ruso, de Tom Clancy
Corría el
año 1984 y Ronald Reagan era el presidente
de los Estados Unidos de América. Eran
los últimos años de Guerra Fría. Es entonces
cuando un agente de seguros de Baltimore escribe un thriller militar. El presidente Reagan confiesa que no lo
puede soltar. Tom Clancy, famoso
desde entonces por sus best sellers
de espionaje y autor entre otras de novelas como La caza del octubre rojo (The Hunt for Red October en el original) y Juego
de patriotas, falleció el pasado 1 de octubre de 2013 a la edad de 66 años. En
La caza del octubre rojo, Marko Ramius,
un lituano que ha alcanzado los mayores niveles de confianza en la Armada Soviética , trata de desertar a los Estados Unidos con sus oficiales y el submarino
nuclear experimental Octubre Rojo,
un submarino clase Typhoon equipado con un revolucionario sistema de propulsión
sigiloso que hace extremadamente difícil su detección por sónar. Jack Ryan, un historiador naval
convertido en analista de la CIA ,
deduce el plan de Ramius. Fue adaptada
al cine como La caza del octubre rojo,
protagonizada por Sean Connery.
sábado, 28 de septiembre de 2013
El despertar de la señorita Prim, de Natalia Sanmartín Fenollera
«—Y hay algo más
—continuó—, algo que tiene que ver con la capacidad de mirar más allá del
instante, con la necesidad de escudriñar el horizonte, de estudiarlo con el
mismo celo con el que un marino estudia una carta de navegación. No se
sorprenda, Prudencia, la mía es una historia vieja como el mundo. No he sido el
primero y tampoco seré el último. Sé lo que está pensando. ¿Volvería atrás si
pudiese? No, claro que no volvería atrás. ¿Puede acaso un hombre despierto querer vivir dormido?»
Atraída por un sugestivo anuncio, Prudencia Prim llega a San
Ireneo de Arnois, un pequeño lugar lleno de encanto cuyos habitantes han
decidido declarar la guerra a las influencias del mundo moderno. La señorita Prim ha sido contratada para
organizar la biblioteca del Hombre del
Sillón, un hombre inteligente, profundo y cultivado, pero sin pizca de
delicadeza. Pese a las frecuentes batallas dialécticas con su jefe, poco a poco
la bibliotecaria irá descubriendo el peculiar estilo de vida del lugar y los
secretos de sus nada convencionales habitantes. Estupenda novela de la joven
periodista gallega Natalia Sanmartín
Fenollera. Deliciosa, simpática, amena, original, y mucho más profunda de
lo que parece, ofrece múltiples lecturas:
desde más ligera y superficial que nos lleva a ver “la importancia y la belleza
de las pequeñas cosas” hasta la que
conduce a preguntarse sobre Dios, el
alma o la fe. Más de uno la considera una obra maestra para ser una escritora
novel. Me ha encantado.
Leer más
Añoranzas de otro futuro
Leer más
Añoranzas de otro futuro
sábado, 21 de septiembre de 2013
Sostiene Pereira, de Antonio Tabucchi
Pereira, un periodista dedicado durante toda su vida a la sección de sucesos, recibe el encargo de dirigir
la página cultural de un mediocre periódico, el Lisboa. Es agosto de 1938.
Europa está al borde del desastre de
la Segunda Guerra Mundial, España en
plena Guerra Civil, y el país portugués bajo la opresiva dictadura de Salazar. Pereira redacta necrológicas anticipadas sobre escritores del momento y necesita
un colaborador. Así es como conoce a Montero
Rossi. La intensa relación que
se establece entre el viejo periodista, el joven Montero Rossi y Marta, la novia de Montero, cristalizará
en una crisis personal, que le
conducirá de una posición política apática al convencimiento de que hay momentos en que es necesario llegar a
la heroicidad para defender principios y valores éticos que van más allá de las
ideologías. Antonio Tabucchi, fallecido
el 25 de marzo de 2012, estaba considerado uno de los escritores italianos más
originales de los últimos decenios y un referente
literario en Europa. El
personaje de Pereira se convirtió en el símbolo
de la defensa de la libertad de información para los opositores de todos
los regímenes antidemocráticos. Sostiene Pereira, la más conocida y
elaborada de sus novelas, le dio a conocer en todo el mundo. Fue llevada al cine por Roberto Faenza, con Marcello Mastroianni en el papel de Pereira y música de Ennio Morricone.
sábado, 14 de septiembre de 2013
La dama de blanco, de Wilkie Collins
La dama de blanco (The Woman
in White) es una excelente novela
epistolar publicada por entregas por Wilkie
Collins entre 1859 y 1860 y dada al público por primera vez en forma de
libro ese último año. Considerada como una
de las primeras novelas de misterio, y también como una de las primeras (y
de las mejores) del subgénero inglés llamado sensation novel, se puede afirmar sin temor a equivocarse que es un
ejemplo precoz de novela policíaca. El
argumento es el que sigue: Walter
Hartright llega a Limmeridge para dar clases de dibujo a Laura, la bella heredera del barón
Frederick Fairlie. Walter y Laura se
enamoran, pero su amor es imposible. Porque Laura está prometida
a Sir Percival Glyde, que sólo quiere
la herencia. En su camino sólo se interpondrá una misteriosa mujer de blanco. Peter Godfrey dirigió una aceptable versión cinematográfica.
sábado, 31 de agosto de 2013
Selección de Novelas para entender el mundo
El sueño de los héroes, de Adolfo Bioy Casares
sábado, 24 de agosto de 2013
La buscadora de perlas, de Jeff Talarigo
La buscadora de perlas, The pearl diver en el original, está ambientada en el Japón inmediatamente posterior a la Segunda
Guerra Mundial.
La historia es la siguiente: Fuji,
una joven de diecinueve años se
adentra en las aguas cada día a buscar perlas. Un día cualquiera encuentra una
gran oreja de mar adherida a una roca. En la pelea por arrancarla, pierde pie y
se golpea en el brazo con una roca, haciéndose una herida justo en el centro de
una mancha roja que le había salido meses atrás. Empieza a sangrar, pero no
nota ningún dolor. Es entonces cuando descubre
que ha contraído la lepra, en esos tiempos una enfermedad todavía sin
tratamiento claro y que condena a sus víctimas a vivir aisladas y en
condiciones infrahumanas. Una historia dura
y sensible al mismo tiempo, profundamente humana, en la que la enfermedad lo ocupa todo. Un canto a la solidaridad y a la amistad. Me animó a leerla hace tiempo mi amigo Carlos, hace pocos
días me topé con ella de casualidad y me la he leído a ratos, sumergido en el
calor cordobés. La verdad es que, ni fu
ni fa. Nada del otro mundo. Ya
me dirás.
sábado, 17 de agosto de 2013
Como una novela, de Daniel Pennac
Lo que
tiene navegar por la red. No recuerdo el motivo concreto ni la necesidad (si es
que la había) de mi navegación. El caso es que ha vuelto a caer en mis manos
este libro, que leí hace al menos veinticinco años y del que guardo un estupendo recuerdo. Pasaba un
mes de vacaciones en Granada. Me
encontré con un buen amigo y acabamos hablando
de libros. Él llevaba consigo en ese momento Como una novela, y me lo
puso por las nubes. Así que, después de despedirme, eché mano al bolsillo,
comprobé que quizá me alcanzara el poco dinero que suelo llevar encima, y, en
la primera librería que vi, entré y me lo compré. Recuerdo que lo leí de un tirón, tumbado en la
piscina, bien es verdad que alternando con algún que otro chapuzón. Sugerente y entretenido, este libro,
escrito por un profesor de Secundaria
amante de la literatura y buen conocedor
de los adolescentes pretende acercar
la literatura a los jóvenes para que descubran «el placer de leer», o lo que es lo mismo, que se puede leer por
placer y no por obligación, y es cuando mejor te lo pasas. A pesar de los años
que han pasado desde su publicación en 1987, este libro no ha perdido actualidad. Es, sin duda, una muy buena lectura para el verano. Porque, además, se lee como una novela. Que la
disfrutes.
sábado, 10 de agosto de 2013
Ese dulce mal, de Patricia Highsmith
Patricia Highsmith, escritora policíaca americana que vivió gran
parte de su vida en Europa, debutó con Extraños en un Tren, y a partir de
ahí creó una completa galería de personajes
tan fascinantes como perturbados,
geniales introspecciones psicológicas en gente que hace cosas muy raras y a
menudo enfermizas y que, sin embargo (y esto es lo inquietante) de alguna
manera te resultan familiares. El
protagonista de Ese dulce mal ha sido abandonado
por su novia, y vive con esta obsesión. Incapaz de superar el contratiempo,
se va deslizando lentamente hacia la locura:
se crea una nueva personalidad,
compra un piso que decora con el estilo que le gustaba a la ex-novia,
acude a ese piso los fines de semana imaginando que la ex-novia vive con él y
son felices. Highsmith plasma de
manera genial en sus obras la presencia del mal, de la violencia y
el crimen en la entraña de la
sociedad contemporánea. En palabras de Graham
Greene, Highsmith crea «un mundo
propio, un mundo de claustrofobia e irracionalidad en el que nos adentramos una
y otra vez con una sensación de peligro personal». De ahí que no sorprenda la
atracción que cineastas como Alfred Hichtcock han sentido por su obra (no hay más que ver la espléndida y agobiante película en que
convierte la novela Extraños en un tren).
sábado, 3 de agosto de 2013
Confesiones de San Agustín, de José Ramón Ayllón
Las Confesiones de San Agustín es
considerado por muchos el mejor libro de la Historia , después de la Biblia. Hoy estamos
acostumbrados al género autobiográfico, pero Agustín es el que lo inicia,
con una obra insuperable, realmente genial. En sus páginas, en palabras de José Ramón Ayllón, autor de esta versión, Agustín
«nos regala una mezcla insuperable de antropología, ética, psicología y estilo.
Si reducimos a esquema su contenido, podemos decir que la autobiografía más reeditada y leída es la introspección de un alma en carne viva, una búsqueda apasionada de la felicidad, un alarde de psicología y
estilo literario. Y, sobre todo, una
oración a corazón abierto». La razón de esta versión reducida es clara:
«Pienso que algunos clásicos —dice Ayllón— sólo pueden entrar en las
aulas si se facilita su lectura». Para ello suprime digresiones
filosóficas y teológicas, mostrando al
desnudo la vida apasionante del joven Agustín, hasta su conversión,
en un castellano del siglo XXI,
alejado de la retórica arcaica de algunas traducciones. Te lo lees de un tirón.
sábado, 27 de julio de 2013
El abuelo que saltó por la ventana y se largó, de Jonas Jonasson
El abuelo
que saltó por la ventana y se largó representa uno de los éxitos
literarios más insólitos que se recuerdan en Suecia. La novela —la primera de un autor hasta ahora desconocido—
narra las aventuras de Allan Karlsson,
anciano que el día de la celebración
de su centésimo cumpleaños, con
diversas autoridades de la ciudad invitadas al evento, decide que nada de eso
va con él. Vestido con su mejor traje y unas pantuflas, se encarama a una
ventana y se fuga de la residencia
de ancianos en la que vive, dejando plantados al alcalde y a la prensa local.
Sin saber adonde ir, se encamina a la estación de autobuses. Allí, mientras
espera la llegada del primer autobús, un joven le pide que vigile su maleta,
con la mala fortuna de que el autobús llega antes de que el joven regrese y Allan se sube sin pensarlo dos veces,
con la maleta a rastras. Lo que no sabe es que el joven es un criminal sin escrúpulos y que la
misteriosa maleta contiene cincuenta millones de coronas. Sin embargo, Allan Karlsson no es un abuelo
centenario cualquiera... y en poco tiempo, tras una alocada aventura, pone todo
el país patas arriba. Una historia divertida,
para pasar el rato, pero poco más.
sábado, 20 de julio de 2013
Rosaura a las diez, de Marco Denevi
El argentino Marco Denevi (Buenos Aires, 1922-1998) es, sin duda, uno de los narradores más destacados del siglo XX, no sólo
en Argentina, sino en
toda Hispanoamérica.
Elementos característicos de las obras de este «ejercitador de las letras» —como
alguna vez él mismo se ha definido—, son los personajes, que
bordean lo estrafalario cuando no incurren de lleno en ello, la ambigüedad de
la percepción y el conocimiento, el predominio de la intriga y un humor que
tiende al negro. En Rosaura a las diez
nos encontramos con una narración en la que lo que sucede —la historia de una fantasmal mujer que sólo ha tenido
existencia en la fantasía de un pintor— se
despliega gradualmente ante nosotros a través de cinco testimonios distintos.
Denevi nos sumerge, con firme
pulso narrativo, en la trama de un misterio que atrapa al lector desde el
comienzo de la obra y lo obliga a ir dando formas sucesivas a la una historia
inverosímil y a la vez trivial. Sin duda, una novela «diferente», que —como me dijo en una ocasión mi amigo Javier de Navascués, experto en literatura hispanoamericana— merece la
pena leer.
sábado, 13 de julio de 2013
Rebelión en la granja, de George Orwell
«Doce voces gritaban enfurecidas, y eran todas iguales. No había duda de
la transformación ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales asombrados,
pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y nuevamente, del
cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era
otro».
Rebelión en la granja (Animal Farm
en el original inglés) fue escrita por George
Orwell en 1945. Novela satírica, en ella encontramos una excelente fábula
mordaz sobre la corrupción del socialismo
soviético en tiempos de Stalin. Al
mismo tiempo esta obra constituye un análisis
sencillo a la vez que formidable de la corrupción
que engendra el poder, en cualquier
nivel. Los protagonistas, unos animales de granja
hartos de estar sometidos a sus dueños humanos, los expulsan y crean un sistema
de gobierno propio que acaba convirtiéndose en una tiranía brutal. Orwell, socialista democrático y
miembro del Partido Laborista
Independiente durante muchos años, fue muy crítico con Stalin. Escrita durante la Segunda
Guerra Mundial
y publicada en 1945, no comenzó a ser conocida por el público hasta finales de
los años 50.
sábado, 6 de julio de 2013
Llora Jerusalén, de Santiago Herraiz
Santiago Herraiz nació en Vigo, en 1963. Es licenciado en
Derecho y trabaja en el mundo de la educación.
Ha publicado varios ensayos sobre la
adolescencia y la juventud. Hace unos años se dio a conocer como escritor
de narrativa juvenil. Nora, una
chica de dieciséis años, toma
conciencia de lo que significa ser palestina
el día en que su mejor amiga, Buchra,
se inmola en el mercado judío de Jerusalén, ciudad en la que viven ambas. Este
asunto lleva a que otra de sus grandes amigas, Fátima, la invite a la fiesta
musulmana que celebra el final de Ramadán. La velada transcurre feliz hasta
que se produce un terrible acontecimiento: mientras los niños juegan en la
azotea con las armas de juguete que les acaban de regalar, se escucha un disparo. Un soldado israelí ha
disparado a Ahmed, el primo de Fátima, confundiéndolo con un enemigo
armado. A partir de ahí se precipitan una serie de acontecimientos que tendrán
como protagonistas principales a los jóvenes Nora y Tarek, hermano de
Ahmed, que jura vengarse por lo sucedido. Esta novela atrapa desde el principio y no da respiro. Me ha encantado, como también lo hizo otra que leí hace tiempo: Nocturno.
Es de lo mejorcito que he leído últimamente en literatura juvenil.
sábado, 29 de junio de 2013
Catalina de Aragón, mujer legítima de Enrique VIII, de José Luis Olaizola
Catalina de Aragón, esposa de Enrique
VIII y reina de Inglaterra, es un personaje
sorprendente y esencial para comprender un capítulo importantísimo en la historia de Europa: la separación de
Inglaterra de la Iglesia
de Roma. Hija de los Reyes Católicos,
se trasladó a Inglaterra a los
dieciséis años para casar con el príncipe Arturo. Catalina enviudó sin que el matrimonio
llegara a consumarse y se casó, profundamente enamorada, con Enrique VIII, hermano de su difunto
esposo. El matrimonio duró más de quince
años, durante los cuales Inglaterra
pasó de ser una corte de guerreros y rústicos terratenientes a un emporio de
cultura y refinamiento, precisamente gracias a Catalina de Aragón que amparó a los principales humanistas
europeos, tales como Erasmo de Rotterdam
y Juan Luis Vives. En esta obra, José Luis Olaizola, con su habitual rigor histórico, nos explica el proceso por el
que Enrique VIII acaba convirtiéndose en un tirano feroz que comienza por
repudiar a Catalina, su gran amor, para contraer sucesivos matrimonios y
terminar degollando a dos de sus seis esposas, Ana Bolena y Catalina Howard,
y a sus más fieles amigos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)























